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Jeffrey Manzanares sonríe al ver que una considerable fila de mujeres espera que sus manos se posen en su cabellera. Alista tijeras, mide, corta “lo necesario”, y luego se inspira para que el cabello que desde ese día han aceptado llevar cortísimo, no les reste gracia. Ninguna pagará sus servicios.

Pero esa sonrisa que no se borra de su rostro, aun cuando la cámara ya no lo enfoca, lo motiva el saber que si bien está trabajando duro y gratis, pronto mujeres y niños, todos pacientes de cáncer que han perdido la cabellera como reacción al tratamiento de quimioterapia, sonreirán, cuando de esas “colas” que corta a sensibles donantes, se transformen en pelucas que les ayuden a lucir bien, pero sobre todo a sentirse mejor. Eso más que el dinero recompensa a “Jeff”, como le llaman los amigos.

Este estilista, originario de Jinotepe, hace cinco años inició esta admirable contribución, inspirado por el dolor que sabe que sufren quienes padecen la enfermedad. “Me satisface un montón el apoyar a desconocidas”, logra expresar con esa timidez de quien no está acostumbrado a las entrevistas.

Lo que lo motivó

Cuenta que un programa de televisión donde narraba la historia de enfermos de cáncer fue el que lo motivó a recoger el cabello que hasta entonces botaba en el ejercicio del estilismo.  

Comenzó solo y sin el menor interés de hacerlo público. Averiguó que en Estados Unidos hacían las pelucas si él enviaba la materia prima. 70 dólares por peluca y un pedido mínimo de 100 resultó costosísimo, pero se las ingenió, ahorró y logró comenzar su noble aporte, a pesar de que el joven no tenía un solo contacto en la Asociación de Niños con Cáncer, Conanca, con quienes se ha coordinado para esta labor.

Ahora “Jeff” se sorprende de ver cómo poco a poco está logrando tocar corazones, y las mujeres aún sin necesitar un corte, y tal vez sin haber jamás aceptado a llevar el cabello cortísimo, entregan su cabellera.

Esto porque él mismo se encarga de decir que devolver un poco de la ilusión que aporta en verse bien, es muy importante para inyectarles el positivismo que necesitan los pacientes que se enfrentan a tan devastadora enfermedad.

Entre más, el efecto es mayor
Ante la ola de interés que ha despertado la acción de “Jeff”, ahora insta a sus colegas a que sean parte de esta sensible labor, que las colas que corten las guarden y que como gremio se unan teniendo como denominador común ayudar a quienes sufren por cáncer.

Su compromiso altruista ha contribuido para que 350 mujeres y niñas que padecen diversos tipos de cáncer, tengan una cabellera que les regrese al menos un poco de esperanza, y les dé fortaleza para seguir luchando contra esta mortal enfermedad.

Su iniciativa caló en la Sala de Redacción de EL NUEVO DIARIO, en donde varias colegas decidieron donar parte de su cabello para apoyar la causa.

“Jeff” asegura que continuará esta ardua tarea hasta que Dios se lo permita, por esa razón decidió realizar una nueva convocatoria el próximo 28 de octubre, para que otras voluntarias donen sus cabelleras a cambio del corte de pelo gratis.