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El manejo que el presidente Daniel Ortega ha dado a su relación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y la protección incondicional que su gobierno ha brindado a tres jóvenes que estuvieron en las filas de ese grupo guerrillero, desató una tormenta ayer en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Colombia denunció a Nicaragua ante ese foro internacional, por el supuesto incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, referidas al tema de la lucha contra el terrorismo.

Camilo Ospina, Embajador de Colombia en la OEA, también acusó al gobierno del presidente Ortega de violar la Convención Interamericana contra el Terrorismo, “que en su Artículo 12 señala que cada Estado Parte adoptará las medidas que corresponda, de conformidad con las disposiciones pertinentes del derecho interno e internacional, para asegurar que la condición de refugiado no se conceda a personas respecto de las cuales haya motivos fundados para considerar que han cometido delitos de terrorismo”.

“Por si fuera poco, es claro que la conducta del Presidente de Nicaragua, configura una evidente violación de los principios consagrados en los artículos 19 y 20 de la Carta de la OEA”, denunció el funcionario colombiano.


Una batalla anunciada
Los tambores de guerra diplomática ya se habían hecho sonar desde que el canciller colombiano Fernando Araujo, anunció que esa entidad preparaba una denuncia por lo que llamó ofensas del mandatario nicaragüense hacia el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

El escenario de este nuevo cruce de espadas con el país sudamericano fue la sede del Consejo Permanente de la OEA, con el Secretario General José Miguel Insulza como principal testigo.

“(Colombia) Ha decidido denunciar hoy la conducta agresiva y abusiva del Gobierno de Nicaragua contra el Gobierno y el pueblo colombiano, y denunciar públicamente la abierta violación por parte de ese gobierno de algunas de sus más elementales obligaciones jurídicas”, expresó Ospina.

“Es necesario denunciar aquí las actividades ilegales del gobierno nicaragüense que protege, promueve y hace apología abiertamente a grupos terroristas”, aseveró.

Y añadió: “Sólo un gobierno en el continente olvida hoy la defensa del camino democrático y apoya públicamente el terrorismo, el gobierno de Nicaragua. Un hecho de esa naturaleza tiene que tener consecuencias políticas y jurídicas”.

Para el diplomático colombiano, Ortega ha emitido “una andanada de actos provocadores y comentarios soeces e irresponsables”, que “en algunos casos se encuentran en el límite de lo criminal”.

Rosario de notas de protesta
Pero la exposición elaborada desde Bogotá no terminaba allí. Camilo Ospina empezó a enumerar las diferentes notas de protesta enviadas a la Cancillería nicaragüense, motivadas por las “burlas” y “abuso de confianza” de parte de la Administración del presidente nicaragüense.

Uno de los temas más remarcados por Colombia ante la OEA, fue el traslado hasta Managua, de Doris Torres Bohórquez y Martha Pérez Gutiérrez, las dos jóvenes colombianas sobrevivientes al ataque a un campamento a las FARC, en territorio ecuatoriano, el pasado 1 de marzo.

El gobierno del presidente Uribe explicó que Colombia autorizó a una aeronave del Ejército de Nicaragua sobrevolar su espacio aéreo para una misión oficial en Ecuador. Sin embargo, denunció que el viaje sirvió para trasladar a las colombianas desde Ecuador a Nicaragua.

“Pero las agresiones continúan: el pasado jueves 19 de junio, durante un acto oficial, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, hizo nuevamente unas declaraciones que el pueblo colombiano no pueden aceptar y rechaza enérgicamente. Se atrevió el mencionado presidente comandante, a lanzar acusaciones deliberadas y temerarias contra el Presidente de Colombia Álvaro Uribe, tildándolo de terrorista y sindicándolo de estar planeando un acto criminal en el territorio nicaragüense”, expresó Ospina ante la OEA.

Salió hasta el pacto Ortega-Alemán
Colombia no perdió la oportunidad, y utilizó ante ese foro internacional los cuestionamientos políticos que enfrenta el presidente Daniel Ortega en Nicaragua, tales como el pacto con Arnoldo Alemán, y la eliminación de los partidos de oposición, para desacreditarlo internacionalmente en el marco del conflicto diplomático entre ambos países.

“Sólo un gobierno en el hemisferio, el presidido por Daniel Ortega, cree en el camino de la violencia y la muerte para tomar el poder político. Y ese mismo gobierno es el que viola abiertamente la Carta Democrática Interamericana en sus artículos 5 y 7, los cuales prescriben que el fortalecimiento de los partidos políticos es prioritario para la democracia, y que ésta es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos”, resaltó.

Según Ospina, en Colombia “no se prohíben los partidos de oposición, hecho que está ocurriendo en Nicaragua, tal como lo ha denunciado la comunidad internacional a través de la Mesa de Cooperantes de la Unión Europea y que va en contravía de lo promulgado por la Carta Democrática Interamericana”.

El funcionario colombiano dijo que quizás esa sea la razón por la cual el gobierno nicaragüense no quiere el acompañamiento de la OEA en las próximas elecciones municipales en noviembre. Además, lo acusó de perseguir a la prensa libre y de apoyar a “la mayor organización narcotraficante del mundo”.

Y aseveró: “Este mismo gobierno se vanagloria de controlar las cortes, amenaza a sus opositores con la manipulación de la ley y protege a sus socios corruptos, olvidando el principio democrático de la independencia de las cortes”.

José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, así como los demás presentes en el recinto, escuchaban atentamente la exposición del funcionario colombiano.

La defensa de Nicaragua
Nicaragua, a través de su embajador ante ese organismo, Denis Moncada, sostuvo que ningún tribunal ha sentenciado a las colombianas acogidas en Nicaragua como “terroristas” o como “delincuentes”.

“Nicaragua tiene una tradición humanitaria en otorgar asilo. Los nicaragüenses hemos también sido beneficiados con el derecho de asilo político en otros países de América Latina, sobre todo cuando sufrimos los efectos de un terrorismo de Estado, que se implementó en la era de los Somoza y que se implementó en la década de los ochenta, por Estados Unidos”, argumentó Moncada.

“Colombia, como buen alumno de los Estados Unidos, está aplicando la misma política de terrorismo de Estado”, añadió.

Según el diplomático nicaragüense, “Nicaragua ha actuado apegado al derecho local, y apegado al Derecho Internacional”.

“Todos sabemos que nuestros estados tienen la seguridad, la competencia y la soberanía de brindar asilo a las personas perseguidas, y todos sabemos que los estados no podemos exigir ni protestar por ese derecho de asilo que se otorga, porque está normado así en los Derechos Humanos en el ámbito internacional”, insistió.

Elecciones y medios
El funcionario nicaragüense aseguró que tomó nota de las demandas planteadas y “posteriormente solicitaremos al Consejo Permanente, incluir un punto de agenda para analizar las inquietudes y preocupaciones de Colombia”.

Reacciones
Para Mauricio Díaz, ex director general de Organismos y Conferencias Internacionales de la Cancillería, la denuncia colombiana podría tener serias consecuencias para la imagen internacional de Nicaragua.

“Colombia está diciendo que estamos pasando por encima de disposiciones de la ONU y de la OEA, y eso es grave. Está diciendo que Nicaragua es un país que se quiere poner al margen de las leyes internacionales, mundial y hemisférico, y eso es gravísimo”, advirtió.

Por otro lado, no descartó que el Secretario General de la OEA solicite una reunión de consulta con los cancilleres de ambos países, en dependencia de la evolución de estos nuevos acontecimientos.

“La pregunta que yo me hago es: ¿Por qué Ortega ha elevado la retórica? Nicaragua no gana nada, no aumentan empleos y más bien nos metemos a un conflicto donde nosotros no tenemos mayor rol”, señaló.

Díaz reconoció que la respuesta de Denis Moncada, ante el pleno de la OEA, fue “débil” y “vacía, porque no hay una explicación, repitió lo mismo que Ortega”.

“La preocupación mía es que el manejo de la política exterior en manos del titular del Ejecutivo está provocando más conflicto. No sé si sea estrategia de meternos en conflictos donde no ganamos nada”, dijo. “Ortega está haciéndole un flaco favor a su propio pueblo, y un gran favor al presidente Hugo Chávez”, concluyó.