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I entrega

El plástico facilita nuestra vida, sin embargo, también está provocando caos en algunas regiones del mundo donde ha sido prohibido su uso más común: las bolsas.

Información emitida por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos revela que cada año se usan alrededor del mundo, entre 500 billones y un trillón de bolsas plásticas, de las cuales sólo el uno por ciento se recicla, entre otras razones por los costos, pues producir una tonelada de bolsas nuevas cuesta 32 dólares en materia prima, mientras para reciclar la misma cantidad se requieren cuatro mil dólares.

Las bolsas que no son recicladas acaban en los mares, ríos, lagos y con suerte en inmensos depósitos de desechos, donde para degradarse deberán esperar de quinientos años a más para desaparecer, mientras en medio de su proceso de descomposición contaminan no sólo visualmente los entornos sino químicamente el suelo.

Altamente contaminantes

Debemos entender que los compuestos de las bolsas plásticas son muchos, no sólo petropolímeros que son derivados del petróleo, es decir compuestos inorgánicos altamente contaminantes, asegura Salvador Montenegro, Director del Centro de Investigación de los Recursos Acuáticos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (CIRA-UNAN), sino también colorantes que son usados en su elaboración que no siempre son los menos dañinos a la salud y al medio ambiente.

Es importante destacar, expresó Montenegro, que el plástico tiene la cualidad de adherir a él las sustancias que contiene, es decir, que si uno guarda en un recipiente plaguicida, por ejemplo, aunque después el recipiente se lave, el pesticida en mínimas cantidades quedará adherido, ocasionando daño a la persona o personas que lo usen o provocando que en medio de la degradación gradual, que tarda centurias, se creen aleaciones mortíferas para la vida.

¿Cuántas bolsas usa?

La media en los países desarrollados para el uso de bolsas, es de seis bolsas plásticas a la semana. En Nicaragua para efectos de este trabajo me di a la tarea de comprar sin desdeñar las bolsas que me ofrecían y los resultados fueron abrumadores.

Cada día en promedio recibí diez bolsas plásticas por dulces, galletas, bebidas, medicinas y frutas. En chucherías conté 109 bolsas y empaques, eso sin incluir algunas botellas plásticas, latas y cajas que no contaron para este trabajo.

Pero eso no fue todo, continué contando las bolsas en las compras semanales de frutas y verduras de mi casa, y me encontré que en un día de compras en un mercado capitalino recibí 57 bolsas, de diversos tamaños, texturas y colores.

Y es que, por ejemplo, me dieron una bolsa para dos cabezas de ajo, una bolsa para las cebollas que ya estaban embolsadas y una bolsa más grande para meter dentro las bolsas con ajos y cebollas.

Pero no fue todo, en el supermercado compré carne roja, pollo, algunos artículos cosméticos y desinfectantes, obviamente no es mucho, pero por las pocas compras que hice me dieron quince bolsas, eso incluye tres bolsas por una bolsita de veneno para ratones.

Casi por concluir mi conteo, di gracias al propietario de una distribuidora que me ofreció una caja para cargar los productos que le compré, aunque tampoco se salvó porque en ese lugar recibí siete bolsas adicionales.

En total, en una semana sumé el nada glorioso record de 188 bolsas plásticas.

La gente las pide

Al consultar con algunos vendedores las razones por las cuales dan tantas bolsas a los compradores, éstos señalaron que los clientes las piden y se molestan si sólo les dan una.

“La gente pide las bolsas, si no hay bolsas hasta te dejan de comprar, por eso uno siempre las tiene listas, aunque también me pongo a pensar que en algunos lugares las venden y la gente se mide con las bolsas, porque llevan menos bolsas o sus sacos”, dijo la señora Juana Artola.

Por su parte, el también vendedor José Aníbal García, declaró que a diario como promedio en su puesto de ventas de verduras y frutas se distribuyen 200 bolsas cuando no es un buen día de venta y hasta 400 cuando está bueno, como en la temporada navideña.

“La gente siempre quiere bolsas para poner en ella la basura o para usarlas en sus casas, para nosotros claro que sería un ahorro dejar de comprar tanta bolsa, porque diario gasto cuarenta córdobas, pero sino le doy bolsas aquí se van a comprar a otro lugar”, destacó el señor García.

En conclusión, un vendedor promedio de verduras distribuye 73 mil bolsas al año o más. Sin duda, buena parte de las bolsas que dan los vendedores en mercados, supermercados y distribuidoras y ventas de Managua, termina siendo parte de las mil 500 toneladas de basura que se generan a diario en la capital nicaragüense.

Varios países y ciudades están normando el uso de las bolsas plásticas para dar un respiro al planeta. Entre ellos: Bangladesh, China e Irlanda, que fue la primera en Europa en poner impuestos a las bolsas, reduciendo de esta forma el 90 por ciento de su consumo.

Israel, Rwanda, Canadá, India del Oeste, Botswana, Kenya, Tanzania, África del Sur, Taiwán y Singapur, también han prohibido o están en el proceso de evitar las bolsas plásticas, y la ciudad de San Francisco es la primera en Estados Unidos que prohíbe su uso de forma indefinida.

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