•   Granada, Nicaragua  |
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Los jóvenes pescadores Mauricio Israel Lumbí Córdoba, de 22 años, y Yáder Antonio Valle Núñez, de 19, no se han repuesto del susto que sufrieron cuando la pequeña embarcación con un motor fuera de borda de 25 caballos de fuerza, donde se transportaban, los dejara a la deriva a unos diez kilómetros de las costas de Granada, en las aguas del Lago Cocibolca.

Aún nervioso, Mauricio relató que ambos salieron a las tres de la madrugada del domingo hacia el lugar donde su cuñado, Carlos Alberto Valle, había dejado los trasmallos de pesca.

“Llegamos como a las cinco y media de la mañana, sacamos una parte de los pescados, y cuando quisimos regresar, no pudimos, porque el motor se apagó”, añadió.

El intento de regresar a sus casas lo hicieron a eso de la una de la tarde, momento en que se dieron cuenta de que la propela del motor no funcionaba.

El viento los fue arrastrando y así pasaron el resto de la tarde, la noche y el amanecer. “Estuvimos sin comer. Lo único que hicimos fue beber agua con un poquito de azúcar”, dijo.

Se aproximaron a la isla San Pedro, en las costas del departamento de Chontales, cuando el bote quedó al vaivén del oleaje, a pesar de que el agua estaba calma.

Sin herramientas para ayudarse, desprendieron una tabla para utilizarla como remo, con el propósito de acercarse a la orilla.
 
Llegaron al puerto Asese
El viento y el pedazo de madera les ayudaron a llegar cerca de las Isletas, donde empezaron a sentirse tranquilos. “Desde ahí empezamos a remar hasta el puerto de Asese, y después, cuando llegamos a la orilla, nos bajamos para caminar hasta la casa”, expresó Lumbí Córdoba.

En ese lugar ya se encontraban seis miembros de Bomberos Unidos Sin Fronteras, Busf, de Granada, incluyendo dos buzos españoles y el director de la institución, Manuel Moisés Zamora, quienes procedieron en un vehículo a trasladar a los dos náufragos a sus humildes casas, en el sector de Miralago.

Zamora informó que buscaban a los perdidos desde las once de la noche del domingo hasta el día siguiente por la mañana, apoyados por una lancha Zodiac, con motor fuera de borda.

Familiares preocupados
Los familiares de los dos pescadores dijeron que empezaron a preocuparse cuando estos no regresaron a las tres de la tarde del domingo, por lo que decidieron salir a buscarlos.

“Estábamos desesperados, no sabíamos qué hacer. Ellos (los pescadores) acostumbran a regresar en las tardes, pero ese día no venían. Entonces llamamos a la Cruz Roja y a Bomberos Unidos sin Fronteras, pero tampoco los encontraron”, manifestó doña Marielena Lanuza Lumbí.