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Señalando con su mano derecha hacia la Asamblea Nacional, como advirtiendo a los legisladores que deben trabajar por el pueblo, y en su mano izquierda sosteniendo la Constitución Política de 1893, conocida como “La Libérrima”, quedó inaugurada ayer la estatua del general José Santos Zelaya.

La develización de una placa al pie de la estatua --ubicada a unos 150 metros hacia abajo de la Asamblea Nacional-- fue acompañada de un acto que llevó a cabo la Alcaldía de Managua, donde estuvieron presentes el ex presidente Arnoldo Alemán; el candidato a la Alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre; diputados de las diferentes corrientes liberales, concejales del Managua y una buena barra que vitoreó al ex mandatario Alemán.

En el acto participó una descendiente del general Zelaya, la señora Graciela Zelaya, conocida como “La Chelita”, así como miembros del Cuerpo Diplomático acreditados en Managua. La Asamblea Nacional estuvo representada por el primer Secretario de ese poder del Estado, Wilfredo Navarro.

La construcción de la Plaza Parque tuvo un costo de 4 millones 300 mil córdobas, de los cuales la Asamblea Nacional aportó un millón de córdobas mediante transferencias a través del Presupuesto General de la República, que gestionó en el Legislativo el Primer Secretario de ese poder del Estado, Wilfredo Navarro. El resto del dinero fue puesto por la comuna capitalina.


Lo que dijo el edil capitalino
Dionisio Marenco, alcalde de Managua, expresó que “queríamos rendirle homenaje al ciudadano José Santos Zelaya, que fue alcalde de la capital y después Presidente de la República”.

Recordó que Zelaya fue víctima de políticos vende patria unidos al poder del imperio norteamericano, con la humillante Nota Knox, al tiempo que leyó una parte de la renuncia del presidente Zelaya,
Recordó que Zelaya falleció en Nueva York, y sus restos permanecieron en una funeraria, hasta que fueron traídos a Nicaragua en octubre de 1930 y sepultados en el cementerio de San Pedro.


Abucheos y vítores para Alemán
Durante el acto, muchos presentes se incomodaron con la presencia de Arnoldo Alemán, contra quien lanzaron improperios. Otros trataron de salvar la situación vitoreando al cuestionado ex mandatario.

El consabido “Arnoldo, Arnoldo”, enfrentó las voces de una batería de asistentes que desde lejos gritaban: “Alto al pacto”, “Alemán, Ladrón” y “Pactistas”. En varios momentos hubo encontronazos entre los asistentes que apoyaban al presidente del Partido Liberal Constitucionalista y sus detractores.