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Con la maquinaria partidaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional copando todos los poderes y espacios públicos, con un sólido respaldo financiero y un manejo responsable de la economía, más el respaldo social obtenido en las urnas, cuestionados por el PLI y organismos como EyT, el panorama sociopolítico de Nicaragua no le augura positivos escenarios a la oposición política de derecha, según varios analistas.

De acuerdo con el sociólogo Cirilo Otero, crítico al gobierno del presidente Daniel Ortega, hay varios escenarios en el horizonte del país, en donde la clase política no tiene claro el panorama ante una acumulación de fuerzas que, a su criterio, solo tiene parangón de comparación con el poder que llegó a acumular en 45 años la familia Somoza, “solo que Ortega lo hizo en cinco años de gobierno y 16 de oposición”.

“Las elecciones vinieron a demostrar que en Nicaragua no hay oposición en la derecha política. La clase política que se denominó oposición, son grupos y actores políticos que han andado en la búsqueda de favores, prebendas, escaños, inmunidad e impunidad para sus actos delictivos o de corrupción. Zancudismo político”, critica Otero.

 

Nueva visión
“Ese ha sido el comportamiento político de la oposición: sin estrategias, sin planteamientos a largo plazo, sin inteligencia. El acumulamiento de poder del FSLN, que se convierte en una peligrosa y poderosa maquinaria política y económica, aniquila a eso que se hacía llamar oposición, y obliga a la otra parte del pueblo que no comulga con el FSLN, a organizarse de otro modo, bajo nuevos liderazgos y con otra visión”, analiza.

Otero observa otro aspecto: “El problema de divergencia ideológica, de diferencias políticas y de críticas hacia un poder, en este caso del gobierno, y toda la maquinaria en función de un solo hombre, en este caso del presidente Ortega y de su proyecto, deja de ser un problema de la clase política, y se convierte en un problema con que el que tendrá lidiar ese 40% de la sociedad que, según el CSE, aun con las dudas de su papel como árbitro electoral, votó contra el FSLN”.

“Por la vía de la legalidad, aun con dudas sobre el término, el país ha entregado los poderes absolutos a un gobierno, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, razona el sociólogo.

Crítica es vital
“Creo que como están las cosas, con el país dividido y polarizado, debe haber una reacción del gobierno menos autoritaria y agresiva de la que le caracteriza; más apegada a la ley y al orden, abrirse a la tolerancia, abrir una puerta que ha estado cerrada por estos cinco años, y es la puerta del diálogo, de la comunicación, de la tolerancia y del respeto a las ideas de los demás; pero no solo con algunos sectores de intereses comunes, como con los empresarios, sino con los sectores adversarios y críticos, porque la crítica es vital para el equilibrio de la democracia”, advierte.

Constituyente a la vista
Otros escenarios indican que Nicaragua enfrentará múltiples retos a partir de enero: una posible reforma constitucional, y una democracia debilitada debido al poder absoluto que obtuvo el partido de gobierno en las elecciones efectuadas el domingo.

El sociólogo Manuel Ortega Hegg grafica el panorama así: “El resultado de estas elecciones introduce al país en una situación bastante complicada. El país está frente un reto fundamental, pues en la democracia los poderes se distribuyen de diferentes formas para que nadie tenga el poder absoluto. De esta forma hay contrapesos y se evitan los abusos”.

“Estas elecciones estuvieron bajo el signo de la ilegitimidad y de la ilegalidad, tanto por el árbitro que administró la elección --un árbitro con un antecedente de fraude y que actuó con doble rasero--, como por la candidatura ilegal del presidente Daniel Ortega, y eso introduce a una situación donde el sistema político entra en crisis”, expresó.

Poder absoluto
En enero próximo, cuando asuman las nuevas autoridades, el Frente Sandinista tendrá el control del Parlamento, que era el único Poder del Estado en el que no tenía completa influencia.

La Asamblea Nacional, que hasta ahora era la única instancia de contrapoder, se subordinará a los designios del mandatario, debido a que el FSLN obtuvo la mayoría calificada de 56 diputados, cifra mágica con la que pueden reformar la Constitución Política y aprobar leyes de rango constitucional.

“Esto coloca al Gobierno con un poder absoluto, sin contrapoderes suficientes para neutralizar cualquier tipo de abuso”, consideró Ortega Hegg.

El sociólogo aconsejó al gobierno electo consensuar sus políticas públicas. “En democracia, la oposición juega un rol positivo, porque garantiza el contrapoder y es necesario buscar consensos fundamentales”.

“La única manera de que este gobierno se pueda legitimar es buscando consensos fundamentales, respetando las minorías, porque en democracia las minorías son fundamentales”, agregó.

Reelección continúa
Según la opositora Mónica Baltodano, el futuro nos depara una reforma constitucional que incluirá, principalmente, la reelección presidencial continua.

“Van a reformar la Constitución para todos los fines que consideren estratégicos, sin más consulta que la del Cosep. No van a tener ningún obstáculo para aprobar las leyes que quieran, como la ley de reforma al Seguro Social, porque se corresponde con sus intereses y con los de los grandes empresarios”.

Baltodano agregó que este poder total sobre el Estado les permitirá también “consolidarse como grupo oligárquico”.