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  • EFE

Una joven mexicana-nicaragüense hijastra de Manuel Leija Sánchez, considerado el jefe de una organización que falsificaba documentos en EEUU, le está dando los toques finales a su libro "Paper Weapons" (Armas de Papel), en la que revela cómo ayudó a arruinar el negocio de su familia.

Suad Kelly, esposa del agente doble estadounidense Robert Kelly, el hombre detrás de la operación que permitió desbaratar a esa organización asentada en Chicago, contó a Efe en Managua que el proyecto de su libro testimonial es una "historia de amor", que nació en la capital nicaragüense.

Es una historia de amor, o al menos quiere pensarlo así, confiesa la joven de 27 años, porque es un testimonio sobre su corta vida, en la que tuvo que decidir entre su familia mexicana o su esposo estadounidense.

Al final se decidió por el espía, el "gringo", como lo llama, un hombre 37 años mayor que ella, a quien Estados Unidos le encomendó la misión de infiltrar una organización falsificadora de documentos a través de la mexicana-nicaragüense.

Suad, hija de la exguerrillera sandinista Yelba Marina Reyes, a quien no menciona con su nombre en esta entrevista, explica que el título propuesto de su libro "Paper Weapons" tiene que ver con "el negocio de mi familia".

"Mi padrastro es mexicano, (miembro de) una de las familias criminales de México" y jefe de una organización que radica en Chicago, señaló.

La Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) consideran la organización de Manuel Leija Sánchez y Pedro Castorena como la más grande dedicada a la falsificación de documentos en Estados Unidos.

"En el libro cuento cómo llegó a realizarse la operación de Estados Unidos en contra de mi familia", indicó Kelly a Efe.

La joven, que se define como "nicaragüense" y "sandinista", dice que Estados Unidos infiltró la organización de la familia Leija Sánchez a través suyo, tras un pormenorizado trabajo de inteligencia sobre sus gustos y preferencias en Managua.

Ella, en ese entonces con 20 años y estudiante de arquitectura de la Universidad de Ciencias Comerciales de Managua, y él, más parecido a una estrella de rock, quien se le presentó en un bar como un exitoso hombres de negocios estadounidense en Centroamérica.

Así comienza la "historia de amor" de esta joven, quien contrajo matrimonio en Nicaragua y luego en México con el espía, sin saber que ella era blanco de una operación que acabaría con los negocios de su familia.

A los dos meses de casada, su padrastro es arrestado en Chicago y su familia recurre al estadounidense, con quien se encontraba en México, en busca de ayuda.

En ese momento Suad tenía que confesarle a su esposo sobre el negocio de la familia con el temor que, una vez conocida la verdad, decida separarse de ella.

La sorprendida fue ella cuando su esposo le dijo que sabía todo de su familia y le confesó que era un espía que había llegado a ella como parte de la "Operación Tigre de Papel" y que se había enamorado en el intento.

La dama engañada sintió en ese momento "emociones mixtas", que su esposo se las despejó cuando le planteó si permitiría que un cártel o un narcotraficante ofreciera drogas a su hermana y ella respondió negativamente.

"De igual manera no dejaría yo que un terrorista -con documentos falsos- llegue a Estados Unidos a dañar a miles de personas", razonó el espía, según la joven que, al final, decidió apoyar a su esposo e ir en contra de su familia.

Esa decisión, que significaba delatar a su familia, no la tomó solo por amor, confiesa, sino también "por el bien, por el mundo".

"Tomé una de las decisiones más fuertes de mi vida, que tuvo una repercusión profunda. Esas son las decisiones que definen a una persona como ser humano", reflexiona.

Tras esa decisión ganó un esposo, pero perdió "prácticamente" a su familia y su padrastro.

Suad no se arrepiente: "Lo volvería a hacer", enfatiza la joven, que se define como una mujer fuerte y que habita desde mayo pasado en un condominio privado, en Managua.

El libro espera terminarlo en lo que resta de año y presentarlo, por primera vez, en Miami aunque aún no sabe cuándo.

Su padrastro fue extraditado de México a Estados Unidos en julio de 2010 bajo la acusación de asociación mafiosa y asesinato y se encuentra recluido en una prisión de Chicago a la espera del juicio.

La joven mexicana-nicaragüense, de 27 años, que de pequeña ganaba 50 dólares por contar el dinero del negocio familiar y que a los 14 años su padrastro ya no la miraba como una niña, es ahora la testigo principal de la fiscalía en ese juicio contra la organización más importante de falsificadores de documentos en Estados Unidos.