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Aunque la diabetes es una enfermedad mortal, todos los pacientes pueden sobrevivir por muchos años con esta epidemia, el secreto: tomar mucha agua, comer sanamente, y obedecer con disciplina las instrucciones del médico, estas son las recomendaciones que compartió en el Día Mundial de la Diabetes, Sandra Rodríguez, responsable de docencia del Centro de Salud y Policlínica “Francisco Morazán”, y paciente con diabetes.

Sandra recuerda que a ella le apareció este mal hace nueve años. Sus abuelitos murieron amputados, su madre es diabética, y ella ahora es también paciente diabética. En un inicio, como todos los demás, no quería aceptar que tenía diabetes, pero después pensó en sí misma y se dijo: “Si yo controlo a los pacientes, ¿por qué no ayudarme a mí misma?”. De ahí, decidió cambiar su estilo de vida, sobre todo con la comida.

“Yo comía de todo, eso me encantaba, desde mondongo, vaho, nacatamal, arroz a la valenciana, gallina en caldillo, todo lo que uno se pueda imaginar, pero ahora he podido educarme en esa parte, no bebo nada de gaseosa, solo agüita”, cuenta Sandra, quien propone que como una dieta para un día, se pueden tomar refrescos sin azúcar, y si se deja reposar el licuado de frutas, estas mismas sueltan su azúcar natural.  

Consejos de la experta

Pesaba 218 libras, ahora 202 libras, por lo menos, tiene  que bajar unas 30 libras más. De acuerdo con su experiencia, Sandra aconseja que el alimento de un diabético en un día, puede ser, en la mañana: un colado o licuado de fruta, que puede llevar apio, piña y naranja.

Al medio día, un pollo asado con una ensalada verde: pepino, lechuga y tomate, si te gusta el arroz, hay que disminuir las cantidades; en la noche puede ser una fruta, verdura o un refresco. La dieta del diabético va acompañada de abundante agua, tiene que ser, por lo menos, dos litros diarios.

También es importante el cuido personal que deben tener todos los diabéticos, principalmente con sus pies, ya que es una de las partes corporales en las que se pierde todo tipo de sensibilidad. Por eso, las uñas se deben cortar en línea recta, revisar con la mano el zapato antes de ponerlo, verificar que no haya ninguna piedrita o algún metal que vaya a cortar, ya que un diabético puede andar una herida sangrante y no la siente.

Mitos erróneos
Para el doctor Hugo Villarreal, médico adscrito del Hospital Central Managua, y diabetólogo, existen una serie de mitos en torno a lo que pasa con los diabéticos, sin embargo, lo más grave es que muchos dicen: “No me aplico insulina, porque puedo quedar ciego”, esto puede ser determinante para la vida de las personas, porque las complicaciones de la diabetes son muy graves, y no tienen retroceso, es decir, que si un órgano se daña, no hay manera de revertir eso.

“El peor enemigo de los pacientes diabéticos es la falta de información, entonces hay que enseñar qué cosa es la diabetes, para que la gente se pueda defender de ella. Hay frutas como la piña y el banano, a las que se les debe tener cierta restricción, pero no son prohibidas, lo que se pide es que no se abuse en su consumo”, señaló el doctor Villarreal.

Respecto a la insulina, mencionó que cuando van a empezar un tratamiento con insulina, el paciente la rechaza, porque ha escuchado que la insulina los deja ciegos, pero eso “es un mito y es absolutamente falso, porque quien deja ciego es la diabetes. La insulina es el medicamento por excelencia para el manejo de la diabetes”.