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LÉSBER QUINTERO / Nandaime
La madre de la joven nicaragüense que fue atrozmente asesinada y lanzada al fondo del mar, aparentemente por su propio marido, en Miami, Florida, sin saberlo estuvo cara a cara con el presunto autor del crimen que ha acaparado la atención de los medios estadounidenses, desde que se encontró el cadáver de la víctima cerca del Puente de las Siete Millas que está sobre la carretera que va a Cayo Hueso.

Desde un sillón en su casa de habitación, en la ciudad de Nandaime, doña Yadira Ruiz Fletes, de 50 años, relató a EL NUEVO DIARIO el día y la hora en que su yerno Francisco Jarquín Espinoza la visitó días después del crimen. "Fue el 16 de julio a las 10:30 de la noche. Ese día había venido de los Estados Unidos, llegó a la casa todo nervioso, y le pregunté por mi hija, ya que estaba desaparecida desde la noche del 13 de julio", relató.

De acuerdo con publicaciones de The Miami Herald y El Nuevo Herald, el crimen se dio posiblemente ese 13 de julio, por lo que Jarquín Espinoza para evadir la justicia escapó a Nicaragua, y entre sus primeras visitas escogió la casa de su suegra, ya que ahí están los dos hijos que procreó con su víctima, Eliett Sequeira Ruiz, de 28 años.

Según doña Yadira, fue el propio Jarquín Espinoza quien reportó a la Policía la desaparición de Eliett, por lo que el día que lo tuvo cara a cara, le preguntó que dónde estaba su hija. "Le dije: ¡Maldito! ¿Qué me hiciste a mi hija? ¡La mataste, la tenés muerta...!, y él me contestó: ¿De qué llorás?, y se puso a reír, y luego se puso a ingerir cervezas hasta las tres de la madrugada del 14 de julio, y desde esa vez, desconocemos su paradero", detalló.

Le pidió a sus dos nietos
La madre de Eliett, señaló que en el período que Jarquín Espinoza estuvo en su casa, se notaba nervioso, y momentos antes de irse le dijo que le alistara ropa de sus hijos, Francisco de seis años y Layevska de cuatro, pero doña Yadira no lo hizo.

Agregó que el cadáver de su hija fue localizado el 17 de julio por unos turistas que andaban de pesca, cerca del Puente de las Siete Millas, y debido al avanzado estado de descomposición del cadáver no fue identificada de inmediato, sino hasta el 24 de julio, cuando detectives de Miami le comunicaron vía telefónica de la tragedia.

"Cuando a ella la identificaron, el detective Andy Aróstegui me llamó para informarme la mala noticia, y me dijo que estaban en pláticas con la Embajada de EU en Nicaragua para gestionarme un viaje a Miami, porque les urge hablar conmigo y a la vez entregarme los restos de mi hija", explicó.

Doña Yadira añadió que lo que ha sabido de su hija es que tras ser asesinada fue envuelta en lona, amarrada con cables y le pusieron un par de pesas, y en un carro la trasladaron del lugar del crimen al Puente de las Siete Millas. "Y el mismo hermano de Jarquín Espinoza confesó a los detectives de Miami que ayudó a su hermano a arrojar el cuerpo de Eliett al mar", relató la madre de la víctima.


Matrimonio marchaba mal
La hoy occisa se casó con su supuesto victimario a los 17 años, y dos años después se fueron de Nandaime a Estados Unidos. Según su madre, la relación no iba del todo bien, porque los padres de Jarquín Espinoza siempre se inmiscuían en el matrimonio. "Pero jamás me imaginé que esto iba a terminar así", se lamenta.

La última vez que doña Yadira habló con su hija fue precisamente ese trágico 13 de julio. Ese día Eliett llamó a su mamá a las seis de la tarde y le dijo que andaba de compras en compañía de Jarquín Espinoza. Al día siguiente, doña Yadira se comunicó con su yerno, y éste no le dio el verdadero paradero de su hija.

"Él me dio varias versiones, una de ellas es que estaba donde una amiga que se llama Martha, luego que estaba donde la mamá del padrino del niño (Francisco), y, finalmente, que estaba en Orlando, y que desde ahí ella lo había llamado pidiéndole dinero para regresar a casa, pero todo era falso", comentó doña Yadira.


¿Padres esconden a supuesto asesino?
La madre de la joven nicaragüense asegura que el presunto asesino de Eliett todavía se encuentra en Nicaragua, y que está siendo protegido y escondido por sus padres y familiares, por lo que solicitó a las autoridades policiales que hagan todo lo posible para detenerlo y que responda por los cargos que le achacan en Estados Unidos.

En la misma ciudad de Nandaime EL NUEVO DIARIO también visitó la casa del padre del presunto autor del crimen, un señor identificado Julio Armando Jarquín, pero se negó a hablar del tema tras decir que eso era cosa de pareja y que él no tiene que ver nada.


Lo que se publicó en EU
En el Miami Herald se informó ampliamente sobre el caso, tras indicar que el misterio del cadáver de una mujer que fue encontrado cerca del famoso Puente de las Siete Millas, comenzó hace 11 años y a 951 millas de distancia, en el pueblecito de Nandaime, en Nicaragua.

La mujer se llamaba Eliett Sequiera Ruiz y sólo tenía 17 años. Tenía un enamorado, Francisco Jarquín, que, según su tía, “le prometió villas y castillas”.


Cargos de primer grado
En vez de eso, dice la Policía, tras haber tenido dos hijos y sufrir abusos e infidelidades, Eliett murió a manos de su esposo, que arrojó su cadáver en las aguas cerca de Cayo Maratón, amarrado con cables telefónicos y pesas. Jarquín afronta cargos de asesinato en primer grado, dijo la Policía.

Los detectives señalan haber resuelto el caso después de que un hermano de Jarquín admitiera haberlo ayudado a deshacerse del cuerpo.

Pero es posible que la justicia tome tiempo. La Policía dice que Jarquín regresó a Nicaragua poco después del asesinato, ocurrido el 13 de julio. Nicaragua no tiene acuerdo de extradición con Estados Unidos.


Promesa incumplida
Jarquín y Eliett se conocieron en 1997 en Nicaragua, donde él la pidió en matrimonio, prometiéndole una buena vida en Estados Unidos.

Ella aceptó. Su familia le dio permiso para que se casara y ella lo siguió a Miami dos años después. Para la sencilla muchacha del pueblito ubicado cerca del Lago de Nicaragua, su nueva vida parecía fantástica.

Ayudó a su marido a dirigir una compañía de soldadura, Cisco Quality Steel. Eliett, cuya hermana había muerto de cáncer, hacía donaciones a la Liga Contra el Cáncer. La pareja tuvo dos hijos, Francisco --de 6 años-- y Layevska, de 4. El niño, que acababa de entrar en la escuela primaria, fue premiado por sus buenas notas.


Le daba mala vida
Para las vacaciones de verano, los niños fueron a Nicaragua para quedarse con su abuela. Pero el matrimonio, según la familia y la Policía, se estaba deshaciendo. Según María García, una tía de Eliett que vive en Nueva York, Francisco la golpeaba aunque ella nunca reportó los abusos a la Policía. Frecuentemente, Eliett hablaba de dejar a su esposo, pero nunca lo hizo.

''Él la humillaba, pero ella siempre lo excusaba'', dijo García, quien era su única pariente en Estados Unidos.

En definitiva, Eliett decidió que iba a divorciarse en septiembre, tras recibir su residencia, una garantía de que no sería deportada. Jarquín tiene doble nacionalidad tanto estadounidense como nicaragüense.

Otras mentiras del señalado
La última vez que García habló con su sobrina fue el 9 de julio. Eliett le había hablado de una comedia nicaragüense que había visto. En la tarde del 14 de julio, García llamó varias veces al teléfono celular de Eliett. Finalmente, Jarquín respondió.

Le dijo que en una cena en un restaurante la noche anterior, Eliett había bebido media botella de tequila. Según Jarquín, se había ido de la casa borracha y no había regresado. García no quedó convencida. Eliett sólo tomaba vino. Las bebidas más fuertes le hacían daño. Días después, Jarquín le dijo que Eliett había llamado desde Orlando, donde supuestamente estaba recuperándose.

Pero, a fines de la semana pasada, Jarquín apareció en Nicaragua contando una versión diferente. Ahora, el hombre decía que su esposa se había marchado a mitad de la cena con un amigo desconocido, dejándolo solo en el restaurante.

Finalmente, García presentó el jueves un reporte de persona desaparecida a la Policía de Miami. El mismo día, a más de 100 millas de distancia, unos turistas que pescaban en los cayos vieron algo extraño entre las algas, en dos pies de agua, a 300 yardas del Puente de las Siete Millas. Se trataba del cadáver de Eliett, ya en estado de descomposición.


La verdad que “salió a flote”

-- El 17 de julio, dos turistas en un viaje de pesca encontraron el cuerpo de una mujer en el agua cerca del puente de las Siete Millas.

-- El 20 de julio, el Herald de Cammy Clark informó de que el equipo de los detectives del condado de Monroe dictaminó la muerte por homicidio, ya que la mujer había sido amarrada de las muñecas, la cintura y el cuello, justo para que el cuerpo no flotara.

-- El caso se empieza a aclarar cuando llegó de los detectives de Miami una petición al condado de Monroe, de una copia de las huellas dactilares del cuerpo de la mujer encontrado en estado de descomposición.

-- Las huellas dactilares, pertenecientes Eliett Jarquín, coincidían con las que tenía migración y con las que recientemente había proporcionado por su tía.

-- Los detectives de Miami buscaron a Jarquín en la casa, y descubrieron que Francisco habían huido a su país natal, Nicaragua. Se entrevistó con el hermano de Jarquín, quien admitió que él ayudó a poner Francisco pesas de 44 libras al cuerpo de Eliett y a dejarlo sobre el puente.