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“Nicaragua ya entró a la estanflación, que significa estancamiento económico y aceleración de la inflación”, dijo categórico el economista Néstor Avendaño, luego que el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, revelara que la inflación en el primer semestre de este año superó el 11 por ciento.

Avendaño, el economista Alejandro Martínez Cuenca y Mario Quintana, Enlace Nacional de la Coordinadora Civil, coincidieron que ante la inflación de más del 27.8 por ciento --entre enero del año pasado y junio de este año-- al gobierno lo que le queda es promover, a lo inmediato, políticas de ahorro energético e incentivar la producción del país con el consenso de los sectores sociales, políticos y económicos, con el propósito de obtener resultados positivos, de lo contrario el país continuará en reversa.

Urge impulsar campañas de ahorro

“El presidente del Banco Central, en su carácter de jefe del gabinete económico del presidente Ortega, debería de ver cómo impulsar campañas de ahorros de energía eléctrica y de combustible”, insistió Avendaño, quien asegura que la espiral alcista en los productos de la canasta básica se debe fundamentalmente al encarecimiento constante del barril de petróleo, sumado a que entre el 70 y 80 por ciento de la generación de electricidad es a base de combustibles.

“La ineficiencia en el consumo de los combustibles y la gran dependencia de los combustibles para generar energía eléctrica, hacen que la inflación en Nicaragua sea 80 por ciento superior que en el resto de los países de Centroamérica”, agregó Avendaño, quien además recordó a Ortega realizar la reforma tributaria que anunció a inicios de su mandato, y que de ahí “capitalice” el Banco de Fomento para promover la producción en el país.

Y es que, según Avendaño, para producir un mil millones de dólares de Producto Interno Bruto, Nicaragua consume dos millones de barriles de hidrocarburos. “Esos dos millones de barriles significan un 75 por ciento superior a la intensidad petrolera en promedio de todo el mundo”.

Recordó que el crecimiento económico viene desacelerándose desde el segundo semestre del año pasado, y que en ese entonces el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció 5.3 por ciento. Pero para este segundo trimestre, según estimaciones de Avendaño, es de apenas 0.9 por ciento, lo que significa que combinado con la inflación del año pasado y el de éste, “es fácil llegar a la conclusión de que Nicaragua padece un problema estanflacionario”, dijo.


Hay que contener la inflación
Para Martínez Cuenca, el gobierno debe tener ese el problema inflacionario como prioritario en este momento, sobre todo cuando se trata de un problema global, por lo que sugirió al ejecutivo transparentar los gastos de los fondos que recibe a través del Alba, para reajustarlos a una política de producción, pero con el consenso de todos los sectores empresariales, políticos y sociales.

Indicó que el gobierno debe tomar en cuenta que el peor enemigo de los pobres es la inflación, porque el nivel adquisitivo de los consumidores se disminuye, por lo que los programas que fomenta el gobierno, como la entrega de semillas a la gente del campo, es “muy tímido”, y por lo tanto no es suficiente, e insistió en que lo más importante es que el gobierno sepa, que para contrarrestar la pobreza, hay que contener la inflación.

Gobierno debe buscar consenso

Mario Quintana, Enlace Nacional de la Coordinadora Civil, subrayó también que el gobierno debe promover políticas salariales que se correspondan con el encarecimiento de los productos de la canasta básica.

A manera de ejemplo, señaló que entre septiembre del año pasado y mayo de este año, el costo del arroz ha aumentado un 40.8 por ciento, el aceite 66 por ciento, el pan 43 por ciento, y los frijoles y la leche un 33 por ciento. “Esto quiere decir que el precio de la canasta básica se ha incremento en un mayor por ciento con la inflación anunciada por el gobierno”.

Ante ese escenario, tanto Martínez Cuenca como Quintana abogaron por un urgente diálogo nacional de todos los sectores del país, para encontrar como nación, salidas a la situación económica social del país, pero con el consenso de todos y el “empuje” de todos.