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Al menos en US$160 millones ha disminuido el monto de la gestión de recursos de la cooperación internacional destinada a Nicaragua, dada la intervención del gobierno para reducir fondos a instancias que no son de su afinidad.

“En el caso de la cooperación recibida por el gobierno se ha caído de un promedio de US$600 millones en 2009, hasta los US$440 millones este año. En el caso de la sociedad civil nicaragüense, el último registro indica que hace tres años el promedio de fondos que recibían era de US$60 millones, dividido entre miles de organizaciones, por lo que en realidad cada uno maneja fondos relativamente pequeños, y que cada vez se ven más reducidos”, dijo el economista Alfonso Acevedo, miembro de la Coordinadora Civil, CC.

Destacó que hay dos razones por las cuales se ha venido reduciendo la cooperación: en primer lugar, la intimidación del gobierno para que no apoyen a las organizaciones civiles que hacen incidencia política, que no necesariamente se involucran en temas partidarios, sino que se pronuncian en temas económicos, sociales y políticas del país que demandan cambio. Lo anterior, sin importar que se pierdan también los fondos para proyectos del gobierno. En segundo lugar están la recesión y los problemas presupuestarios que hay en Europa.

“Existen compromisos entre los cooperantes, los gobiernos, y ahora están incorporando a la sociedad civil para que tenga un marco habilitante”, expresó el economista de la CC, mencionando que en estos momentos hay una delegación de las organizaciones de sociedad civil en Busan, Korea del Sur, en el “Open Forum” y en “Better Aid”

Los valores de la sociedad civil
Luisa Molina, vocera de la CC, señaló que, efectivamente, esa situación los ha debilitado en la posibilidad de las cosas por hacer, pero no nuestro compromiso. No por fuentes de financiamiento o no, sino por sus compromisos con valores y convicciones que detentan los que trabajan desde sociedad civil.

Nicaragua tiene uno de los mejores marcos jurídicos en América Latina, pero políticamente hay rechazo del gobierno al papel que juega la sociedad civil. “Nuestra esperanza después del encuentro en Busan, Korea del Sur, es que los gobiernos se comprometan a cumplir con los acuerdos a los que se lleguen, pero la delegación de nuestro gobierno es de bajo nivel y no puede tomar compromisos. Esto cuando en ese foro se tomará los compromisos de los países desarrollados y determinarán la metodología de la cooperación internacional”.

Molina indicó que a pesar de eso, en la reunión presentaron un posicionamiento con perfil en derechos, equidad e igualdad de género.

Entre los aspectos expuestos está la necesidad de integrar el empoderamiento de las mujeres, y la igualdad como elemento indispensable de las políticas de desarrollo, y a lo interno de las organizaciones de sociedad civil.

También el imperativo de impulsar políticas de género en el presupuesto nacional, con recursos suficientes para desarrollar programas y proyectos que contribuyan al desarrollo y al fortalecimiento de la articulación de mujeres y niñas.

Entre otros puntos, está la creación de un observatorio que dé seguimiento a los compromisos de Busan, fortalecer la relación entre las organizaciones de sociedad civil y donantes, además de un diálogo entre gobierno y organizaciones civiles en la transparencia, rendición de cuentas, y no condicionamiento y eficacia de la ayuda.