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El color dorado y la brillante apariencia con la que fue presentada la moneda de diez córdobas, el pasado trece de junio, ha desaparecido. Las piezas que causaron sensación, sobre todo entre los infantes, ahora a menos de dos meses de su entrada al comercio, lucen amarillentas o negras, y, para colmo, algunas personas se quejan de que dejan marcas en la ropa así como mal olor en las manos.

El señor Eduardo Julio Gutiérrez Martínez, contador de profesión y vigilante por necesidad, del Mercado “Roberto Huembes”, manifestó que las monedas de diez, tienen la ventaja de haber disminuido el peso que debían cargar en las bolsas, que terminaban rompiéndose, sin embargo, por el material con el cual fueron fabricadas, las mismas se ensarran.

“No sé a quién se las habrán encargado, pero estas monedas son de mala calidad, porque las de uno y cinco córdobas tienen años circulando y están en buen estado, mientras éstas ya están negras y hieden las manos a sarro”, dijo el señor Gutiérrez Martínez.

La señora Teresa de Jesús Pavón comentó que, sin duda, es mejor la moneda de diez córdobas que los billetes viejos de esa denominación que estaban circulando, porque se rompían.

Mal producto
“Lo malo es que se ponen negras, y uno trabaja con las manos húmedas, entonces cuando las ponés en el delantal te lo manchan y da mal aspecto, además que se parecen mucho a las de veinticinco centavos, y uno tendrá que ser más cuidadoso al agarrarlas”, señaló la señora Pavón.

Al ser consultado sobre la calidad de las monedas, José de Jesús Rojas, Gerente General del Banco Central, manifestó que el latón utilizado en las monedas de diez córdobas tiene como componente principal el cobre --78 por ciento-- material que debido al uso, pierde su brillo original, o sea que se opaca.

“El proceso de opacamiento en las monedas que tienen un alto componente de cobre es natural, y, por tanto, ocurre en todos los países cuya moneda contenga un alto grado de ese material como revestimiento. Lo fundamental es que la moneda mantenga su función como medio de cambio”, dijo el gerente Rojas.

Es el clima
También el gerente general del BCN dijo que el clima de nuestro país incide en desgastar más rápidamente la capa de brillo de las monedas, pues favorece la sudoración en las manos.

“En Europa, por ejemplo, en las monedas de 50, 20 y 10 centavos de euro, se utilizó al inicio el oro nórdico, material cuya principal composición es 89 por ciento cobre, además de cinco por ciento de aluminio, cinco por ciento zinc y uno por ciento estaño; sin embargo, dicha región por no ser tropical, y a pesar de que sus monedas tienen más componente de cobre, el proceso de perder el brillo es más lento”, añadió.

No alcanzaba frase
La leyenda “En Dios confiamos”, característica de la moneda nicaragüense no fue incluida, según el gerente general del BCN debido a las dimensiones de la pieza.

“De haberse insertado esta leyenda, las dimensiones de la imagen de Andrés Castro y del número diez que están grabados, hubiesen sido tan pequeñas, que no permitirían una identificación rápida por parte del público. Hay que recordar que la moneda de diez córdobas es ligeramente mayor a la de un córdoba y ligeramente menor a la de cinco córdobas, las cuales no tienen ninguna efigie grabada” concluyó Rojas.

EDUARDO JULIO GUTIERREZ
Miguel Molina / END
El señor Eduardo Julio Gutiérrez Martínez señaló que las monedas cumplen con su función de cambio, sin embargo, huelen mal y se ponen negras.

TERESA DE JESUS PAVON
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La señora Teresa de Jesús Pavón dijo que las monedas de diez córdobas le ensucian el delantal y le dan mal aspecto.

MONEDAS DE 10 CORDOBAS
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La composición de las monedas es 78 por ciento cobre, señala el Banco Central, es por eso que se opacan.

MONEDAS DE CORDOBAS 1
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¿Imagina usted cómo se verán estas monedas en seis meses?