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Ayer se cumplieron 50 años de la muerte de Justo Santos, autor de “La Mora Limpia”, una especie de himno popular de Nicaragua, y nadie, ni siquiera los que utilizan la melodía en sus actos oficiales, se acordaron de rendirle algún tributo.

Ni las asociaciones de artistas ni el Instituto Nicaragüense de Cultura, ni sus familiares, se acordaron siquiera de visitar su tumba.


Sólo la alcaldía
La única institución que se acordó de Justo fue la Alcaldía de Managua, la que a través de la Dirección de Patrimonio Histórico, a cargo de Roberto Sánchez, desde el domingo utilizó maquinarias para limpiar y abrir paso a la bóveda donde descansan los restos del músico, junto a los de sus padres Eduardo Santos Fajardo y Josefa Cerda de Santos.

Sánchez, después de colocar una ofrenda floral en la bóveda --ubicada en el Cementerio Oriental de Managua-- dijo que la tumba estaba totalmente cubierta de tierra y basura, “por lo que cumpliendo instrucciones del alcalde Dionisio Marenco limpiamos el lugar y colocamos su ofrenda floral”.


Historia sobre los restos
Dijo Sánchez que los restos de Justo se habían dado por perdidos, pero la Alcaldía de Managua, cuando era alcalde Herty Lewites, comenzó “una investigación y logramos establecer que Justo en 1958 fue enterrado en el Cementerio Occidental. Años después, cuando murió su progenitora, la familia decidió trasladar los restos de Justo al cementerio Oriental.

Por el desorden que impera en los cementerios “no se lo habían reportado a nadie, pero por suerte encontramos a unos familiares que nos dieron la información de que Justo está enterrando en la misma fosa donde están los restos de sus padres, Eduardo Santos Fajardo y doña Josefa Cerda de Santos.

A estas alturas no hay en toda Managua nada que realmente exalte la memoria de Justo Santos Cerda y “hoy estamos cumpliendo los cincuenta años de su trágica muerte y lo único que hicimos (la Alcaldía) fue limpiar y abrir el paso donde están la bóveda y ponerle una corona, pero Justo se merece algo más”.

“No puede ser que la Mora Limpia se escuche por todos lados donde hay diferentes versiones y arreglos y que Justo esté en el olvido. Yo lo conocí, era un tipo muy sencillo y muy humilde, y por eso cuando le hicimos la bóveda, le pusimos una columna de mármol trunca porque murió muy joven (a los 33 años de edad).