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El cáncer de mama visto con “realismo” es frío y asusta. Cada dos minutos una mujer es diagnosticada con esta enfermedad en alguna parte del mundo. Es el mal que más vidas femeninas está cobrando.  

En Nicaragua es la segunda causa de muerte en mujeres, primero está el cáncer cérvico uterino. La gineco-oncóloga Indiana Talavera pronostica que para 2030 nos equipararemos a la tendencia mundial.

Aunque no hay cifras oficiales, se maneja que pasamos de diagnosticar un máximo de 150 casos en 2006, a más de 400 en 2010. “Uno por día” es la referencia aún conservadora de la doctora Talavera, porque reconoce la existencia de un subregistro.

Más grave que el número de afectadas es que el 70% de las pacientes presentan tumores en etapas avanzadas, afirma la especialista.

Por eso no es extraño que en su familia, usted, la vecina o alguna conocida esté afrontando la enfermedad.

La voz que solloza al otro lado del teléfono y que interrumpe la misión de poner en números cómo el cáncer de mama afecta a la mujer,  obliga un alto. Se identifica como alguien conmovida con la historia de Martha Guerrero, la cual publicamos hace un par de días en este diario, y quiere brindarle apoyo. Tiene un poderoso motivo: conoce en carne propia lo que duele la enfermedad, no físicamente, sino en el alma.

En cosa de minutos, y pese a lo difícil que es superar la frialdad en una comunicación telefónica entre desconocidas, esa voz quebrada por la emoción, cuenta que lucha por su vida ante esa enfermedad que cree que la tocó por factor hereditario. Tiene 70 años, le practicaron mastectomía radical, recibió quimio y radioterapia, y aún se hace estudios para ver si el cáncer no “migró” a otra parte de su organismo. En fin, remarca que ha pasado por la experiencia amarga que vivió Martha, y por eso como si se tratara de una necesidad quiere buscarla porque entiende cuánto sufre.

Es el lado humano que ocultan las cifras. Cada dígito es una historia, una experiencia de dolor que cada vez y con más frecuencia estamos escuchando, la razón: el cáncer de mama “ha venido en un incremento violento”, reconoce la doctora María Delma Mejía.

La lectura que las mujeres debemos hacer de esa apabullante realidad es “debo prepararme”. ¿Cómo? “Prevenir es la clave”, responde la doctora Talavera.

Quienes más deben estar alerta son las que superaron la quinta década, porque a partir de los 40 el paso de los años

eleva niveles de riesgo, advierte la experta.  Porcentualmente, la afectación a mujeres jóvenes es de apenas del 10%, refiere, bajo la advertencia de que no es excusa para bajar la guardia.

Debemos apostar a la prevención
A los 58 años, por ejemplo, doña Juana María Gutiérrez, originaria de Estelí fue diagnosticada con cáncer de mama.
Cuenta que nadie nunca le habló acerca de esa enfermedad, ni le advirtieron que por ser mujer y por su edad podía padecerla.

Según la doctora Talavera, el nivel cultural afecta el diagnóstico temprano en nuestro país. Tabúes, machismo y desconocimiento se convierten en una bomba de tiempo, lo cual no significa que a las citadinas las afecte menos, aclara, recordando que en Nicaragua debemos cultivar la salud preventiva.  

A doña Juana, la “soltera” --como llama a la menor de sus hijas--, “bien curiosa”, le tocaba el pecho y un día advirtió la pelotita que el diagnóstico médico declaró cáncer de mama. ¡Le salvó la vida! Porque ahora si bien doña Juana aún pasa por tratamiento de quimioterapias y debe permanecer albergada en el Hospital “Bertha Calderón”, en Managua, tiene la certeza de que va salir bien librada frente a este mal.  

La cirugía de mama conservadora es el mejor de los signos ante la espera de que sean los médicos quienes la declaren ganadora.

La doctora Talavera cuenta que las cirugías como esas son posibles si detecta tempranamente el tumor; una vez que pasa a etapa 2, el tratamiento es más invasivo.

Es en la prevención donde deben destinarse recursos y esfuerzos, recomienda la oncóloga, señalando que si más mujeres se detectaran oportunamente la enfermedad, muchos de los fondos que hoy invierte el país en curar podrían destinarse a esa labor.  

Una paciente diagnosticada de manera oportuna puede costarle al país mil dólares, pero si ocurre lo contrario, el monto se eleva entre 10 mil y 15 mil dólares.

La especialista asegura que hasta ahora Nicaragua afronta sin “limitaciones” garantizar el tratamiento a las mujeres con este padecimiento. En ese sentido, organizaciones no gubernamentales como la Asociación María Auxiliadora y la Fundación Ortiz Gurdian están siendo de gran apoyo, reconoce.

Más de un millón
El más reciente estudio sobre la incidencia global de la enfermedad, realizado por científicos del Instituto de Métrica y de  Evaluación de la Salud de Washington, Estados Unidos, encontró que la mortalidad por cáncer de mama pasó de  250,000 en 1980 a 425,000 en 2010.

Sus hallazgos, desprendidos de seguimientos a la enfermedad en 187 países, concluyen que hasta 2010, 1.6 millones de mujeres fueron diagnosticadas con la enfermedad.