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MANAGUA Y MATAGALPA

El “Padre del dibujo nicaragüense”, Leoncio Sáenz, murió ayer a las 4:39 de la tarde, en su natal Matagalpa, según dijo Salomón Alarcón, de Relaciones Públicas del Instituto Nicaragüense de Cultura.

Leoncio Sáenz nació el 13 de enero de 1935, en Paxila, Matagalpa, hijo de Víctor Manuel Sáenz y Leoncia Sáenz Picado. Se educó en el Colegio San Luis, Matagalpa, y a temprana edad ganó el primer lugar del Premio Nacional de Pintura, y con ello una beca para estudiar artes plásticas en la Escuela de Bellas Artes de Managua, dirigida por el maestro Rodrigo Peñalba.

Leoncio, junto con César Izquierdo, Leonel Venegas, Alejandro Aróstegui, Genaro Lugo, Orlando Sovalbarro, Luis Urbina y Arnoldo Guillén, fundan el grupo Praxis, conformado por jóvenes valientes y decididos a conquistar la cima de la plástica nicaragüense.

El “Padre del dibujo nicaragüense”, como se le llamaba, recibió grandes reconocimientos. En 1981: Certamen Nacional de Artes Plásticas. Premio en Pintura, Managua, Nicaragua; 1983, participa en el Certamen Nacional de Artes Plásticas “Luchemos por la Paz y la Soberanía”; en 1984: Simposio de Pintura en Bovenzi y gana el Premio de Pintura Grabrovo, Bulgaria.

Sus magníficas obras recorrieron Nicaragua, Guatemala, México, Estados Unidos, España, Puerto Rico, Panamá, Honduras, Costa Rica, Perú, Brasil, Cuba, Unión Soviética y Bulgaria.

Sáenz fue miembro fundador de la Unión Nacional de Artes Plásticos (UNAP); también de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC).


Había retornado a Matagalpa
Matagalpino de nacimiento y de corazón, se trasladó a Managua para seguir pintando y hablando a través de sus pinturas de la hermosura de su patria, de su pueblo natal, de sus bellas mujeres y de los hermosos paisajes.

Sáenz, quien fuera homenajeado en el Club Social por su trabajo junto a otro grupo de intelectuales matagalpinos hace algunos años, fue sorprendido por la muerte en el barrio “Rodolfo López” de esta ciudad, donde habitaba con unos familiares.

La vela del pintor se realizó en La Ronda, adonde amigos, intelectuales y población en general asistieron para despedir a quien dio mucho por Matagalpa, tanto en el campo cultural como en el social.