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La falta de apoyo internacional, el rechazo del pueblo colombiano y los recientes golpes recibidos, como la muerte de su máximo líder y de otros dos de sus altos mandos, sumado a la liberación de Ingrid Betancourt, ha puesto en una crítica situación a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a tal punto que ahora no tiene más opción que negociar una salida política.

Esa es la tesis que sostiene el embajador de Colombia en Nicaragua, Antonio González Castaño, al concluir, esta semana, un histórico capítulo de la confrontación armada entre ese grupo guerrillero y el gobierno de Bogotá.

El balance que hace el diplomático es: una gran victoria política para el gobierno de Uribe, otra victoria para la comunidad internacional, y otra para la paz en Colombia. ¿Y del lado guerrillero? Solamente desprestigio, desgaste y aislamiento.

“No tienen espacio”

“Las FARC deben estar reflexionando muy seriamente las implicaciones que tiene, lo que ha venido sucediendo desde principios de año. Ha recibido unos golpes continuos y consistentes. La mejor opción que ellos tienen en este momento es entrar a negociar con el presidente Uribe”, apuntó el embajador González en una entrevista con EL NUEVO DIARIO.

“En Colombia, el 98 por ciento de la gente rechaza a las FARC. La comunidad internacional los ha condenado. De manera que no tienen espacio ni dentro ni fuera del país”, afirmó.

González brindó algunos datos: en lo que va de 2008 se han desmovilizado 1,321 guerrilleros, de los cuales 1,181 pertenecían a las FARC y 128 al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, la otra agrupación rebelde que opera en ese país.

Según González, entre las principales causas de esta masiva deserción, se destaca la presión ejercida por las tropas del Ejército de Colombia en las regiones donde están establecidas las FARC, y en otras zonas donde tienen incidencia.

Están incomunicados

También sobresale la dificultad que tienen los contingentes guerrilleros para obtener alimentos y otras provisiones, y la incomunicación entre sus células, dijo el embajador.

“Ha habido una presión muy grande que les ha impedido a las FARC movilizarse. Es decir, ellos han perdido su accionar, su capacidad de movilización. Están muy aislados, están compartimentados”, afirmó.

“Entre otras cosas, los servicios de inteligencia han sido muy eficientes en el tema de la intercepción de comunicaciones. Pero además, nuestros datos señalan como factores incidentes el maltrato por parte de sus cabecillas y un alto grado de desmoralización, y el deseo de iniciar un nuevo tipo de vida”, añadió en la entrevista.

En conclusión: “Las FARC han entrado en una etapa muy profunda de crisis, que ha hecho que justamente empiecen a desmoralizarse sus comandos y se vuelvan más vulnerables”.

El vocero internacional del FSLN

Jacinto Suárez, encargado de las Relaciones Internacionales del Frente Sandinista, y amigo del desaparecido Manuel Marulanda, fundador de dicha guerrilla, reconoció que con la liberación de Betancourt y de los otros 14 rehenes, el presidente Álvaro Uribe “se apuntó una raya” que hasta ahora ningún mandatario colombiano había logrado.

Y señaló que “no podemos decir que las FARC hayan recibido con beneplácito” la noticia.

Tampoco descartó que el mismo Uribe haya retrasado las operaciones para esta liberación, para explotarla políticamente, sobre todo con los serios cuestionamientos a su gobierno desde el interior del país.

Pero sí reconoció, que el presidente colombiano supo utilizar este suceso como una “doctrina nacional”, la cual le dejará importantes réditos a su mandato.

Suárez reiteró las demandas de los guerrilleros que integran las FARC en las negociaciones con la Presidencia de Colombia.

“Ellos han planteado sus reivindicaciones sociales: designación de tierras, otorgamiento de créditos, garantías políticas para integrarse a la sociedad, lo que demanda un campesinado abandonado, pero no han obtenido respuesta”, puntualizó.

En cambio señaló, que “mientras más crecido esté Uribe políticamente, menos posibilidades habrá de encontrar la paz, porque al sentarse a la mesa sólo llegará a imponer”.

Ortega debe distanciarse

Para Javier Meléndez, director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), los eventos de este miércoles dejan al presidente Daniel Ortega con una responsabilidad: distanciarse definitivamente del conflicto FARC-Gobierno de Colombia.

“Lo que tiene que hacer Ortega es decir públicamente a todos los nicaragüenses y al pueblo colombiano: “Qué bueno. Felicitamos y congratulamos el rescate de la señora Ingrid Betancourt y de los demás rehenes”, dijo Meléndez.

“Y hacerle este llamado a la guerrilla: Tengo simpatía por ustedes, somos amigos históricos, pero ahora nosotros somos un partido que fue electo democráticamente, y yo esperaría que con ustedes suceda lo mismo, porque ya no es correcto lo que están haciendo”, indicó el especialista.

Al igual que el embajador González Castaño, el director del IEEPP cree que las FARC no tienen otra opción que lograr “una negociación digna con el gobierno, porque la política de seguridad democrática que impulsa Álvaro Uribe es muy consistente y muy aceptada dentro de Colombia, y financiada de buena manera por Estados Unidos”.

“La información que he recibido es que los tienen cercados. El problema que tienen que resolver los militares es cómo caerles sin que maten a los rehenes. Militarmente ellos están disminuidos y cuidado que casi acabados”, afirmó Meléndez.

Al fin habló Ortega

Justamente, cuarenta y ocho horas después de la liberación, el presidente Ortega felicitó en una comparecencia pública a Betancourt y a los otros rehenes, y en una referencia muy breve, dijo que en Colombia sólo queda el camino de la paz.

Reelección no es prioridad de Uribe

A pesar de la importante victoria política que se anotó el presidente colombiano Álvaro Uribe este miércoles, no piensa utilizarla para reelegirse por segunda vez, aseguró Antonio González Castaño, embajador de ese país sudamericano en Nicaragua.

“El presidente no está pensando en ese tema. Él está más ocupado en este momento en la consolidación de todo este proceso, de la seguridad democrática y de lograr finalmente que en Colombia lleguemos a transitar por el camino de la paz. Todavía faltan dos años de gobierno y hay mucho por hacer”, afirmó el diplomático a END.

El embajador también enalteció la capacidad política de Betancourt, a quien calificó como “muy inteligente”, “capaz”, y “muy bien valorada en Colombia”. “Está dentro del grupo de personas que en este momento pudieran en determinado momento tener una muy buena opción política en Colombia”, afirmó.