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PUERTO CABEZAS
Mientras cientos de familias continúan a la intemperie, las iglesias sin techo y numerosas escuelas han desaparecido, miles de perlines que envió el gobierno venezolano a esta ciudad el primero de noviembre del año pasado terminaron corroídos, producto del salitre, agua y sol que les ha caído.

En esa ocasión, cuando llegó a Bilwi el barco “Los Llanos”, además de traer 28 mil láminas de zinc, también dejó paquetes escolares y combustible para ayudar a la reconstrucción de las comunidades y casco urbano de Bilwi.

Durante el acto de entrega protocolario asistió, en representación del gobierno central, el comandante Lumberto Campbell, el diputado Brooklin Rivera, el gobernador Reynaldo Francis, la alcaldesa de Bilwi, Elizabeth Henríquez, entre otros notables que en su momento manifestaron que esos perlines servirían para construir techos más fuertes y resistentes a los huracanes.

Sin embargo, pareciera ser que eso lo dijeron sólo para que los escucharan los tripulantes del barco y el embajador de Venezuela en Nicaragua de ese entonces, pues los perlines fueron tirados en los predios de la bodega de la Empresa Portuaria donde han permanecido por espacio de nueve meses sin ninguna protección.

Fue así como hasta hace una semana, cuando se dieron cuenta que los perlines se estaban perdiendo, que comenzaron a llamar a todos los pastores de las iglesias de manera general, aunque sus templos no hubieran resultado dañados. Así, repartieron los perlines como chatarra para que los fueran a vender donde los chatarreros porque para construcción están muy corroídos.


Lo que se perdió
Cada perlín de la medida de 1.5 por 4 pulgada en el mercado de Bilwi tiene un costo de 350 córdobas, lo que al multiplicarlo por 22 mil tiene un valor económico de 7 millones 700 mil córdobas, lo cual será aprovechado por los chatarreros que no hallan dónde embodegar tanto metal oxidado.

Con el objetivo de conocer la razón por la cual dicho material no había sido distribuido en tiempo y forma, visitamos las oficinas del Sinapred, ubicadas en la planta alta de la casa de gobierno, pero estaban cerradas debido a que el presunto responsable de la distribución estaba en Managua. Sólo nos dijeron que es el mayor retirado del Ejército Norlan Baca Baca.

También intentamos hablar con el gobernador Reynaldo Francis para conocer su opinión al respecto y saber lo que había pasado, pero no fue posible contactarlo debido a que se encontraba ocupado, según dijo la jefa de despacho.