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Madrid/ El País

La voz de Nedim Gürsel resuena temblorosa al otro lado del teléfono entre el reconocible eco del bullicio de Estambul. Profesor de Literatura Turca en la Sorbona, Gürsel (Gaziantep, 1951) vive a caballo entre las orillas del Sena y del Bósforo.

Su última novela, Las hijas de Alá, acaba de ser traducida por Seuil en Francia. En Turquía puede costarle la cárcel. “Tras el golpe militar de 1980 sufrí varios procesos y tuve que exiliarme en Francia, pero no creía que en la Turquía actual, que negocia su entrada en la Unión Europea, pudiera perseguirme la justicia por una obra de ficción”, explica Gürsel.

Las duras críticas que ha recibido en periódicos islamistas no dejan de inquietarle. “Se jactan de que en la Turquía laica nunca puede ocurrir lo mismo que pasó en Irán con Salman Rushdie... Pero si las cosas se ponen peor tendré que volver a París”, reconoce el autor de La novela del conquistador y Los turbantes de Venecia, que han sido publicadas en español por Alianza.


Ataca valores religiosos
Un fiscal de Estambul abrió la semana pasada una investigación tras la denuncia presentada contra Gürsel por “vilipendiar los valores religiosos de una parte de la población”. Antes de un mes deberá confirmar si formula cargos contra el escritor o archiva el caso.

“A pesar de las reformas democráticas de Turquía para acercarse a la UE, me quieren aplicar el artículo 216 del Código Penal, que castiga con un año de cárcel las ofensas contra la religión”. Su novela Las hijas de Alá relata la compleja época del nacimiento del islam, en la que enemigos de Mahoma critican su figura.

“Escribo de la violencia y la religión”, revela Nedim Gürsel. “Mi abuelo combatió bajo el Imperio Otomano en Medina, en la actual Arabia Saudí. Me transmitió su experiencia y también el respeto por los valores musulmanes en un Estado laico”, expone. “En Turquía, parece que no eres escritor de verdad mientras no te persigue la justicia”, bromea Ahmet Ümit, uno de los novelistas de mayor éxito de ventas en las librerías turcas, antes de referir una larga lista de autores procesados que arranca con el premio Nobel Orhan Pamuk y el patriarca de las letras turcas modernas, Yasar Kemal, y llega hasta jóvenes narradoras como Elif Shafak o Perihen Manden.

La asociación Iniciativa por la Libertad de Expresión ha registrado más de 200 acusaciones por delitos relacionados con la libertad de expresión en Turquía en los tres últimos años. La mayoría de los casos acaban siendo sobreseídos por los jueces, pero los escritores, intelectuales y periodistas sufren un verdadero vía crucis en los tribunales, donde a menudo son recibidos entre los gritos de extremistas ultranacionalistas.