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Hoy sábado, la comunidad católica nicaragüense en Miami, celebrará una Misa por el eterno descanso del sacerdote Marlon Pupiro García, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María, de La Concepción, Masaya, asesinado en condiciones aún no totalmente esclarecidas.

Según Luis Chavarría, miembro de la Junta Directiva de la Coalición Nicaragüense por Justicia y Libertad, en Managua, dijo que la invitación le llegó, y contempla una oración para que se haga justicia por la terrible muerte ocurrida el 20 de agosto del presente año. La misa se celebrará a las 5 de la tarde en la Iglesia San Juan Bosco, localizada en la 1301 W. Flagler Street, Miami, FL 33135.

Se destaca que “el pueblo de Nicaragua siempre recordará al padre Pupiro como un buen sacerdote de Cristo, hombre de la Eucaristía, hombre de oración y meditación  lleno de vida y entusiasmo por servir a nuestro Señor Jesucristo. También por siempre ayudar a los más necesitados y a los pobres. Por consiguiente, podemos decir que Dios tiene reservado un lugar muy especial en el cielo para el padre Pupiro”.

Indican que la comunidad nicaragüense en Miami está profundamente preocupada por las amenazas y el acoso que los feligreses de la parroquia de la iglesia Inmaculada Concepción de María, de La Concepción, municipio de Masaya, ha recibido de parte de “grupos intransigentes”.

A lo anterior agregan que estos grupos están tratando de impedir que se conozca la verdad de los acontecimientos, encubriendo algo relacionado con la muerte del sacerdote y quieren amordazar a los feligreses de La Concha  para que no sigan exigiendo justicia por el párroco Pupiro.  

“Al mismo tiempo, condenamos enérgicamente las amenazas de muerte que han recibido otros sacerdotes incluyendo Edwin Román, de Nindirí, y monseñor Eliar Pineda Úbeda, de Jinotega”, expresan.

Finalmente, le piden a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y a todos los hermanos nicaragüenses, que se unan en oración por el religioso asesinado y que enciendan candelas en las puertas de sus casas, o desde donde se encuentren para que, como una sola voz, elevar las súplicas a Dios Todopoderoso para que se haga justicia.