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Varias casas de paja y zinc habitadas por ex contras fueron destruidas totalmente y sus ocupantes obligados a emigrar de las tierras de lo que fue el ingenio Tipitapa-Malacatoya, conocido como El Timal.

La violencia se apoderó nuevamente de las tierras de El Timal, desde las primeras horas de la mañana del jueves, cuando fue destruida la casa de Luisa Jiménez.

Al igual que hace tres días, el motivo de la disputa entre los grupos en conflicto es quién se queda con 400 manzanas de tierras donde se cultiva arroz.

“Yo me voy de este lugar (El Timal) para que no me maten con mi mujer y mis cinco hijos”, dijo Denis Sánchez Martínez, uno de los que fue lanzado de la propiedad que habitaba desde hace nueve años.

Sánchez dijo que prefería irse para un lugar desconocido junto con su familia y las gallinas que criaba, para no morir junto a los suyos, porque supuestamente fueron amenazados con quemarles sus casas.

El grupo encargado de hacer los desalojos por la vía de hecho y bajo intimidación, era jefeado por Francisco Urrutia y Fernando Mejía.

Los pocos enseres domésticos de los desalojados, al igual que sus aves de corral y las láminas de zinc y ripios de madera con que forraban sus casas, eran trasladados en una camioneta roja, placas M 110497, utilizadas por el grupo de Urrutia.

Huyen por veredas

Denis Sánchez Martínez denunció que su padre, Cleto Sánchez Medrano, de 79 años, también fue obligado a salir de su casa bajo amenaza de que su champa sería quemada.

De la ira de los miembros de la cooperativa “El Brasil”, tampoco escaparon las mujeres, porque Luisa Jiménez Marenco y una joven identificada sólo como Josefa, fueron golpeadas por otras señoras del grupo contrario.

“Luisa Jiménez Marenco y la muchacha a quien sólo conozco como Josefa, fueron amarradas y golpeadas”, relató otra joven cuya familia está amenazada con ser desalojada.

Marcos Melgara, padre de cinco hijos, dijo que los miembros de la Cooperativa “El Brasil” les dieron hasta hoy a las 11 de la mañana para salir o en caso contrario le quemarán su pequeña vivienda.

Se tienen que ir

Francisco Urrutia, presidente de la Cooperativa “El Brasil”, dijo que los ex contras se tienen que ir porque les están boicoteando la producción de arroz.

“Nosotros pagamos para el riego de los cultivos de arroz y ellos cierran las compuertas para que el agua no pase donde están los miembros”, expresó Urrutia.

Según el dirigente de los cooperados de “El Brasil”, ellos no están dispuestos a permitir que los ex contra sigan en ese sitio, porque supuestamente éstos no los dejan trabajar.

“Nosotros estamos perdiendo de producir y también miles de córdobas que prestamos para cultivar”, afirmó Francisco Urrutia.

Los dirigentes de los lugareños reconocieron que los desalojos fueron ejecutados por la vía de hecho. “Como la Policía no hace nada, nosotros tenemos que sacarlos para poder trabajar”, subrayó Fernando Mejía.

Al igual que en otras ocasiones, las autoridades policiales de Tipitapa se limitaron a mandar a unos cuantos efectivos que inspeccionaron el sitio y luego se marcharon permitiendo que se impusiera la ley del más fuerte, es decir la ley de la selva.