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La familia de Henry Javier Dávila ya tiene listos los sacos de arena y los pedazos de piedras para “atrincherar” su casa, si notan que el agua del lago Xolotlán sigue subiendo su nivel. Hasta ahora el agua ya cubrió sus patios, pero aún no se preocupan porque aseguran que la inundación del año pasado fue peor, ahora solo les resta esperar, pero confían que el cuerpo de agua no siga subiendo, porque lo que menos quieren es engrosar la lista de albergados de la capital.

La casa de Dávila se encuentra dentro del perímetro de la cota 42.76, que fue el sitio hasta donde llegó el lago en 2010, y que fue declarado no habitable y de uso único para áreas verdes.

Dávila no quiso salir, pues adujo que no quería pasar meses en un albergue porque “los controlan peor que en una cárcel”.

La propiedad de Dávila queda en el barrio Santa Ana Norte, uno de los 21 barrios en riesgo de la zona costera, que está siendo monitoreado por las autoridades municipales y cuerpos de rescate, ante un aumento mayor de las aguas del lago.

En esa zona, al menos siete familias --por segundo año consecutivo-- tienen sus patios cubiertos con agua, sin contar conque el cauce de la zona, debido a las fuertes escorrentías, se ha venido socavando, a tal punto que les ha limitado la salida, la única que tienen.

“En menos de ocho días el agua subió un metro, pero no nos movemos porque la propiedad está legal, tenemos todos los papeles”, agregó Óscar Vílchez.

En Acahualinca la situación es parecida. Poco a poco el agua va subiendo, amenazando con inundar viviendas que no fueron afectadas en 2010. Don José Dolores Estrada. además de tener una humilde vivienda, reza para que salga el sol y que el agua comience a retroceder.

En 2010, el lago Xolotlán cerró el ciclo invernal con una altura de 42.76 metros sobre el nivel del mar (msnm), mucho más que los 42.10 msnm que alcanzó durante el paso devastador del huracán Mitch en 1998.

En ese momento, más de cinco mil personas de unos 40 asentamientos resultaron afectadas y tuvieron que ser albergadas en 15 centros que se habilitaron.

En febrero de este año, durante una sesión del Concejo, las autoridades solicitaron una partida presupuestaria de un millón de córdobas para la colocación de mojones en la zona costera, que se había declarado inhabitable.

Las autoridades también señalaron que se iba a empezar a regular de tal manera que se construyera a partir de la cota 44, como medida de prevención ante las súbitas crecidas del lago.
Según datos de Ineter el lago se mantiene en 42.30 msnm.

Tipitapa con comunidades aisladas
En el casco urbano de Tipitapa solo una familia se encuentra albergada, mientras los que se habían quedado en La Bocana ya están empezando a salir, porque el agua nuevamente inundó sus hogares. Mientras, en el área rural, ya hay 89 familias refugiadas.

Ivania Buenasevilla salió de su vivienda el año pasado, pero regresó porque en “Villa Solidaridad”, donde los reubicaron, no hay agua ni luz. Ahora solo cuida lo que tiene en su casa, porque el agua del lago ya otra vez anegó su patio.

Según datos que manejan las autoridades municipales de Tipitapa, las comunidades rurales de Brasil, Colama, Santa Bárbara y Pueblo Nuevo se encuentran incomunicadas por la crecida del río Malacatoya.

Solo entre las comunidades de Santa Bárbara y de Pueblo Nuevo se reportan 57 familias afectadas, a las cuales se prevé suministrarles alimentos vía aérea, porque el acceso terrestre es imposible.

Hasta ahora se han repartido 89 paquetes alimenticios e igual número de colchonetas, y se espera atender a otras familias que viven en las comunidades de Nuevo Horizonte, San Benito Agrícola y Huellas de Jesús, que también reportan fuertes afectaciones.