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La niña que se encuentra en el Hospital “Bertha Calderón”, con 36 semanas de embarazo, producto de una violación, está muy complicada, ya que los médicos le han diagnosticado un desprendimiento prematuro de placenta con coagulación intravascular diseminada (CID) y parálisis renal.

La CID es una enfermedad caracterizada por la producción excesiva de coágulos intravasculares, los cuales causan trombos en los pequeños vasos sanguíneos, consumiendo los componentes de la cascada de la coagulación y las plaquetas. Al agotarse los factores de la coagulación, continúan episodios hemorrágicos significativos que llevan a la muerte en el 98% de los casos.

Según declaró una fuente que labora dentro del hospital, aunque la recomendación del conjunto de médicos que atiende a la menor de la comunidad rural de Walpasiksa, es interrumpir el embarazo como única forma de preservar la vida de la niña, y sus padres apoyan la decisión, la administración del hospital ha recibido órdenes directas de no hacerlo.

 

Pro-Vida prioriza vida del bebé
Rafael Cabrera, Ginecólogo Obstetra y miembro del Grupo Pro-Vida, que se opone rotundamente al aborto terapéutico --el cual se practicaba en nuestro país en casos de violación, estupro o incesto antes de su derogación el 26 de octubre de 2006--, indicó que la niña requiere una cesárea de emergencia como único camino para salvarle la vida.

“Con 36 semanas de gestación, lo primero es asegurar la maduración pulmonar del bebé y manejar la CID y la parálisis renal hasta que la paciente entre en una condición estable y se practique la inducción del nacimiento en un plazo no mayor a las 48 horas. Aunque la madre esté en condición de riesgo, la prioridad debe ser salvar esa vida inocente que está en su vientre”.

Cabrera también señaló que debido al déficit de oxigenación experimentado por el bebé, provocado por el desprendimiento placentario, este podría nacer con daños severos en el sistema nervioso central como parálisis cerebral infantil, trastornos en el desarrollo emocional y psicomotor y retardo en el crecimiento.

En cuanto a los riesgos que corre la madre si no se extrae el niño, Cabrera aseguró “que no nacemos para vivir eternamente”, y que no hay país donde la tasa de mortalidad materna no sea alta.
“Aquí se cuestionan las 103 mujeres que mueren cada año por causas asociadas al embarazo, pero nadie habla de los miles de bebés que son salvados. Si el delincuente es el violador, no hay que matar al niño, sino confiscar sus propiedades para mantener a su hijo”, indicó Cabrera.

En cuanto a la petición de los padres de interrumpir el embarazo, Cabrera dijo que ellos no tienen derecho a decidir sobre la vida de ese niño porque eso es equivalente a la pena de muerte.


Especialistas dan su punto de vista
La doctora Ana Cecilia Salgado, ginecóloga y neonatóloga, aseguró que en casos como estos no queda más remedio que interrumpir el embarazo cuanto antes, priorizando siempre la vida de la madre.

“Lo primero es interrumpir el embarazo para manejar la CID y la parálisis renal con plasma y antibióticos, ya que la vida de esta niña pende de un hilo. Ella es un ser humano a la que se le arrebató el derecho a su infancia, ahora solo nos queda tratar de preservar su derecho a vivir”, indicó  Salgado.

El doctor Antonio Jarquín, gineco-obstetra, indicó que en caso de un desprendimiento de placenta, lo correcto es remover el producto --que ya debe estar muerto--, vaciar la matriz y luchar contra la CID.

“Hay que entender que este es un caso sumamente difícil, pero la madre aún se puede salvar si se actúa a tiempo. Mientras más retardemos la toma de una decisión, el riesgo es mucho mayor. En este caso lo más recomendable es remover la placenta y valorar si lo correcto es hacer una histerectomía”, explicó Jarquín.

 

La versión oficial del gobierno
Por su parte, Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, aseguró vía telefónica por Multinoticias, Canal 4, que tanto la niña como la vida que lleva en su vientre están bien atendidas por el personal médico del Ministerio de Salud (Minsa), y recalcó que “no se dejarán  presionar por quienes promueven la cultura de muerte y  del aborto en el país”.

A pesar de las declaraciones brindadas por una fuente que labora en el “Bertha Calderón”, la primera dama de la República aseguró que la madre de la niña les había autorizado a luchar por la vida de ambas.  

“Aquí Dios es grande y sabemos que va a respaldar esos ruegos de tantas personas, de tantos religiosas y religiosas, que están orando, pidiendo que bendiga a esa niña con un parto, un alumbramiento en las mejores condiciones posibles”, aseguró Murillo.

Monseñor René Sándigo aseguró al oficialista Canal 4 que un “mal no se cura con otro mal”, e hizo un llamado a la no manipulación del tema, y que sean otras las promesas de captación de votos.

También agregó que un tema tan delicado no debía usarse para denigrar a otros partidos, y reiteró el compromiso de la Iglesia con la vida.

Solo cabe preguntarse, ¿compromiso con una vida que ya está aportando, amando y desarrollándose, o compromiso con una que está en proceso de gestación y no ha nacido?