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Betancourt llegó a una base capitalina y se fundió en un emocionado abrazo con su madre Yolanda Pulecio y su esposo Juan Carlos Lecompte.

Agradeció ‘’a Dios primero y segundo a todos ustedes que me acompañaron en sus oraciones, que pensaron en mí y me tuvieron en su corazón, que de pronto sintieron compasión por nosotros los secuestrados que nos hicieron vivir en sus vidas que rechazaron, el que la única solución fuera tener que esperar’’.

“Operación perfecta”

‘’A todos ustedes colombianos que hicieron que estuviéramos vivos, que de alguna manera el mundo se enterara de lo que nos estaba sucediendo. Gracias al ejército mío, de mi patria Colombia, a su impecable operación. La operación fue perfecta’’.

‘’Yo le debo mucho a los medios de comunicación, si no hubiera sido por ustedes probablemente no estuviera viva, a los que nos dieron los espacios radiales para tener la posibilidad de comunicarnos con nuestras familias. Podíamos soñar y (tener la) esperanza viva porque oíamos a los nuestros, a mi mamá, a los niños’’.

‘’Esta mañana, a las 5 a.m., oía a mi mamá que iba a tomar avión a Francia, oía a mi hija Melanie que iba a la China, a (su ex esposo) Fabrice diciendo que había foto mía en una cumbre en Montblanc en Francia... pensé: bueno de pronto no hay nada, de pronto esta vez no es para mí’’.

‘’Después nos hicieron empacar los equipos, estuvimos esperando todo el día no sabíamos qué, y una hora antes el comandante Asprilla me habló y dijo que todos íbamos a subir a un helicóptero pero con un jefe o un mando. Le pregunto que si (Alfonso) Cano o (el mono) jojoy y me dijo que probablemente a otro sitio, para un lugar de cautiverio donde estuviéramos mejor y se me rompió el corazón’’.

‘’Oímos los helicópteros y miré para arriba, al cielo, y pensé: que curioso porque por primera vez... cada vez que los oigo se me acelera el pulso y tenía que recoger el equipo’’.

‘’Nos hicieron cruzar el río, llegamos a un sitio, todos con un guardia guerrillero armado al lado. La guerrillera que me tocó a mí era tosca: apúrese, ándele, en fin, como siempre’’.

Personajes surrealistas

‘’Llegaron los helicópteros y salieron personajes surrealistas... señores vestidos con logos que los certificaba ser delegados de no sé qué cosa. Miraba y pensaba: y éstos.... que comitiva internacional... será que nos van a poner de payasos en otro nuevo circo. Yo no quiero prestarme para esto’’
‘’Hablaron con los mandos, los comandantes Enrique y César. Miré más de cerca y tenían camisetas del Che Guevara y pensé: esto es de las FARC, no es de salud, no es nada’’
‘’Después nos dijeron que teníamos que subir esposados y eso fue muy humillante y los muchachos que están conmigo, mis compañeros de infortunio, militares y policías, mi familia que me han acompañado estos siete años y a quienes tanto les debo, en especial a William Pérez, que fue mi enfermero cuando estuve muy mal de salud, a Juan Manuel por su audacia, a Uribe que supo jugársela por nosotros. gracias a Colombia porque somos colombianos... este ejército nuestro nos va a llevar a la paz’’.

‘’Cuando nos embarcamos muy frustrados porque nos pusieron esas esposas y no quería hablar con esas personas, querían ayudarnos con el equipo y no dejaba, estábamos muy molestos... quisieron que nos pusiéramos chaquetas blancas porque dizque íbamos a clima frío’’.

El jefe en el suelo, en pelotas

‘’Cerraron las puertas del helicóptero y de pronto vi al comandante que por cuatro años estuvo al mando de nosotros, que tantas veces fue cruel, humillante y déspota. Lo vi en el suelo, en pelotas, los ojos vendados, no crean que sentí felicidad sino lástima, pero le di gracias a Dios que estaba con personas que respetan la vida de los demás, aun cuando son enemigos y el jefe de la operación dijo que “somos del Ejército Nacional y están en libertad. El helicóptero casi se cae porque todos saltamos, gritamos, lloramos y no lo podíamos creer’’.

‘’Esto es un orgullo para todos nosotros colombianos, no hay antecedentes históricos de un rescate tan perfecto. En Israel quizás pueden asemejarse al golpe que se dio hoy’’.

‘’No sé si Cano o Jojoy sepan de lo que sucedió, pero lo que les puedo decir es que la gente que quedó allá, los guerrilleros que eran nuestros guardias, los dejamos vivos, espero que sigan así y espero no sean sujetos a ajusticiamiento por lo que sucedió. El operativo fue perfecto’’
‘’Que este instante de felicidad no nos hagan olvidar que otros murieron’’.

Operación impecable

“La operación fue absolutamente impecable”, añadió Betancourt en declaraciones a un corresponsal radial en la región de Guaviare, en el sureste de Colombia. “Creo que esta es una señal de paz”, añadió.

Betancourt -secuestrada desde 2002- y otros 14 rehenes, entre ellos tres estadounidenses, fueron rescatados por un operativo militar en las selvas del sureste de Colombia.

Los militares que se hicieron pasar por guerrilleros, se camuflaron de tal manera que varios de ellos usaban camisetas con la imagen de Ernesto “Che” Guevara, relató la ex candidata presidencial secuestrada desde 2002, que interrumpió en varias ocasiones su relato con lágrimas.

“Ellos hablaban como guerrilleros y se vestían como tales”, según Betancourt, quien dijo que la operación comenzó al amanecer, cuando los cautivos fueron informados por sus captores de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que iban a ser trasladados.

Betancourt dijo que ni los custodios ni los cautivos sospecharon de la operación y que sólo se enteraron de que fueron rescatados cuando estaban en el aire y uno de los supuestos guerrilleros que los había recibido les gritó: “Somos el Ejército de Colombia, ustedes están libres”.

Ni un solo tiro

“La operación fue absolutamente impecable (...). No se disparó un solo tiro, no se mató a nadie. Nos sacaron con grandeza. Lo que hicieron fue sacarnos a nosotros sin un solo tiro. Yo creo que ésta es una señal de paz para Colombia. Nosotros podemos lograr la paz si confiamos en nuestras Fuerzas Militares”, aseguró.

Betancourt agradeció al gobierno del presidente Álvaro Uribe y al ministro de Defensa Juan Manuel Santos, porque, según dijo, “si no hubieran tomado el riesgo que tomaron, nos hubiéramos quedado quién sabe cuántos años más en ese calvario que vivimos”.

Con la liberación de los 15 rehenes quedan aún en poder de las FARC otros 24 secuestrados, entre ellos tres políticos y varios militares y policías, algunos de ellos con más de 10 años de cautiverio.

Betancourt, aparentemente en buen estado de salud, llegó en el avión presidencial a la base militar de Catam en Bogotá, vistiendo un sombrero y un chaleco camuflados, se abrazó al pie de la escalerilla con su madre, Yolanda Pulecio, y su esposo, Juan Carlos Lecompte, y luego saludó al ministro Santos.