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El secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, se encuentra seriamente diezmado después de la desaparición de Raúl Reyes –el “Canciller” de la organización-, de su líder histórico y fundador, Manuel Marulanda, “Tiro Fijo”, y se encuentra al borde de un proceso de desintegración y canibalización interna.

El rescate ayer, mediante un operativo militar, de la ciudadana franco-colombiana, Ingrid Betancourt, de tres estadounidenses y once soldados colombianos, es el punto culminante de una serie de golpes de la administración de Álvaro Uribe en contra del grupo insurgente con vínculos con el narcotráfico.

Después de la desaparición de dos líderes emblemáticos del secretariado de las FARC, el presidente Hugo Chávez –quien les ha dado un respaldo internacional y ha abogado por su reconocimiento como un actor beligerante- brindó un discurso que significó un giro de 180 grados en su política exterior hacia las FARC.

Adiós a las armas
La guerra de guerrilla pasó a la historia y ustedes en las FARC deben saber una cosa: ustedes se han convertido en una excusa del imperio para amenazarnos a todos, son la excusa perfecta. El día que se haga la paz en Colombia se le acabó la excusa al imperio, la principal que tiene, el terrorismo”, afirmó Chávez en su programa Aló Presidente, el domingo 8 de junio de 2008.

Tan sólo dos semanas antes, las FARC habían reconocido la muerte de “Tiro Fijo”, supuestamente por causas naturales. Y mucho antes, el primero de marzo de este mismo año, tras un bombardeo aéreo a una zona selvática ecuatoriana, murió Raúl Reyes y las fuerzas militares colombianas capturaron su computador personal, que se ha convertido en una controvertida caja de Pandora sobre los vínculos de las FARC con varios gobiernos de la región.

Después de este operativo militar, fue notorio un repliegue discursivo del presidente Chávez, que cinco semanas después culminó con su llamado a las FARC a que abandonaran las armas y liberaran a todos los secuestrados a cambio de nada.

Las “Águilas Negras”

En la medida que el secretariado de las FARC recibe golpes fulminantes, aumentan las deserciones y surten efecto las millonarias recompensas ofrecidas por el gobierno de Uribe; algunos de los frentes de las FARC se han aliado a “Las Águilas Negras”, un grupo emergente de paramilitares dedicado al tráfico de drogas.

El director de la Policía de Colombia, general Oscar Naranjo, sostuvo ante los medios de prensa que esa alianza entre los rebeldes y los paramilitares disidentes se presenta en la costa Caribe y en los departamentos de Antioquia y Chocó (noroeste) de Colombia.

“Lo que hemos probado es una tendencia muy marcada que comenzó desde hace 18 meses y es que en estos reductos de banda criminales, básicamente están dedicadas al servicio del narcotráfico, realmente podemos decir que hay verdaderas relaciones estructurales entre las FARC y bandas criminales para proteger el negocio de la cocaína”, expresó el oficial a Radio Caracol.

Futuro incierto
El diario El Tiempo indicó que “la Policía asegura que si bien parte del desespero de las FARC por sellar alianzas criminales con sus antiguos enemigos demuestra una ‘atomización’ de la guerrilla, también indica que a los jefes de los frentes sólo les importa el lucro producto del narcotráfico para aumentar sus finanzas personales a espaldas de la comandancia rebelde”.

Los analistas colombianos coinciden en que el futuro del secretariado de las FARC es verdaderamente incierto, que será muy difícil que obtengan una salida negociada al conflicto al mostrar tanta indolencia con el caso de las personas sometidas a secuestro, lo que le resta credibilidad internacional, y que su aliado clave, el presidente Chávez, se bate claramente en retirada.