•   SAN SALVADOR / AFP  |
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Las tormentas que durante casi dos semanas vienen azotando América Central provocaron severas pérdidas en los cultivos de alimentos básicos, haciendo surgir el riesgo de hambrunas en una región en la cual las lluvias provocaron casi 110 muertos.

Reportes de El Salvador anticipan la pérdida de hasta el 40% de la producción de maíz y posiblemente de un volumen similar de frijol, ambos granos parte básica de la dieta salvadoreña, mientras que una ONG advierte que en Guatemala 40.000 familias campesinas perdieron sus cultivos de subsistencia.

América Central, con 42 millones de habitantes, la mitad de ellos en la pobreza y con picos de desnutrición -que en Guatemala alcanzan el 15% de la población- es, según Naciones Unidas, una de las regiones más golpeadas por el cambio climático y su secuela de temporales alternados con sequías.

En El Salvador “hemos calculado que las pérdidas de cultivos como el maíz serán aproximadamente del 40%, mientras que en el caso del frijol la estimación en pérdidas será casi similar”, dijo a la AFP el coordinador general del Consejo Nacional de Trabajadores del Campo (CNT), Carlos Rodríguez.

El secretario de Comunicaciones de la Presidencia, David Rivas, fue un poco más prudente e informó que todavía “se trabaja en un diagnóstico para dar cifras concretas de daños y pérdidas”, cuya difusión podría realizarse la semana próxima.

Sin embargo, el presidente Mauricio Funes ya había anticipado la gravedad potencial de los daños cuando indicó que el 10% del territorio salvadoreño sufrió inundaciones.

En cuanto al café, el principal producto de exportación salvadoreño tanto por calidad como por volumen, resultó mucho menos afectado y la Fundación Salvadoreña para Investigaciones del Café (Procafe), estimó la pérdida de 3.700 quintales mientras otros 13.000 están en riesgo. Ambas cifras equivalen apenas al 1% de la producción.

Gravísima situación en Guatemala
En Guatemala unas 150.000 personas corren el riesgo de sumarse a los dos millones que sufren desnutrición, después de que por las lluvias unas 40.000 familias campesinas perdieran sus cultivos de subsistencia, informó la ONG Consejo de Instituciones de Desarrollo.

Desde el inicio de los temporales, técnicos del Ministerio de Agricultura de Guatemala habían comenzado a reportar pérdidas altas o totales en los cultivos de miles de familias campesinas, en su mayoría indígenas, en casi todo el país.

Este viernes el gobierno de Guatemala tenía estimaciones preliminares de pérdidas en los cultivos por unos 15 millones de dólares. Sin embargo, la Cámara del Agro, que reúne a los productores comerciales, calculaba las cifras en 43 millones de dólares sólo en los 10 productos agrícolas de mayor peso.

Desde Nicaragua, junto con Honduras el país más pobre de la región, los primeros reportes indicaban la pérdida del 5% de las áreas cultivadas. Los daños se focalizan sobre casi 9.000 hectáreas dedicadas al maíz, los frijoles, el sorgo y el ajonjolí.

Una situación similar se registra en Honduras, donde los cultivos destruidos llegan a casi 10.000 hectáreas también dedicadas en su mayoría a los frijoles, el maíz, el arroz y el sorgo. Sin embargo, también resultaron dañadas plantaciones de tipo industrial como de caña de azúcar y palma africana.

Incluso Costa Rica, que fue poco afectado por el temporal con un saldo de cuatro muertos y cientos de kilómetros de carreteras destruidas, sufrió fuertes pérdidas en la agricultura y las pasturas para ganado lechero.

Los daños parecen concentrados en la región de Guanacaste (noroeste) donde se perdieron 20.000 hectáreas de pasturas para bovinos lecheros y cerca de 8.000 hectáreas dedicadas al cultivo de arroz, maíz, frijoles y sandía.

Pero desde el punto de vista económico, el golpe más duro a la agricultura del país parece habérselo llevado la región del Pacífico central de Costa Rica, donde los cultivos de café podrían haber sufrido pérdidas de hasta el 10%, según dijo a la AFP Eric Quiroz, director de operaciones regionales del Ministerio de Agricultura y Ganadería.