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En el lado derecho está Black Eyed Peas, muy cerca de este The Queen, y en el extremo izquierdo Ben E. King, ¿quién ganará? En esta campaña electoral los políticos metieron la mano en el baúl de los clásicos y encontraron música vieja, pegajosa y de calidad, que al convertirla en criolla se volvió extraña, en algunos casos profana, y, en otros, torpe. Pese a eso, los simpatizantes bailan tarareándola y la usan para hacerse de más adeptos. ¿Lo lograrán?
Arnoldo Alemán, quien en 1996 llegó de la mano de Palito Ortega y de la canción motivacional “Yo Tengo Fe”, ha asomado ahora con una pésima adaptación de “We will rock you”, de The Queen, pero en su repertorio no faltó “Danza Kuduro”, de Don Omar y una de Gustavo Leytón.

Se podría parafrasear uno de los eslóganes del gobierno para describir la característica principal de estas canciones: creatividad cero. Nadie ha inventado una canción propia, con ritmo pegajoso, como aquella de 1990 que está volviendo a sonar: “El gallo ennavajado”, un corrido norteño con atisbos de cumbia, que pese a lo pegajoso, no salvó a Daniel Ortega de su primera derrota electoral.

Consuelo Mora, creativa de una agencia de Relaciones Públicas, sostiene que el pensamiento creativo en el marketing político está en pañales.

“La creatividad y la cercanía con el público se sustituyen por el facilismo y la chabacanería. Se repiten los mismos errores y se crean los mismos mensajes planos por miedo a una crítica o a un resultado muy arriesgado”, expresó Mora.

Tres músicos jóvenes, miembros todos de bandas nacionales, analizaron cada una de las canciones de los candidatos presidenciales.

Cero música nacional
Emilio Caldera, integrante de Milly Majuc, se detiene en un punto fundamental: los políticos en la contienda no utilizaron música nacional.

“Estas canciones no tienen nada de originales, y no tomaron en cuenta a los artistas nacionales”, dijo Caldera. Punto seguido, analizó detenidamente cada uno de los temas de los candidatos presidenciales.

“Nicaragua Triunfará”, la canción que usa el candidato de gobierno, Daniel Ortega, si bien no es original, tiene calidad según Caldera. “La musicalización y la vocalización son muy buenas, también los arreglos”, dice.

La melodía de “Stand By Me”, compuesta por los músicos estadounidenses Ben E. King, Mike Stoller y Jerry Leiber, es la utilizada por el partido de gobierno. La letra fue compuesta por Rosario Murillo, y recientemente trascendió que Sony Music reclamó por los derechos de autor de la canción.

Caldera consideró que la escogencia de la pieza musical del liberal Fabio Gadea Mantilla estuvo determinada por el segmento al que quieren llegar: los jóvenes. Pese a su avanzada edad, el equipo del empresario liberal escogió “I gotta Feeling”, de Black Eyed Peas, y le metió una letra simplona, pero con un objetivo específico: promover el voto antisandinista (“Es el momento de borrar la noche oscura”, dice la melodía).

“Creo que trataron de captar al público joven. Sin embargo, se percibe sintética, no como la del Frente, que está grabada profesionalmente. En esta las voces están demasiado altas para los instrumentos”, sostiene el músico.
Sobre la de The Queen, que copió Arnoldo Alemán, dijo que “no se oye limpia, sino distorsionada”.

Noel Portocarrero, miembro de Monroy y Sumernage, y de Revuelta Sonora, consideró que el uso de música extranjera se debe a una razón muy simple: que en las presidenciales pasadas el partido de Gobierno les supo sacar provecho.

A algunos les falta calidad
Pero sostiene que en la música de Gadea y de Alemán falta cierta calidad. “A veces me da la impresión de que no le pusieron mucha atención. Hay cosas en la vocalización que ni se entienden, y lo único que tuvieron que grabar fueron voces. Tal vez no hubo calidad en el momento de grabar las voces”.

¿Por qué echar mano de canciones reconocidas? “Quizá porque es más conveniente usar canciones que ya hayan sonado. Es una ventaja. Yo moría de la risa por las canciones que eligen. Es como decir: ‘Vamos a aprovecharnos de la popularidad de estos majes que ya son unos clásicos’”, agregó Portocarrero.

Portocarrero colaboró con Lenin Ortiz, guitarrista y productor, en los arreglos de la canción del Frente Sandinista, y ambos coinciden en que este tema resultó ser muy emotivo y que lleva impresa una huella juvenil.

“Creo que funcionó la estrategia del Frente”, dice Portocarrero, quien consideró que el clásico de The Queen escogido por Alemán, denota un mensaje subliminal: “Yo tengo el poder”.

“Nosotros trabajamos para hacer una canción bonita, no lo pensamos solo como un proyecto político, pues yo no estoy metido en política ni en nada. Quisimos que sonara un poco más rock, que se notara que era gente joven. Una cosa es la composición y los arreglos, que son nuevos, y eso es creatividad”, dijo Ortiz, refiriéndose al single del FSLN.

A Ortiz no lo “termina de convencer” el sonido de la canción prestada a Black Eyed Peas, usada en la campaña de Fabio Gadea.

“La letra me aburre un poco, la original es de bacanal. La adaptación no está mal. Pero a veces piensan que hacer un cover es montarse en la melodía idéntica, y no es así”, indicó Ortiz.