• |
  • |
  • END

A pesar de ser un incólume antisomocista, fundador del Partido Socialista Nicaragüense (PSN), ex viceministro en el gobierno de la década de los ochenta, a don Nemesio Porras Mendieta, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) le pasa una pensión de jubilado de mil 800 córdobas.

Don Nemesio, desde los años 30, comenzó a dar sus primeros pasos en las luchas políticas y sociales, y “saboreó” el exilio impuesto por el somocismo. Detrás de ese nombre que popularizó su nieto, el formidable Primera Base del Bóer, hay un normalista, perito agrónomo, zootecnista, licenciado en Economía Agrícola y un tenaz organizador para mejorar el nivel de vida de los campesinos.

A sus 87 años, Nemesio recuerda que fue maestro de los hermanos Daniel y Humberto Ortega en el Instituto “El Maestro” de la Managua destruida por el terremoto de 1972, pero ahora ambos no se acuerdan de él.

Para escudriñar un poco la vida de este personaje que está enfermo, debimos apoyarnos en su esposa doña Ángela Tellería Flores, y en Diana Sandoval, una nieta de los 20 que hoy tiene.

Mientras él sonreía, su esposa dijo a EL NUEVO DIARIO que parte de los sacrificios que hizo en la lucha no se le reconocen. Cuando el Frente Sandinista tomó el poder después del derrocamiento del somocismo, en 1979, lo llamaron a trabajar con el gobierno. Don Nemesio estaba laborando en la FAO, donde devengaba un salario mensual de 3 mil dólares, pero por su amor a la revolución renunció y pasó a ganar el equivalente a 30 dólares mensuales.

Doña Ángela, con 86 años, está muy resentida de que lo tengan con una pensión que no se corresponde con sus antecedentes laborales y de cotizante. “A Nemesio lo jubilaron muy mal, esto es una grosería de parte de ellos y ahora ni se acuerdan de él”, dice doña Ángela.

Nemesio fue asesor del entonces ministro de Planificación del primer gobierno sandinista, el comandante Henry Ruiz. La única organización que le ha hecho un homenaje a don Nemesio fue el Partido Socialista Nicaragüense, aunque Ortega después que perdió las elecciones en 1990, le impuso la orden “Ramírez Goyena”, de la cual recibe mensualmente 2,800 córdobas.


Parte de su largo historial
Para conocer a este personaje, diremos que don Nemesio ayudó a sacar del país al profesor Edelberto Torres, cuando el somocismo lo mantuvo en prisión domiciliar en la casa de doña Chepita Toledo de Aguerri.

Organizó cooperativas en Panamá y Guatemala. En México hizo una ciudadela que hoy tiene más de 3 mil habitantes. Esa colonia está ubicada al sur de Potosí en la nación azteca, lo que es un orgullo para don Nemesio, porque hasta le hizo su propio instituto.

Al trabajar en los 80, tenía “la ilusión de descongestionar Managua y establecer una ciudadela al norte de Nicaragua”, pero esto jamás lo pudo materializar. El retornó a Nicaragua después de trabajar en Panamá, donde dejó a uno de sus hijos, Luis Carlos Porras, para que terminara lo que había iniciado en ese país.


Generales de ley
Nemesio Porras nació en Jinotepe, Carazo, el 24 de septiembre de 1921. Fue maestro normalista de Educación Primaria, perito agrónomo y zootecnista. Obtuvo su licenciatura en Economía Agrícola en Quito, Ecuador, y se graduó en Ingeniería Social en México.

Hizo posgrados en Estadísticas y Censos; planes y proyectos agropecuarios; cooperativismo y econometría en México, El Salvador, Chicago --Estados Unidos-- y la Unión Soviética.

Durante su vida profesional desempeñó varios cargos: fue Secretario del Comité Nacional de la FAO en Nicaragua; catedrático de Economía Agrícola y Geografía Económica de la Facultad de Economía, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua; Director del Centro de Capacitación para la Cooperación (Ceccoop).

Fue, incluso, viceministro del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA) en Nicaragua.

Lo que hizo en el exilio
Durante el exilio fue responsable de Estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en México. Experto de la OIT en crédito supervisado a cooperativas agrícolas. Laboró como experto en cooperativa en la subsede regional de la OIT en Costa Rica. Estuvo como experto del Consejo Nacional de Ciencia Tecnología (Concyt) en capacitación para campesinos de la selva Lacandona, en Chiapas, México, lo mismo que en San Luis, Potosí, de la misma nación azteca.


Su labor política
En 1936, cuando don Nemesio estaba en sexto grado de primaria, solicitó a Carlos Rodríguez que orientara la forma de combatir al fascismo, y propone a Evenor Arévalo, Manuel Meza y Pepito Portocarrero, en Jinotepe, elaborar un periódico para discutir problemas políticos.

Combatió junto a “Pencho” Portocarrero, una tendencia de José León Román que estaba a favor de Hitler en la Escuela Superior de Varones. Se distinguió por ser un organizador de jóvenes en su barrio “La Pila Grande”, en Jinotepe.

En 1937 el destino lo puso en la formación de Juventud Patriótica. Entre 1941 a 1944 en la Escuela de Agricultura, en un mitin, hizo una protesta, durante la cual destacó la peligrosidad de los fascistas criollos, y a raíz de esa acción decide comenzar a impartir charlas en la Escuela Normal y el Club Obrero de Jinotepe.

Tuvo problemas en Ocotal con Edmond H. Pallais por escribirle un poema violento y acusatorio, y por eso lo persiguen bajo pena de muerte, por lo que exhorta a la formación de círculos de estudios marxistas.

El 3 de julio del 1944 forma parte de la fundación del Partido Socialista Nicaragüense. En 1945 tiene problemas con la Guardia Nacional por achacarle la organización de una manifestación de júbilo por un rumor que se hizo circular y que decía que Somoza había muerto.

En 1946 formó parte del Comité Ejecutivo Nacional de la segunda Central Sindical Nacional. Junto a Armando Amador, Francisco Pinell, Modesto Buitrago, Reinaldo Padilla, Manuel Pérez Estrada, Ricardo Zeledón, Carlos Pérez Bermúdez, Miguel Ángel Flores, Francisco Bravo Lacayo, Rosa Amelia Pereira, María Luisa Larios y Miguel Medina Valdivia.


Perseguido y encarcelado
Ese mismo año funda la primera célula del PSN en Matagalpa, y de ahí sale Domingo Sánchez “Chagüitillo”, un destacado luchador obrero. En 1947 trabajó con el PTN, pero en el 48 cae preso en La Aviación junto a otros camaradas, después que el periódico La Nación los tildó de “rojillos”, mientras el diario La Prensa los bautizó como “comunistoides”. La Guardia Nacional lo calificó de ser un “agente” de Moscú.

En 1966, cuando se organiza Movilización República --con el PSN, el FSLN y el PLI--, Nemesio es designado representante del Partido Socialista Nicaragüense. Se produce toda una actividad política en la que participaron Guillermo Vásquez, Virgilio Godoy, Silvio Mayorga, Tomás Borge, Mario Flores Ortiz, Álvaro Ramírez, Domingo Sánchez, Danilo Aguirre, Lolo Vallecillo, Carlos Marín, Adán Sánchez Cerda y Daniel Calvo Díaz, que culminaron con una activa participación en el 22 de enero de ese año.

Después de la masacre del 22 de enero fue buscado por la Guardia Nacional, por lo que estuvo casi un año en casas de seguridad que tenían José Dolores Vallecillo, Hermógenes Estrada, Gerardo Mena, Evelina Salmerón, Victoriano Escobar y Titabel Castillo, hasta que finalmente en 1968 sale al exilio.

Durante esa persecución pierde la segunda gran biblioteca a manos de la Guardia, que irrumpió varias veces en su casa de habitación y destruyó los sacos de insecticida y fertilizante de la empresa de servicio agrícola, que era su patrimonio, en busca de armas; secuestran a su hijo Nemesio (padre del ex pelotero que lleva su mismo nombre) por varias horas, con el objetivo de lograr que se entregara a la Guardia.

Durante su exilio continuó trabajando en los comités de solidaridad y en apoyo de la causa socialista. Se vinculó a diferentes movimientos revolucionarios en la región centroamericana y los apoyó. Organiza en Costa Rica una oficina de exportación de cacao con Carlos Eduardo Mora, la cual sirvió de refugio a revolucionarios sandinistas en ese país.

En México, con la doctora Concepción Palacios forman un comité de solidaridad con exiliados centroamericanos.

En 1979, al triunfo de la Revolución Popular Sandinista, renuncia a su puesto como funcionario de la OIT para integrarse a las tareas revolucionarias, terminando así su exilio.

Un mejor retrato de él se pintaría así: “Incansable luchador por las reivindicaciones políticas del pueblo nicaragüense y por la igualdad por la clase obrera y el progreso del hombre”. Si hay dudas, lea: del 37 al 48, 11 años de lucha desigual --cuando apenas se contaban con los dedos de la mano los aspirantes a marxistas leninistas-- y de haber trabajado por la formación y consolidación del movimiento obrero.

Satisfecho por haber dado todo de sí, y de que por sus ideales y acciones progresista fue perseguido y encarcelado muchas veces, nunca buscó beneficios personales con su lucha.

Recibió varias condecoraciones, entre ellas la Orden “Ramírez Goyena”, en Nicaragua; en 1990 el Instituto de Estudios Latinoamericanos con sede en Yucatán (México) lo distinguió como representante permanente para la región maya; fue presidente honorario del Partido Socialista Nicaragüense y llegó a obtener el grado de la primera luz en la logia Masónica.


Sus publicaciones
Don Nemesio Porras también elaboró una serie de publicaciones en su especialidad, entre ellas: Reforma Agraria en Nicaragua, en 1946; Agricultura y Ganadería de Nicaragua, que lo publicó el Atlas Mundial de Agricultura en Papúa, en 1958.

Otras de sus obras fueron: Tenencia de la Tierra en Nicaragua, publicada por la Universidad Autónoma de Nicaragua en 1962; Estructura Económica de El Salvador, publicada por el Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo (NSFOCOOP), y Cooperativas Campesinas, refiriéndose a Honduras, libro publicado en Suiza, en 1975, por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

Viajó a diversos países a impartir seminarios y a intercambiar experiencias sobre las cooperativas. Dentro de estas actividades se encuentra un intercambio en China (Pekín). En Bolivia asistió a la Conferencia Internacional para el Desarrollo de San Cruz de las Sierras en 1972.

Nemesio también cuenta en su currículum --en 20 años de trabajo-- la formación de cooperativas en Sur y Centroamérica. Formó 382 empresas en esas regiones, así como a 290 técnicos en desarrollo cooperativo y 40,485 cuadros.

Así puso en marcha en Bolivia el plan especial de cooperativas en la localidad de Patacamaya; en Honduras el programa de capacitación del Plan Cooperativo de la Asociación de Campesinos de Honduras; en México el plan cooperativo en la creación de nuevos centros poblados en la Selva Lacandona.

En Nicaragua puso en marcha una alternativa de desarrollo cooperativo con empresas multisectoriales y de capacitación a profesionales en técnicas para desarrollo cooperativo.