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El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, se muestra cauteloso cuando se le pregunta por los datos de la inflación. Prefiere no hablar de estimaciones, de rangos ni de intervalos que podría alcanzar el fenómeno al final del año, pero lo cierto es que al concluir junio ya había superado el 11 por ciento.

Rosales se muestra tranquilo, pero admite que la espiral alcista en los precios del crudo y los alimentos no le permiten garantizar el control de la inflación, aunque asegura se están tomando todas las medidas posibles para que su impacto en el bolsillo de los nicaragüenses sea el menor posible.

En la segunda parte de la entrevista que brindó a END, habla de esto y de otros temas relacionados con la economía nacional, el acuerdo con el Fondo Monetario, la elección de los nuevos miembros del Consejo Directivo y de los choques que el presidente Daniel Ortega ha tenido con la comunidad cooperante.

A mayo de 2008 la inflación estaba a 8.43 por ciento, ¿cómo anda a estas alturas cuando pasamos el primer semestre del año?

El problema de la inflación es un problema complejo, es un problema en que no sólo se ve afectada Nicaragua, es un problema mundial, y nosotros con una economía tan vulnerable, tan débil, resentimos esos shocks externos (causados) fundamentalmente por los precios del petróleo y por el de los alimentos; y la repercusión que tiene en toda la cadena productiva y de servicios de Nicaragua, en el consumo de combustibles y en la generación de energía, fundamentalmente con derivados del petróleo, de manera que la inflación en Nicaragua la estamos todavía discutiendo con el Fondo Monetario en la carta de intenciones, de manera que esperamos que este año tenga un comportamiento similar al del año pasado.

Nicaragua registró en 2007 una inflación del 16.8 por ciento, la más alta de Centroamérica, y la segunda más alta de Latinoamérica, sólo superada por la de Venezuela, debido, principalmente, al impacto que ocasionó el precio internacional del petróleo, que elevó los precios de la mayoría de productos, en especial de los alimentos y bebidas.

Confirma: Ya pasa del 11%

Hay quienes calculan que la inflación anda entre 11.5 y 12 por ciento, ¿cómo están esos estimados?

Mirá, hoy es 9 (de julio), ya en unos días va a aparecer el dato oficial de la inflación, están terminando de elaborar el informe, le mandé a hacer una revisión al mismo, porque quería ver fundamentalmente el impacto del rubro alimentos.

La información de los datos (del comportamiento de la economía) en general y de la inflación en particular, no es un asunto --porque he escuchado a algunos amigos que dicen que no aparecen en el sitio web-- que se oculta, en el sitio web aparecen las fechas en donde aparece la información económica y financiera que el Banco brinda a la nación, es decir, no es asunto de voluntad de que sale hoy porque yo digo, no está clara la fecha para que aparezca cada dato, y entiendo que la inflación tiene que aparecer el día 15 de julio y ya está encima del 11 por ciento.

Tomando en cuenta ese dato, ¿cuál es la proyección que tienen para el final del año?

Siempre hemos tenido un comportamiento de que en el segundo semestre la inflación tiende a disminuir su ritmo de crecimiento, de manera que esperamos tener ese comportamiento como el del año pasado, pero quisiéramos establecer un indicador, un rango, que incluso es lo que hemos acordado con el Fondo Monetario.

¿Podría superar el 20 por ciento la inflación al final del año?

No quisiera fijar yo (cifras), si te acordás, el año pasado establecimos en el Banco Central un intervalo en la inflación y algunas voces dijeron que eso creaba expectativas inflacionarias, y ahora que no lo estamos diciendo, ¿por qué razón no lo hacemos?, entonces yo creo que eso es parte de la forma de ser nuestra en Nicaragua.

Yo creo que aquí lo importante es anclar la expectativa inflacionaria, trabajar con los productores, con las empresas para analizar el costo de los bienes, productos y servicios que se brindan y no trasladarlos directamente por expectativas al consumidor; necesitamos desarrollar más y mejor por parte del Banco Central, una estrategia de comunicación alrededor del problema inflacionario y lo que representa para todos.

En la actual situación necesitamos seguir tomando medidas como las que ha tomado el Gobierno, para importar algunos productos con un arancel más bajo que el que está establecido de forma regular, el establecimiento de unos contingentes, los acuerdos que se han alcanzado con cada sector, como el que se alcanzó entre el Mific y los farmacéuticos (congelamiento de los precios de medicamentos genéricos), formalizar a los exportadores de arroz para que cumplan con todas las obligaciones que una sociedad como la nuestra requiere, de manera que pienso que este año es muy complejo, y no sólo para Nicaragua, sino para todos, pero que con el aporte de los productores, los trabajadores y los empresarios, vamos a alcanzar un mínimo de crecimiento de entre el 3 y 4 por ciento.

En el resto de Centroamérica la inflación anda por el 5.5 y 6 por ciento. ¿Por qué en Nicaragua tenemos estos números que superan a los otros países?

Hay varios factores y ya los he dicho. En principio, la particularidad (la gente que tiene) del empleo; el (precio) del petróleo y sus derivados para la generación de energía, y, por supuesto, para mover a toda la economía nacional.

No podemos descartar también el peso que tiene en la ponderación del rubro de la inflación, el capítulo específico de los alimentos, que en el caso nuestro (su precio) es más alto que en el resto de Centroamérica, el tipo de cambio también es diferente al régimen cambiario nuestro, es decir, hay una serie de factores que juntos te determinan por qué se produce esa inflación en Nicaragua.

Hay que ver que cuando los precios de los alimentos a nivel internacional están altos como ahora, cuando los precios del mercado nacional tratan de ajustarse a los precios externos, en otros países centroamericanos que tienen los precios más altos que en Nicaragua, el golpe es menor que en nuestro país.

El informe del Banco Mundial

El FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas, han mostrado su preocupación por la situación económica de tres países del continente: Nicaragua, Honduras y Haití, porque temen que la carestía de la vida podría provocar revueltas y estallidos sociales, ¿qué estamos haciendo para evitar llegar a ese punto?

Aquí lo primero y fundamental es la producción de alimentos. Nosotros tenemos que garantizar más alimentos y mejorar la productividad, es una tarea fundamental, tenemos que lograr mejores cosechas, es una meta pendiente.

En los números macroeconómicos, según lo que han dicho usted y el FMI, vamos bien, pero la gente de la calle siente que la situación financiera la está ahogando, es decir, se está viviendo una etapa muy crítica. ¿Cree usted que esta situación va a variar hacia la mejora de las condiciones de vida del ciudadano y a qué plazo?

Esa es la idea, y la única manera de hacerlo es produciendo más y desarrollando un proyecto de nación que empuje la capacidad económica productiva de Nicaragua, no hay otra forma, y yo estoy absolutamente de acuerdo con cada uno de los ciudadanos que dicen en la calle que la situación es difícil, sobre todo en términos de capacidad de consumo que hace un año, porque los alimentos han subido, tienden al alza todavía y hemos visto los efectos.

A esto tenemos que sumar el incremento en el precio del barril de petróleo que había bajado 9 dólares, pero hoy (miércoles) volvió a repuntar a partir de situaciones geoestratégicas, por unas pruebas que hizo Irán de cohetes en el desierto. Lo que dice la ciudadanía es un reflejo de una realidad, y es que existe una gran deuda social con el pueblo de Nicaragua del modelo (neoliberal que es) concentrador, excluyente, que no distribuye la riqueza, y es por eso que los ciudadanos se quejan, y yo coincido con ellos.

La falta de un plan de ahorro

Para contrarrestar esos efectos de las subidas del precio del crudo, en otros países centroamericanos con mayor capacidad económica que nosotros, se han tomado medidas de ahorro como hacer circular los vehículos por numeración par e impar, para que la factura petrolera no ahogue las economías, ¿por qué en Nicaragua no vemos un plan concreto en esa línea?

La verdad es que en Nicaragua el Gobierno ha sido hábil, porque en una compleja y difícil situación, (ha podido) tomar las medidas que le posibiliten verdaderamente lograr objetivos al país en ese campo específico del mejor uso de los recursos que tenemos, pero es muy susceptible este Gobierno a señalamientos de querer limitar las expresiones de mercado, y seguro que por eso no ha impulsado esas medidas de ahorro, que yo comparto deberían aplicarse, pero a través de un consenso de todos los sectores, en el que se acuerde adaptarnos a esa necesidad y realidad; es tarea pendiente.

Del Consejo Directivo

Desde finales de abril el BCN se encuentra sin Consejo Directivo y no hemos visto movimientos para sustituir a los que renunciaron. ¿Qué ha pasado en ese particular? ¿Hay propuestas de nombres? ¿Ha conversado con el presidente Ortega de este asunto?

Definitivamente que el Consejo Directivo tendrá nuevos miembros y es una facultad del presidente el nombramiento de ellos para luego someter ante la Asamblea Nacional los nombres para su ratificación.

Yo estoy seguro de que pronto vamos a tener una información para que se traduzca en conocimiento público los nombres de los tres miembros del Consejo Directivo que el Presidente ha decidido nombrar; recordá que en este caso hay tres: uno por el partido político que quedó en segundo lugar en las últimas elecciones y dos ciudadanos representantes de la empresa privada.

(Todavía) no hay nombramientos que yo sepa, no me han comunicado, tampoco ha aparecido en La Gaceta, pero espero pronto se resuelva.

Varias cosas pendientes con el FMI

¿Cómo va la negociación de acuerdo con el FMI? ¿Cuáles fueron las recomendaciones puntuales que le dio la comisión que nos visitó recientemente?

El trabajo fundamental en los últimos días ha estado encaminado a lograr discutir y acordar la nueva carta de intención, es decir, las reformas necesarias para que el FMI pueda conocer en su Directorio la primera revisión del programa. Estamos revisando cada uno de los compromisos que el Gobierno tenía, pero en lo particular quiero resaltar que lo que estamos revisando son las proyecciones que tenemos para el año, y esa es la tarea que estamos haciendo.

Entre los puntos pendientes está precisamente la inflación, la puntualización de la política salarial que tenemos para el mediano plazo; algunas cosas relacionadas con el Banco Central y a su posición financiera en cuanto a si se va a recapitalizar o no, la deuda del Banco con el Gobierno y viceversa, el estudio actuarial del INSS, todo eso que esperamos resolverlo en las próximas semanas.

¿Sigue pendiente de desembolsarse el dinero de los organismos financieros y de algunos cooperantes por la falta de acuerdo?

Así es, eso se estaría dando hasta después de la revisión por parte del Directorio, que creo que será en agosto.

Le enmienda discurso a Ortega

Le pregunto por los recursos de los cooperantes, porque el presidente Ortega ha estado últimamente descalificando la ayuda que nos brindan, indicando que son “migajas”. ¿Cómo observa esta situación? ¿Cree que es conveniente que se den este tipo de choques y que se llame “moscas” a quienes nos brindan apoyo económico?

Creo que el Presidente no ha dicho que no es que no nos haga falta cooperación, las expresiones del Presidente quieren decir que no es suficiente todavía el nivel de cooperación que Nicaragua tiene, en las condiciones a las que este país ha sido sometido por largos años.

Por eso es que yo he insistido en que Nicaragua requerirá de una cooperación sin limitaciones, sin detrimento de poder decidir nuestro propio rumbo, y todos los nicaragüenses debemos empeñarnos en que fluya una mejor y mayor cooperación, porque tenemos unos rezagos en el ámbito social y económico, que es necesario disminuirlos. Para ello se necesita voluntad de producir más, que se desarrolle ambiente para inversión segura y una cooperación alineada a los grandes objetivos de la nación.