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Magda Martínez llegó al mercado “Israel Lewites” a comprar productos básicos para su hogar, entre ellos alimentos, los que observa que cada vez están más caros y algunos ya no los puede adquirir. Ella es una de las víctimas de la inflación, el indicador que mide las alzas aceleradas de todo lo que consumimos y que en el país está en niveles récord, mientras la población siente que el gobierno no hace mucho para amortiguar el problema.

“La carne está carísima. Ya casi nadie come carne”, afirmó Martínez, tras tildar de “horroroso” el panorama para los hogares de medio y escasos recursos, por las alzas de los precios.

El Banco Central de Nicaragua confirmó que la tasa de inflación sobrepasa el 11 por ciento al mes de junio, mientras economistas independientes y empresarios señalan que estamos ya en un período de estanflación (estancamiento en el crecimiento económico con inflación acelerada), en momentos en que el gobierno prioriza la confrontación política en vez de la solución a los problemas económicos.

“Dos años atrás la situación era diferente”, siguió diciendo Martínez, quien consideró que la única medida que ella ha visto del gobierno es la venta de granos a través de la Empresa Nacional de Alimentos Básicos, Enabás, que en algo está ayudando.

Como ejemplo del alza de ciertos productos como la carne, un informe del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, de diciembre de 2007, indica que la libra de salón blanco costaba en ese entonces 37.50 córdobas en el supermercado, mientras que en julio de este año el valor de ese mismo corte es de 45.30 córdobas.

Rigoberto López, otro ciudadano que encontramos haciendo compras en el mercado, fue más duro en su forma de expresarse frente a la carestía de la vida. “Dentro de poco vamos a comer tortilla vacía con m...”, expresó.

Añadió que “el gobierno no sirve para nada”, porque no resuelve los problemas de la población, pero que tampoco sirve para nada la oposición, “porque todos son ladrones”.

López manifestó que todos somos culpables de la situación que enfrentamos, porque “nos dejamos joder”, mientras los gobernantes se hacen más ricos.

Marta Jiménez, otra de las consultadas, expresó su preocupación por los niveles de los precios de los diferentes productos, entre ellos los alimentos, los que, según dijo, se hace cada día más difícil obtener.

Salario vale cada vez menos

Para Daisy Ramírez, la situación es demasiado crítica, porque ya no se puede vivir con los ingresos actuales y los precios de los productos.

Señaló que los 100 córdobas de hoy equivalen a diez córdobas de antes, porque ahora todo cuesta diez veces más.

“Tenemos que buscar cómo hacer cada día, porque la situación está muy difícil y no sólo en Nicaragua, sino a nivel mundial”, apuntó.

Ramírez afirmó que en Nicaragua el gobierno lo único que ha hecho es poner a la venta arroz y frijoles a través de los CPC (Consejos del Poder Ciudadano). “Es un arroz chino y unos frijoles que a veces salen buenos, pero se necesita poner más puestos, porque se hacen grandes filas para poder comprar”, dijo, tras señalar que en la carretera a León sólo hay un lugar de venta de arroz y frijoles, y no es suficiente para la cantidad de gente de la zona.


Más lamentos
Juan Carlos López también siente el impacto de las alzas. Mientras compraba queso ayer, en el mercado, dijo haber comprado la libra dos córdobas más barata la semana anterior.

Para él, la situación es casi insoportable y considera que el gobierno no está haciendo nada para tratar de amortiguar el efecto de esta espiral alcista, que siente que lo está ahogando.

Álvaro Fonseca, otro de los ciudadanos que opinó sobre el tema, dijo que una opción que le queda a la población es buscar las cosas que por temporada bajan de precio, algo que él está poniendo en práctica, para poder aliviar un poco la crisis.

Como ejemplo mencionó que en estos momentos se pone barato el aguacate y algunas frutas, pero que hay ciertos rubros, como el frijol, que se han incrementado.

Fonseca no ve tan negativo el panorama, contrario a la mayoría de los consultados, y cree que muchos productos están bajando, e incluso, que el gobierno no tiene mucho que ver ni hacer en este tema.

Economistas independientes estiman que la inflación será nuevamente un récord este año, con niveles que pueden rondar el 27 por ciento, mientras el Banco Central prefiere no proyectar cifras, por temor a que eso sea utilizado por los comerciantes para elevar más los precios y afectar más a los ya desesperados consumidores.