•   La Nación / Frontera Norte  |
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El Gobierno construye una carretera de 120 kilómetros de longitud, paralelo a la frontera con Nicaragua, la cual pretende evitar que los pobladores y la Policía tengan que utilizar el río San Juan (nicaragüense) para su desplazamiento.

Será una ruta de lastre que comunicará las poblaciones fronterizas de los cantones de Los Chiles y San Carlos–Alajuela, y Sarapiquí–Heredia. Esos pueblos nunca han tenido comunicación entre sí por vía terrestre.

La vía se extiende desde Los Chiles hasta Delta Costa Rica, justo al frente de Harbour Head.

El Gobierno pretende que el próximo año la carretera sea transitable por vehículos de doble tracción, en verano y en invierno.

“La idea es poder continuar habilitando puestos fronterizos y poblaciones aisladas que solo tienen contacto por el río”, dijo Francisco Jiménez, Ministro de Obras Públicas y Transportes, y garantizar el desplazamiento a las autoridades nacionales.

El proyecto costará más de 7,000 millones de colones (US$13 millones 709 mil 361 dólares norteamericanos) y se financia con fondos del Consejo Nacional de Vialidad, Conavi, y del programa de rescate de puestos fronterizos de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias, CNE.

Si bien no se trata de una autopista, indicó el ministro, la ruta dispondrá de sistemas de alcantarillado, 14 metros de ancho y un derecho de vía de 50 metros, como debe ocurrir en el caso de los caminos nacionales. Además, se construirán seis puentes.

Sobre la posibilidad de pavimentar la carretera, Jiménez la consideró muy difícil en el corto plazo. Señaló que cada kilómetro de asfaltado cuesta ¢60 millones (117 mil 531 dólares) por lo que la pavimentación demandaría invertir ¢7,200 millones (14 millones ciento tres mil 820 dólares).

Maquinaria por doquier
Al acelerarse las obras, pueblos como La Trocha (Los Chiles), Tiricias (San Carlos) y Trinidad (Sarapiquí) tienen hoy algo más en común: el masivo y constante tránsito por sus caminos de tierra de la maquinaria de empresas particulares que el Conavi contrató para construir la carretera fronteriza.

Asombrados e incrédulos reaccionan los campesinos cada vez que ven la movilización y presencia de docenas de dragas, cargadores, vagonetas, tractores, niveladoras y compactadoras.

Y es que la escena es inusual en un área donde solamente muy de vez en cuando aparece maquinaria tan gigantesca como una draga.

Las obras forman parte del paquete anunciado por el gobierno de Laura Chinchilla --en diciembre del 2010-- para mejorar la seguridad y las condiciones de vida de los pueblos próximos a Isla Calero. Se interrumpieron en junio, pero se reanudaron en septiembre.

La carretera se construye por secciones de entre 12 y 16 kilómetros de longitud; algunas de ellas ya están prácticamente terminadas y transitables para cualquier tipo de vehículo.

Los trabajos los ejecutan, entre otras, la Constructora Herrera, de San Carlos, y Corporación Ronda, de Guápiles.
Ronald González, representante de Excavaciones Hermanos Montoya, puntualizó que el Conavi les dio plazo hasta diciembre para concluir la vía.