Heberto Jarquín
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Bluefields / RAAS
La paradisíaca Isla del Maíz (Corn Island) se encuentra paralizada desde la tarde del jueves, cuando unos 200 pescadores artesanales se tomaron el aeropuerto e incendiaron unos matorrales, y el fuego estuvo a punto de alcanzar el edificio de la Alcaldía.

A raíz de la radicalización de la protesta, representantes de las dos empresas exportadoras de langosta llegaron a un acuerdo con los pescadores. “Acordamos que nos mantendrán el pago de 13 dólares por libra entregada, y bajó de 5 a 4 por ciento lo que nos deducen de cada libra de langosta por contenido de agua”, declaró el dirigente de los pescadores, Eugenio Dixon.

Sin embargo, la protesta continuó por el alto costo de los combustibles. “No podemos seguir trabajando para Petronic”, se quejó el pescador Winston Sinclair, quien dijo que los isleños pagan hasta 115 córdobas por cada galón de gasolina.

Sinclair dijo que el director de Inpesca, Steadman Fagoth, les había pedido un plazo de 10 días. “Según Fagoth, el presidente Daniel Ortega está negociando con su homólogo venezolano para conseguir combustible a precios accesibles para los pescadores.

“Espero que hoy (sábado) se normalice la situación y se restablezcan los vuelos, pero si en el plazo dado a Fagoth no se resuelve el problema del precio de la gasolina, puede comenzar otra protesta más fuerte”, advirtió Sinclair.

Mientras tanto, en Bluefields y en El Bluff, los pescadores de camarón --desesperados por la necesidad de empleo--, suspendieron la toma del Palacio del Consejo Regional y dieron una tregua a la empresa Gulf King’s para que envíe dos barcos a monitorear los bancos de pesca.

“Acordamos que si dentro de ocho días se logra una captura óptima de camarones, mandarán la flota a faenar, de lo contrario, la pesca de este crustáceo seguirá paralizada”, indicó el dirigente del gremio, René Bonilla.