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La falta de acceso de observadores nacionales e internacionales a las Juntas Receptoras de Votos, JRV, fue la principal denuncia que hicieron al final de la jornada electoral organismos como Ética y Transparencia, E y T, y el Instituto para la Democracia y el Desarrollo, Ipade.

En lo que no coincidieron estos dos organismos cívicos, fue en calificar de fraudulentos los comicios, pues mientras EyT aseguró que el proceso no fue justo, honesto y creíble, Ipade se reservó una valoración global mientras no haya verificado los resultados de toda su muestra.

“El actual proceso electoral presenta indicios de fraude e incumple de forma intencional requisitos mínimos de calidad, causando que no existan garantías mínimas sobre la fidelidad y transparencia de los conteos, mismos que a criterio de esta organización pasan a ser no confiables”, reza el informe brindado por EyT al final de la tarde.

Ausencia de fiscales  

Su director ejecutivo, Roberto Courtney, explicó que el aspecto que estaba bajo el monitoreo de su organización, era la presencia de los fiscales de cada partido o alianza política en las JRV, pues—según dijo—luego de todas las irregularidades previas al día de los comicios, esa era su garantía mínima.

En ese sentido, señaló que entre el 15 y el 20% de las JRV a nivel nacional no contaron con fiscales de las organizaciones políticas de oposición, siendo la única explicación a ello el “bloqueo sistemático de parte de las autoridades electorales”.

“Si hay una circunstancia donde el Estado se quedó contando solo, es muy difícil darle alguna validez o tener confianza en que esos conteos sean fieles indicadores de la voluntad popular”, agregó al respecto.

Credibilidad golpeada
Según Courtney, la falta de condiciones en el proceso de emisión de los votos resta credibilidad al conteo de los mismos.

“Este es un sistema electoral que ha desmontado las garantías de manera sistemática, comenzó con la constitución indebida de los CED y los CEM, luego no publicó cómo se conformaron las JRV y después entorpeció la fiscalización (de las votaciones)”, puntualizó.

Lo que vio Ipade
El director ejecutivo de Ipade, Mauricio Zúñiga, brindó por su parte un informe basado en los reportes de 300 JRV de las 2 mil 400 que conforman su muestra a nivel nacional, destacando que en el 21% de esas JRV no hubo fiscales de los partidos o alianzas de oposición.

Asimismo, señaló que en el 25% hubo 5 fiscales; en el 26%, 4 fiscales; en el 28%, 3 fiscales; en el 17%, dos fiscales, y en el 3% solo un fiscal.

“Una cosa es que el hecho sea aislado, que de 12 mil Juntas (haya irregularidades en) 20 o 100, pero si el hecho se vuelve sistemático en una muestra representativa que afecte un porcentaje importante de la elección, estamos hablando de un problema grave en la transparencia del proceso electoral y de incidentes que podrían llevar a anular un importante porcentaje de votos”, advirtió Zúñiga.

También resaltó que el 28% de los observadores de Ipade fueron expulsados de las JRV, aun cuando estos alegaron su derecho constitucional de estar allí, y que de ese porcentaje 359 voluntarios fueron intimidados y amenazados.

Zúñiga hizo eco de las declaraciones de los observadores de la OEA y de la UE, en el sentido que en el 20% de las JRV no se les permitió el acceso a sus observadores.

Contraste con CNU
Los datos de EyT e Ipade contrastan con los que brindó el presidente del Consejo Nacional de Universidades, CNU, Telémaco Talavera, pues indicó que en el 85.1% de las JRV hubo fiscales del PLC; en el 99.2% del FSLN; en el 70% de ALN; en el 60.2% del APRE y en el 83.7% del PLI.

Talavera dijo además que en el 97.7% de las JRV el proceso fue normal y sin altercados, y que el 96.9% se dieron las condiciones necesarias para que los ciudadanos ejercieran su derecho al voto.

Mientras tanto, el organismo cívico Hagamos Democracia ofreció un informe en el que señala 600 denuncias de irregularidades a nivel nacional, las cuales se centran en enfrentamientos de pobladores con autoridades electorales por inconformidad con el desarrollo del proceso o por reclamar sus cédulas.