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Los insultos del magistrado con cargo vencido del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, contra el Diario La Prensa, fueron criticados por expertos en comunicación y periodismo, que catalogaron el incidente como una muestra de intolerancia extrema del cuestionado funcionario público hacia los medios críticos al gobierno.

En un arranque de furia, Rivas calificó como “basura” la cobertura periodística que el citado diario hizo del proceso electoral, el cual fue considerado por organizaciones locales e internacionales como Ética y Transparencia y la Unión Europea, como irregular y poco transparente.

Para el periodista e investigador académico Alfonso Malespín, que Rivas se haya referido de esa manera a la actividad periodística de un medio crítico, denota dos aspectos: “libertad de expresión, por un lado, e intolerancia extrema, por el otro”.

“Es un reflejo de la mala relación que ese Poder del Estado ha tenido estos años con los medios de comunicación que no forman parte del holding ‘medios del poder ciudadano’. También debe decirse que el desprecio manifestado por el licenciado Rivas forma parte del estilo de algunos funcionarios públicos, que ven enemigos y no mensajeros en los medios de comunicación no oficialistas”, expresó.

“Si en verdad el licenciado Rivas desea contribuir con la democracia en este país, debería cambiar su actitud, trato y lenguaje hacia los medios; sobre todo hacia los medios que por alguna razón no le gustan a él personalmente, en tanto sirva como funcionario público”, dijo.

Marenco amenaza
Ayer, el también magistrado electoral con cargo vencido, José Marenco Cardenal, igualmente criticó a los medios de comunicación independientes, en un programa matutino del oficialista Canal 4, a través del cual, junto al presentador del programa, estimaron que no creían que La Prensa “aguante cinco años más” como medio y empresa privada.

La Prensa reaccionó a los insultos de Rivas publicando el resumen de una serie de investigaciones periodísticas de los últimos meses y años, que revivieron las denuncias y acusaciones de corrupción contra el funcionario con cargo vencido del Poder Electoral.

Para el investigador y analista de medios, Adrián Uriarte, la explosión de insultos de Rivas contra La Prensa, da pistas sobre lo que será “la nueva relación medios y poder”.

“El CSE, lejos de escarmentar en su relación con los medios de comunicación, una vez más se mostró reacio a la crítica. La cobertura de La Prensa al proceso electoral fue la expresión de la mirada sistemática que este medio de comunicación, a lo largo del quinquenio 2007-2011, vino realizando sobre su gestión como funcionario, y el escrutinio público a través de investigaciones periodísticas que lo expusieron en público en su gestión como funcionario”, dijo.

Según Uriarte, Rivas aprovechó el momento electoral para “cobrarse” las denuncias y destapes de corrupción que el citado medio ha publicado.

“En resumen, lo dicho por Rivas fue la expresión de esa carga de descontento acumulada a lo largo de cinco años contra los medios, por haber estado permanentemente bajo la lupa de la prensa autónoma, y se valió de la posición editorial del medio en contra de los resultados del proceso electoral, a la que tiene derecho todo medio de comunicación, para confundirla con política informativa, que es muy distinta, y donde realmente La Prensa documentó que hubo signos de falta de transparencia en el proceso electoral”, observó.

Para Uriarte, el que magistrados electorales y periodistas oficialistas adviertan que ese periódico “no aguantará” los próximos cinco años del gobierno de Daniel Ortega, es “una especie de advertencia grave que debe ser tomada en cuenta”.