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“Vamos a celebrar el triunfo”, gritaban a todo pulmón los presentadores que llamaban a los jóvenes a corear la canción de campaña del partido de gobierno, mientras el tráfico de la capital se volvía escaso, las calles cerradas, algunos choques y decenas de personas en las paradas que deseaban ansiosos poder tomar una unidad de transporte, la mayoría de las cuales fueron utilizadas para la movilización de los asistentes de la denominada “Marcha por la paz”.

La marcha comenzó a eso de las 4:00 PM, aunque estaba programada para las tres. Horas antes, agentes de tránsito cerraron varias calles que son arterias principales de la ciudad y largas filas de vehículos tuvieron aguantar el embotellamiento.

Calles de Plaza España, semáforos de El Militar, ENEL Central, Tiscapa, Plaza El Sol…entre otras fueron cerradas para darles suficiente “espacio” a los caminantes que según gritos de los presentadores recorrieron unos 10 kilómetros.

Más de la  mitad de la flota de autobuses fueron movilizados para transportar a los asistentes desde sus barrios hasta los terrenos ubicados contiguo al edificio Pellas en Carretera a Masaya.

En las carreteras eran pocos los buses que andaban trabajando y en su mayoría eran mexicanos, las paradas poco a poco se fueron llenando de personas que después de una larga jornada laboral esperaban llegar a sus viviendas.

Esta vez también se movilizaron buses de transporte intermunicipal, por Carretera Sur decenas de unidades procedentes de Carazo, Diriamba, Jinotepe y El Rosario, semivacías se trasladaban a las inmediaciones de Plaza Inter, punto de partida de la movilización política.
José Betancourt tenía más de media hora de esperar un interlocal en la parada de Metrocentro, al paso del tiempo solo se conformó en ver pasar a los chavalos que se dirigían al punto de cierre de la actividad, ya que los pocos microbuses que estaban pasando iban hasta la “pata”.

Doña Rosa Zelaya, con dolor en sus pies, esperaba la ruta 102 en Plaza España, donde la fila de carros era interminable.

Debido a las quejas de la población, el Presidente había anunciado que no se seguirían utilizando las unidades, algo que obviamente no cumplió y ha causado indignación en aquellos que al salir de sus trabajos no hayan en qué irse para sus casas.

De la nada, camionetas de acarreo comenzaron a salir. En Metrocentro, un grupo grande de ciudadanos abordó un camión que sufrió desperfectos mecánicos a pocos metros de haber iniciado su recorrido.

En el Estado
En las instituciones del Estado a las 2:00 PM los tenían organizados solo esperando los vehículos que los trasladarían al punto de salida, camionetas de las diferentes instituciones fueron movilizadas.

“Si no venimos nos corren, necesitamos el trabajo”, detalló una mujer que con una bandera roja y negra en una mano y otra azul y blanco, miraba el desfile de chavalos que se iban hidratando con cervezas, mientras en la entrada del punto de concentración otro grupo de chavalos los esperaba con agua.

Una megapantalla, luces por doquier, una enorme tarima y un sistema de sonido amplio fueron parte del montaje que se realizó para este evento.

“Seguimos triunfando, démosle la bienvenida a los chavalos, aquí hay de 10 departamentos, unos 25 mil jóvenes”, gritaban los animadores.
La Policía Nacional se desplegó para mantener la seguridad de cientos de chavalos, mientras en las calles los conductores clamoreaban por el embotellamiento y por la ausencia de oficiales de tránsito.

Una vez que la marcha pasaba, la calle quedaba tapizaba de latas, botellas y bolsas plásticas, mientras la ciudadanía caminaba largos tramos para intentar irse “colgado” de un bus.