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  • EFE

La primera dama Rosario Murillo fue acusada el viernes de abusar de su influencia en el gobierno de Daniel Ortega para amenazar a sus detractores y buscar imponer sus decisiones en la comuna capitalina, que dirige Dionisio Marenco.

"Eso es un acto cobarde, maleante, mafioso y lo reprocho aquí públicamente, aunque me cueste la vida", denunció Marenco, un sandinista que entró en conflicto con Ortega y Murillo por cuestionar su estilo de gobierno.

El edil hizo público su malestar hacia el gobernante Frente Sandinista por segundo día consecutivo, y acusó el viernes a la primera dama de "conspirar" en su contra.

Marenco aseguró dos días atrás Murillo lo calificó de "traidor" ante concejales sandinistas de su comuna que había citado para decirles que no apoyasen a su candidato para el cargo vacante de vicealcalde.

"Fue hecho a mis espaldas, en un proceso de conspiración", criticó Marenco, quien afirma que Murillo esta vez se pasó los límites al ordenar supuestamente a hombres desconocidos ir el jueves a la casa de su candidato a intimidar a su familia para que desistiera de la postulación.

"Eso me enardeció, porque una cosa es el problema que (la pareja presidencial) tiene conmigo y otra que anden amenazando a compañeros sandinistas (que me apoyan)", condenó.

Murillo, a la que se le atribuye un enorme poder, es la vocera oficial del gobierno, sin cuyo consentimiento ningún funcionario puede contratar publicidad, divulgar informaciones, eventos, ni ofrecer declaraciones a la prensa, a riesgo de ser despedido.
La primera dama, que se encuentra en Chile acompañando al presidente Ortega en la Cumbre Iberoamericana, no ha reaccionado aún a las acusaciones.