Jorge Eduardo Arellano
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Fuentes del INSS revelaron la pérdida de medicinas en la farmacia “Simón Bolívar” y una investigación “secreta” sobre el caso, y por otra parte, trabajadores de esa entidad denunciaron presiones sicológicas y amenazas de despido a quienes no se identificaron con el proyecto “Consejo de Liderazgo Sandinista”.

Según datos de las fuentes dentro del INSS, hace dos semanas se detectó la sustracción de lotes de medicina en dicha farmacia, inaugurada a inicios de este año.

El hecho motivó a que el director Roberto López, ordenara una auditoría interna “de riguroso sigilo” para evitar “el escándalo de los medios derechistas”.

“La semana pasada, la auditoría interna del INSS y la oficina de contabilidad, tomaron por sorpresa las instalaciones de la farmacia, levantaron el inventario de los medicamentos y están investigando al personal.

Primeros despidos
EL NUEVO DIARIO conoció extraoficialmente ayer que al menos cuatro trabajadores, supuestamente, involucrados en la sustracción de los medicamentos que serían destinados para los jubilados y pensionados, fueron despedidos de su cargo.

“El pasado lunes reubicaron al personal viejo e instalaron uno nuevo. Todos ellos son recién contratados con avales de los CPC y con la autorización del Consejo de Liderazgo Sandinista que hace de sindicato oficialista en la institución”, dijo una de las informantes del Seguro Social.

EL NUEVO DIARIO solicitó a la oficina de prensa del Seguro Social una versión oficial del tema, pero dijeron que no tenían respuesta.

El Consejo de Liderazgo Sandinista es una estructura política dentro de la entidad, que afilia y controla la afinidad de los empleados del INSS al partido gobernante.


La ficha del liderazgo
Esta entidad política dentro del INSS se dio a conocer mediante reportajes de EL NUEVO DIARIO, luego que trabajadores denunciaran que a los empleados públicos se les entregó una ficha partidaria de afiliación al citado Consejo, y se les exigió una cuota de sus salarios para el FSLN.

La mencionada ficha, aparte de pedir datos generales de los trabajadores como nombres y apellidos, números de cédula, fecha de nacimiento, correo, dirección, teléfono y nivel académico, indagaba el “estatus partidario” (afiliado o militante, dice textualmente), el monto a cotizar a favor del FSLN y las opciones de entrega (quincenal o mensual).

Además, preguntaron a los trabajadores por el nombre del secretario político de su barrio, qué actividad realiza el trabajador en su barrio, qué responsabilidad tiene en el “tendido electoral”, y qué temas recomienda para la capacitación (electoral).

Finalmente, después de preguntar en qué área trabaja en el INSS, el cargo que de-sempeña y la extensión, al empleado se le extendía la hoja para que escribiera en tres líneas “comentarios o sugerencias para fortalecer el trabajo partidario en el INSS”. Luego debe firmar.

La ficha, cuya misión era “valorar el grado de lealtad de los trabajadores del Estado al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)”, sirvió para elaborar dos listados de trabajadores dentro del INSS y dos formas de tratarlos, según los trabajadores denunciantes.