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AFP / Nueva York
Estados Unidos violó las Convenciones de Ginebra al recurrir a la tortura en la “guerra contra el terrorismo”, al punto que la administración Bush podría ser juzgada por crímenes de guerra, según un libro publicado esta semana que cita un informe secreto de la Cruz Roja.

En “El Lado Oscuro”, la periodista Jane Mayer, especialista en cuestiones de inteligencia y antiterrorismo de la revista New Yorker, presenta en 392 páginas una síntesis de hechos publicados y otros menos conocidos sobre el tema. “La historia interna sobre cómo la guerra contra el terrorismo se convirtió en guerra contra los ideales de Estados Unidos”, menciona entre otras pruebas un informe no desmentido de la Cruz Roja Internacional (CICR).

Se lo hicieron saber a Bush
Según el libro, la Cruz Roja entrevistó a 14 prisioneros y entregó en 2007 su informe a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que lo transmitió al presidente George W. Bush y su secretaria de Estado Condoleezza Rice.

En el caso de Abu Zubayda, el miembro de la red terrorista Al Qaida más importante capturado por Estados Unidos, la Cruz Roja “describió el régimen a que fue sometido, categóricamente, como tortura”, según Jane Mayer.

La Cruz Roja “advirtió que el abuso constituyó un crimen de guerra, colocando a los más altos responsables del Gobierno de Estados Unidos en situación de poder ser procesados, indicaron fuentes cercanas al informe”.

La CIA admitió que Zubayda había sido sometido a “waterboarding”, una técnica --conocida como “submarino”-- que consiste en asfixiar introduciendo en agua a la persona interrogada atada con la cabeza hacia abajo.

El libro detalla cómo en Guantánamo (Cuba), Abu Ghraib (Irak), Afganistán o en cárceles clandestinas en otros países, Estados Unidos mantuvo detenidos sin cargos y creó una especie de Gulag para miles de personas, incluyendo algunos inocentes, y torturó o hizo torturar por terceros, incluyendo en Europa.

Mayer señala entre los responsables al vicepresidente Dick Cheney, al que presenta como un hombre transformado por los ataques de 2001 y que obtenía cualquier decisión de Bush, de quien “sabía cómo apretar todos los botones”.

“Para entender la respuesta autodestructiva de la Administración Bush al 11 de septiembre, hay que mirar hacia Cheney, el experto en apocalipsis y partidario sin complejos de la expansión del poder presidencial”.

“Como parte de ese proceso, por primera vez en su historia, Estados Unidos instruyó a sus funcionarios para que impusieran tormentos a sus prisioneros, convirtiendo a la tortura en ley, sin mencionarla por su nombre”, escribe.

Primera vez que un país justifica desde la Segunda Guerra Mundial
La autora destaca que Estados Unidos se convirtió en el primer país en justificar violaciones de las convenciones de Ginebra, firmadas tras la Segunda Guerra Mundial, y cuyo original está en custodia en el departamento de Estado. En una charla en línea con lectores, organizada por el diario The Washington Post para presentar el libro, Mayer puso en duda que los responsables sean procesados algún día.

Según Mayer, “se necesitaría una acción política para llegar a condenar a los miembros más poderosos de la Administración Bush por tomar medidas que adoptaron pensando que eran necesarias para proteger al país”.

“Actualmente” --dijo la autora del libro publicado por la editorial Doubleday—“me cuesta imaginar que exista el apetito político necesario para algo así”.

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