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La propuesta de reforma a la Ley Orgánica del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, castiga a las generaciones más jóvenes de trabajadores. De aprobarse la propuesta planteada por los técnicos contratados por el INSS, solo un porcentaje menor al 10% de trabajadores menores de 45 años, y los próximos cotizantes del Seguro Social, alcanzaría la edad necesaria de jubilación y obtendría la pensión.

 

En palabras sencillas: los actuales trabajadores menores de 45 años, y los empiecen a cotizar el próximo año 2012, van a necesitar trabajar 30 años, duplicarán las pensiones cotizadas, obtendrán menos posibilidades de recibir una pensión por jubilación y tendrán menos ingresos que las anteriores generaciones de trabajadores.

Esto  porque, según las recomendaciones hechas por los consultores contratados por el INSS, los cambios afectarían a los nacidos en 1967, que a la fecha de implementación de la ley, en 2012, tendrán 45 años, y a los que empiecen a ingresar al mercado laboral a partir de aprobadas las reformas que el gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional, FMI.

Panorama sombrío para futuras generaciones
El panorama de futuro para la juventud nicaragüense trabajadora es calificado de “sombrío” por el economista y estadístico José Dolores Gómez, contrario al discurso oficial del gobierno, que a través de su vocera, la primera dama, Rosario Murillo, invitó a la juventud a “crecer en desarrollo justo, sostenible, concordia y alegría”, de la mano de la actual Administración, reelecta en un cuestionado proceso el pasado 6 de noviembre.

Gómez observó que las propuestas consensuadas entre el gobierno del presidente Daniel Ortega y el FMI, son, a todas luces, atentatorias contra las nuevas y próximas generaciones de trabajadores.

El analista observó que en octubre de 2010, el INSS publicó un informe que recomienda a Nicaragua “el fortalecimiento del sistema de pensiones” de varias formas que endurecen las condiciones de trabajo de los nuevos asegurados.

“Proponen el incremento del tope de ingresos gravables de acuerdo con el aumento general de salarios; aumentar el período mínimo de cotización necesarios para recibir una pensión completa a 30 años; utilizar los salarios promedio de toda la vida de trabajo como el salario de referencia; la supresión de la pensión mínima; aumentar gradualmente la edad de jubilación de 60 a 65 años para los trabajadores nacidos entre 1967 y 1975;  aumentar la  tasa de aportación de nuevos participantes y desarrollar un sistema de pensiones basado en cuentas privadas complementarias administradas por el Seguro Social”, observó.

El experto en seguridad social, Jorge Toledo, es igualmente duro y crítico: “Las nuevas generaciones no van a tener pensiones, porque se van a morir antes de la edad de jubilación.

El dinero le quedará al INSS, y si el INSS queda en manos del actual sistema, todo ese dinero se volverá a perder”.

La propuesta contempla incrementar la edad de jubilación a 65 años en vez de los actuales 60 años estipulados; duplicar a 1,500 el número de cotizaciones para tener derecho a una pensión, y calculará la pensión con base en el salario promedio de toda la vida laboral.  

El asesor económico del Ejecutivo, Bayardo Arce, dijo recientemente a EL NUEVO DIARIO, que la discusión de la reforma estará basada en dicha propuesta, y que la misma debe ser aprobada en todo el año próximo.

Cotizar 30 años es casi imposible

Las estadísticas actuales indican que del total de empleados que cotizan al INSS, solo el 10% se jubila. El economista Adolfo Acevedo indicó que “actualmente es muy difícil alcanzar los 15 años” de cotización que exige la actual ley, y que la reforma dificultará aún más lograr la edad de jubilación para las actuales y próximas generaciones de cotizantes.

Esto tiene que ver, explicó Acevedo, “con las características del mercado laboral nicaragüense, muchas personas trabajan un tiempo en un empleo formal, luego pasan al empleo informal, entonces para ellos es muy difícil cotizar consecutivamente 15 años”. Como ejemplo puso a los trabajadores de la construcción y de los ingenios, quienes no trabajan todo el año.  

“Se ha estimado que existen hasta 70 mil adultos mayores  que cotizaron  y no lograron alcanzar los 15 años, ya con 30 años será extremadamente difícil”, agregó Acevedo.

Los datos indican que los asalariados formales afiliados al Seguro Social, representan apenas el 20% de la fuerza de trabajo. El 80% restante llega a la edad de jubilación sin ningún tipo de protección.

“Una gran parte de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral lo hacen a los niveles informales en gran medida, porque los niveles de escolaridad son muy bajos”, afirmó Acevedo.

La mayor parte de esos jóvenes, añadió el experto, lo hacen en empleos “precarios e informales”, lo que significa que son estas generaciones las que tienen enormes dificultades para encontrar empleos formales, y que además se van a ver afectadas, por el hecho de que se les van a duplicar el número de cotizaciones y se les va a aplicar estas reformas, lo que dificultará más que alcancen la jubilación.

Matilde Córdoba y
José Adán Silva

La propuesta de reforma a la Ley Orgánica del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, castiga a las generaciones más jóvenes de trabajadores. De aprobarse la propuesta planteada por los técnicos contratados por el INSS, solo un porcentaje menor al 10% de trabajadores menores de 45 años, y los próximos cotizantes del Seguro Social, alcanzaría la edad necesaria de jubilación y obtendría la pensión.