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La embajadora de Chile en Nicaragua, Natacha Molina, valoró como “muy positivos” los acuerdos alcanzados en la XVII Cumbre Iberoamericana realizada en su país, los cuales no se han dado a conocer por el altercado entre el presidente venezolano Hugo Chávez, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey Juan Carlos de España, expresó la diplomática.

Molina opinó que “se ha sobredimensionado la parte de un debate que suele ocurrir en todo evento internacional”. Agregó que la Cumbre logró instalar a nivel de países iberoamericanos el término de “cohesión social”, que se trata de la no exclusión de los sectores marginados.

Asimismo, comentó que en los espacios mediáticos todos conocen al presidente Chávez, y saben que tiene esas expresiones. “Pero si él no hubiera estado de acuerdo con el tema de la Cumbre, que es la cohesión social, no hubiese ido. Además, en América Latina no todos lo países tienen el mismo color político, y lo importante es debatir”, aseveró la embajadora.

Agregó que Chávez tiene un discurso encendido, y al calor de la disertación ante una tribuna “uno dice cosas”.

La “cohesión social”

Sin embargo, el presidente de Venezuela, en el propio Chile, expresó que la cohesión social no le gusta. “El infierno puede estar muy cohesionado. Es un término muy conservador, muy estático”, dijo Hugo Chávez.

La diplomática chilena explicó que la “cohesión social” significa abordar seriamente el tema de la pobreza, de la desigualdad, y de las brechas económicas. “De la Cumbre se sacaron importantes conclusiones, sobre todo en el campo de la seguridad social para los inmigrantes, así como otros acuerdos y pronunciamientos en el contexto iberoamericano”, indicó.

“Si me piden evaluar la Cumbre lo haré por los resultados y no por un altercado que fue lamentable, pero suele ocurrir”, dijo Molina. Comentó que desde marzo se han dado diversos encuentros entre ministros, y la Cumbre sirvió para aprobar temas que se habían discutido, como es el caso de educación, salud y tecnologías.

¿Provocará tensiones?

Molina expresó que probablemente a nivel de ambos países (España y Venezuela) haya una repercusión por el altercado diplomático, pero no le corresponde opinar sobre eso, dijo la embajadora.

“Lo que sí puedo decir es que los pueblos iberoamericanos nunca han tenido un solo color político, y hay diversas maneras de pensar y hemos aprendido a convivir en la diferencia y eso es lo importante”, señaló Molina.

Además, preguntó: “¿Acaso hay más división después de la Cumbre, que antes de ésta?” Respondió que sí es posible que haya división en Iberoamérica, pero es ideológica. Molina indicó que hay que esperar que se calme la situación para ver los avances significativos que dejó la Cumbre.

Al consultarle sobre la cooperación que brinda España en América Latina, la embajadora respondió que es muy fuerte en algunos países, sobre todo en Nicaragua. “Pero no creo que España vaya a retirar su apoyo”, dijo la diplomática.

“En todo evento internacional y en todas las Cumbres, siempre hay un momento donde no se cumple exactamente el protocolo. Yo no le daría la tanta importancia que se le ha estado dando al caso”, concluyó la embajadora de Chile.

Ortega se peleó con país amigo

La diatriba de Ortega no fue contra cualquier país: España fortaleció lazos de amistad con Nicaragua desde 1980, con apoyo bilateral por medio de organismos no gubernamentales; precisamente en tiempos de la revolución sandinista, en 1988. El país ibérico cambió su apoyo en materia cultural y social que había establecido desde 1977, por proyectos concretos bajo la modalidad de préstamos y donaciones.

Antes de que el mandatario nicaragüense fuera a Chile, España había condonado apenas en agosto pasado, un total de 26.4 millones de euros (cerca de 34 millones de dólares) de deuda nicaragüense con el país europeo.

El anuncio de la buena noticia fue dado personalmente a Ortega por la Vicepresidenta Primera del Gobierno Español, María Fernández de la Vega, quien trajo la noticia en una carta para el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega Saavedra, escrita por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Apoyo en horas difíciles

El perdón de la deuda limpió a Nicaragua finalmente de una carga de 706.4 millones de euros que España poco a poco fue condonando al país, sobre todo a raíz del desastre natural del huracán Mitch en 1998.

En ese mismo encuentro, en la Secretaría del FSLN, De la Vega firmó en representación del gobierno español una cooperación de 58 millones de euros que serán ejecutados en Nicaragua en cinco ejes: erradicación de pobreza, desarrollo social, medio ambiente, agua potable e igualdad.

No había pasado un mes de esa oferta de ayuda a Nicaragua, cuando España ayudó al país en el momento de otra desgracia: la destrucción que provocó el huracán Félix en septiembre en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Un día después del golpe del fenómeno, el 5 de septiembre, desde Madrid, la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), ofreció su colaboración a Nicaragua.

Como primera medida inmediata, España envió 700,000 euros a las autoridades nicaragüenses para la adquisición del material necesario para atender a los afectados, y posteriormente envió tres aviones con 17 toneladas de carga de alimentos y medicinas, y prestó durante algunos días una de sus naves del Ejército del Aire Español para labores de rescate y traslado de sobrevivientes.

Amchan lamenta actitud de Ortega

Por su parte, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) expresó ayer en un comunicado “su más firme respaldo al pueblo y gobierno de España, así como a Su Majestad Don Juan Carlos de Borbón, ante los injustificados ataques a su política exterior”, realizados por Ortega y Chávez.

Según el comunicado, Amchan le recuerda a Ortega que gracias a sus políticas de críticas contra países amigos, Nicaragua se involucró en el conflicto de la Guerra Fría “que provocó miles de víctimas en la familia nicaragüense”.

En el mismo documento, Amchan hizo un llamado respetuoso a Ortega para que “en aras de la reconciliación y la unidad nacional que se pregona en consignas y slogans”, aproveche la oportunidad que le brindan los foros internacionales en que participa, para que “nos olvidemos de una vez por todas del pasado y se mire hacia el futuro”.

“Los discursos y los ataques --por muy justificados que sean para algunos-- no generan un solo empleo. Los empleos los genera la inversión del sector privado, y para ello, el gobierno debe tener claro que el buen clima y las condiciones que lo incentiven, son fundamentales", planteó la citada Cámara.

(Con la colaboración de José Adán Silva)