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Pese a los esfuerzos que realizan diversas instituciones para erradicar la discriminación entre los ciudadanos debido a su pertenencia a un grupo social étnico, la exclusión y el maltrato se continúa practicando en nuestro país, manifiestan diversos ciudadanos de Bluefields.

“El racismo se presenta de una manera  solapada, por ejemplo, los mestizos que vivimos aquí en la Costa, que somos 100% costeños, también tenemos derecho a la tierra, pero los gobiernos territoriales dicen que nosotros no tenemos derecho a ella, eso es  ilógico”, dijo el periodista Edmundo Ruiz, quien señala que la discriminación por tierras está presente. “Algunas veces decimos que somos multiculturales, pero solo cuando nos conviene, también nosotros los mestizos podemos organizarnos en un gobierno territorial”

En los negocios
John Palmer, cronista deportivo de la radio local, señala que el racismo es fuerte de los mestizos hacia los krioles. “Es cierto que todos somos costeños, pero no estamos de acuerdo con que los del Pacífico se apoderen de nuestras tierras. Ellos se apropian de todo y luego maltratan a los que toda nuestra vida hemos vivido aquí. Un campesino no la piensa dos veces para sacarle el machete”, comenta Palmer, quien afirma sentir discriminación cuando llega a una pulpería de mestizos y no entienden el kriol, “se ponen a reír de uno, y nos aumentan de precio en algunos negocios de los “Paña Machete” o “Mestizo”.

Comenta Palmer que también existe la discriminación en la misma etnia. “A veces nuestro mismo grupo étnico no nos toma en cuenta. Cuando hay eventos en la región o en otro lugar, se invitan entre ellos, son los mismos de siempre en todos los eventos, pero no llegan al barrio a invitarnos”, se queja Palmer.

Discriminación por empleo
La estudiante del quinto año, Karla Gutiérrez, considera que la discriminación está presente, además, por asuntos políticos. “Conseguir empleo en este país está en dependencia del gobierno de turno; no toman en cuenta las capacidades de los profesionales porque se empleen por condiciones de pertenecer a un partido político”, subraya.

Gutiérrez también comenta que aunque ella no ha sido objeto de discriminación, una amiga suya sí. “La excluyeron solo porque era mestiza. Según esa institución estaban contratando para tener un equipo de profesionales con equilibrio étnico, pero al final solo contrataron afrodescendientes”.

En el aula y en el barrio
El estudiante Joel Porter, del barrio Santa Rosa, señala que “en realidad existe una discriminación racial, que inicia desde la exclusión del gobierno central a los gobiernos regionales y territoriales. Nosotros los kriol sufrimos discriminación…, a veces en el colegio me siento discriminado cuando se hacen los grupos de trabajo. Los mestizos hacen sus grupos primero, y solo mi otro compañero kriol y yo hacemos otro grupo”, dice el joven, quien aclaró que esas brechas están superadas en el barrio, porque los vecinos tienen buenas relaciones.

Lorenzo Quinto, concejal sandinista del Caribe Sur, dijo que existe discriminación, pero se ha venido luchando para erradicarla. “En las relaciones de la población esas formas de discriminación racial se han venido superando desde 1979. Yo recuerdo que cuando  era niño, aquí en Bluefields había grupos antagónicos de  mestizos contra grupos de afrodescendientes, pero después del período revolucionario todo cambió”, señala Quinto, quien enfatiza que antes de 1979 era muy difícil que un afrodescendiente o un indígena ocupara cargos en el gobierno central.

“No me quejo de que mis vecinos sean garífunas, kriol o miskitu, nosotros nos llevamos muy bien, pero el problema está que cuando vienen los maridos de las morenas, esos que andan embarcados (trabajando en barcos internacionales de turismo) hacen un gran alboroto en el barrio, tienen unos grandes equipos de sonido, pone la música a todo volumen día y noche, y si uno les dice algo, nos tratan en su idioma”, se quejó la señora Carmen Amador, del barrio Lomas Frescas.