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Algunos ya fueron condenados, otros solo esperan que les lean la sentencia, y un último grupo y el más numeroso, ingresa diariamente a las celdas preventivas de la Policía Nacional de Puerto Cabezas, las que sirven para que los reos purguen parte de su pena, pues en esa zona del Caribe no se cuenta con un Sistema Penitenciario.

Según datos de la Policía Nacional, ingresan a las celdas preventivas un promedio de 8 a 10 personas al día, por delitos que van desde maltrato intrafamiliar y robos, hasta tráfico de estupefacientes.

En el casco urbano de Puerto Cabezas hay 32 barrios, donde la Policía tiene identificados 500 expendios de droga. En esos lugares también se fabrican armas artesanales, muchas de las cuales han sido acopladas para tiros de AK, y son usadas para los pleitos entre grupos.

El comisionado mayor Yuri Valle señaló que la demanda de celdas es grande, pero que la Policía Nacional solo cuenta con 15, que sirven para recibir a mujeres, hombres y adolescentes infractores de la ley.

De ese total de celdas, cinco están inhabilitadas, pues debido a la gran cantidad de salitre en el terreno, los barrotes, verjas y el zinc de las instalaciones se oxidan con rapidez.

A este factor natural, se suman las acciones de los reos, que orinan en los barrotes para agilizar aún más el proceso de oxidación, para así intentar escaparse.

En hacinamiento
Valle explicó que para que los reos estén “desahogados” y tengan sus respectivas horas de sol, la cifra máxima de personas que deberían tener es de 90, pero actualmente tienen 177, y en algunas ocasiones se puede llegar a tener más de 200.

Por ahora, 48 personas que ya han sido condenados y 10 a los que solo les falta que les lean la sentencia, se encuentran en las celdas preventivas, mientras 70 reos esperan llegar a la presencia del juez.

“Se están haciendo coordinaciones para trasladar a los presos a Managua, pero hay que pagar el pasaje de avión del reo y de los dos custodios. Eso es caro; sería amarrar un vuelo especial con el Ejército, pero eso es difícil”, declaró Valle.

Además de intentar trasladar a los reos a la Cárcel Modelo, de Tipitapa, en la capital se realizan gestiones para llevarlos a Estelí y a Chontales.

“Están proliferando los problemas por el narcotráfico, algunos de los distribuidores son niños de 13 o de 14 años, que además son consumidores. Otros pelean con armas, y estos son los que están en la cárcel”, agregó el comisionado mayor.

Para intentar que las cárceles sigan abarrotadas a nivel de barrios, los líderes (wihtas), pastores y sacerdotes, están trabajando en la prevención del delito, aunque algunos reconocen que el flagelo del narcotráfico tiene sus raíces bien colocadas.