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Ante el riesgo de que se le paralizara un riñón, por estar baja de azúcar, después de 11 días en ayuno, Jamileth Oviedo, por orientación médica decidió levantar la huelga de hambre ayer frente a la Corte Suprema de Justicia, pero sin moverse del lugar, en apoyo a sus otros dos familiares que también están ayunando en reclamo de justicia.

Marcos Carmona, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, visitó ayer a los huelguistas Pedro, Everth Martínez y Jamileth, pero al ver el estado de esta recomendó que abandonara la huelga de hambre porque están perjudicando su salud.

Instó a los magistrados de la Sala Penal a pronunciarse cuanto antes, porque ellos serían los responsables de esas tres vidas, al no resolver en el tiempo establecido por la ley.  “Es triste que en nuestro país se recurra a estos métodos, como la huelga de hambre, para obtener justicia. Nosotros revisamos el expediente, y determinamos que sí hay una injusticia en el caso de los afectados”, expresó Carmona.

Casi un año en champa plástica
Los afectados decidieron realizar la huelga de hambre tras ser desalojados de sus propiedades por orden judicial hace 13 meses, debido a estar emparentados con Frank Oviedo, condenado por narcotráfico y crimen organizado.

En el proceso jurídico ya agotaron todas las instancias porque aseguran que sus propiedades nada tienen que ver con el caso de su pariente, ya que fueron adquiridas antes. Ahora tienen 11 meses de estar plantados en una champa plástica frente a la Corte en espera de resolución de la Sala Penal de la Corte,  dijo Everth Martínez.

Según el representante de la CPDH, seguirán utilizando los canales legales, y de no tener respuesta, los internacionales, para que les resuelvan a estas personas. Expresó que mandarán una carta a la Presidenta de la Corte para que se pronuncie, porque en este caso hay retardación de justicia.