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Nicaragua posee un record positivo en materia de protección forestal, y es que a nivel centroamericano es el país que tiene mayor número de talleres madera mueble certificados.

Lo anterior quiere decir que los ocho talleres certificados y los cinco en proceso de serlo, garantizan al comprador que la madera utilizada en su producción proviene de bosques de donde sólo se extraen pequeñas cuotas de madera
para apoyar la regeneración natural.

“Las ventajas de tener una certificación son muchas”, afirma el mueblero Nelson Linares. “La primera, es que protegemos el bosque obteniendo madera ciento por ciento legal, y la otra, no menos importante, es que nuestros productos satisfacen la demanda de gran parte de la población en el mundo, que quiere tener en su casa un mueble de madera que se ha obtenido sin ocasionar ningún daño”. Es una especie de valor agregado.

“Otra de las ventajas de la madera certificada es la alta calidad, pues posee los cortes óptimos que permiten un mejor aprovechamiento que el de la madera ilegal, que es motoaserrada”, afirmó Linares.


Legalidad cara
Sin embargo, los muebleros resienten que la legalidad sea tan cara, pues deben cumplir para estar certificados con todos los impuestos de ley para la madera y sus negocios, por lo cual, consideran injusto que la madera ilegal, que al final es la que esta acabando con nuestros bosques, siga siendo vendida más barata.

Pese a todo, señalan que continúan empeñados en la certificación y tratan de optimizar al máximo sus recursos para evitar que los muebles certificados resulten más caros que los que se producen con madera ilegal.

También declararon en una reunión sostenida para determinar los resultados de la Feria Nicamueble, realizada a finales de mayo, que la Ley de Veda Forestal al inicio de su entrada en vigencia, sí les provocó algunos malestares, pero que ahora han optado por trabajar otras especies de madera que son aptas y duraderas, las cuales no están vedadas, como corbata, maría, cedro macho, maría de leche y nancitón.


Alto precio de certificar
Danilo Cedeño, Director General de la organización Jadwood Nicaragua, que forma parte de la red de comercio sostenible que promueve el organismo internacional ambientalista WWF, afirmó que certificar un taller es caro, por lo tanto, la organización que dirige, asume el 90 por ciento de los costos y brinda la asesoría a los talleres.

“Estamos en una primera etapa, y lo que se requiere es voluntad. Desarrollamos un programa de certificación con diez principios, entre los que destacan: el cumplimiento del marco legal de las empresas, organización contable, el pago de seguridad social a los trabajadores y pago de impuestos, entre otras cosas. Nosotros les ayudamos con algunos costos y brindamos la asesoría necesaria para que no boten su dinero y puedan ser certificados”, dijo el señor Cedeño.

El costo de la primera evaluación para optar por la certificación FSC o Cadena de Custodia como también se le conoce (que es la que poseen los talleres madera mueble del país) es de unos tres mil dólares, y cada año la consultoría que realiza la empresa certificadora tiene un costo de un mil dólares.


Una apuesta pese a dificultades
Pese a que los talleres están certificados, no tienen exclusividad en cuanto al uso de la madera, pues están usando tanto madera certificada, donde el bosque ya concluyó el proceso de la FSC, y madera proveniente de bosques con manejo que están en proceso de certificarse.

Otro obstáculo es que pese a que ya hay bosques certificados, los escasos recursos económicos de los talleres no les permiten tener la exclusividad en el uso de madera, pues no pueden comprar toda la madera que usarán durante todo el año.

En la actualidad, los talleres madera mueble certificados están en el proceso de apertura de mercados y han participado en una serie de ferias internacionales con buenos resultados.

“Si bien el mercado europeo está exigiendo sólo productos certificados y es uno de los más atractivos, no podemos descartar que el mercado nacional, así como el latinoamericano, no lo sea. Hay más conciencia
de protección de los bosques y la demanda de productos que no ocasionen daños va en aumento. Estamos apostando a eso”, concluyó Cedeño.