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La comisión interinstitucional para el Desarrollo y Reglamentación de la Navegación en el Río San Juan, creada por decreto presidencial, se reunió la tarde de ayer a discreción en las instalaciones del Destacamento Militar Sur, y ante el tratamiento de la polémica carretera tica  y de las consecuencias ambientales que ocasionará al torrente acuático y su ecosistema, se nos ha negado el acceso a la información local.

Tras el clamor de las poblaciones ribereñas nicaragüenses que dicen no haber visto a comisión alguna realizando una inspección in situ en la zona, durante los casi tres meses de estarse ejecutando la obra,  el jefe del Destacamento Militar Sur, coronel César Bladimir Peralta, quien coordina en el territorio la Comisión, convocó a los diferentes delegados institucionales que la integran para la reunión a puertas cerradas en la jefatura militar a eso de las 2 de la tarde de ayer.

Al solicitarle información al respecto, Peralta dijo que la reunión era para abordar puntos varios, y que  el tema de la carretera tica “se está manejando discreción”.      

El delegado del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Marena, Omar Brenes, también se negó a hablar, limitándose a decir que el asunto es tratado por una comisión especial “de arriba”.

La comisión la integran el Marena, Aduana, Migración, Cancillería, Salud, Procuraduría, MTI, Ineter, DGI, EPN y la Policía, y según algunos ciudadanos riosanjuaneños, debiera estar llamada a tratar el problema y a velar por la protección y la preservación del torrente acuático, donde podrá ser afectada la navegación por la carga de sedimentos y desechos que ocasiona la construcción de  la carretera.

Informar sobre el quehacer

El profesor Carlos Corea Balladares considera “necesario una mayor divulgación de lo que está ocurriendo con nuestro río San Juan, y el quehacer de las autoridades en función de la defensa de nuestros recursos y de nuestra soberanía nacional”. Señaló que se desconocen las acciones de la Comisión y la labor de las comisiones. “Nos niegan la información, y pretenden manejar el atropello ecológico a nuestro río y el crimen hacia la naturaleza ocasionado por la carretera que construye Costa Rica como secreto de Estado”.

Corea hizo un llamado a los ambientalistas costarricenses a la unidad binacional para proteger la Cuenca, así como emprendieron la lucha contra la minería a cielo abierto en Crucitas.

Antonio Ruiz, Director de la organización ambientalista Fundación del Río, observa el conflicto creado con la carretera paralela al río como “una diplomacia del desquite o la profundización de una conducta de deterioro. La competencia por recursos es la tónica permanente, de esto son testigos cazadores, madereros, mineros, raicilleros y traficantes de especies, que a lo largo del río han operado sin mayores restricciones que las que imponen la naturaleza, y que uno que otro nacional por diversas motivaciones ha favorecido”.

“¿Cómo se justifica esta carretera? En el interés de favorecer el desarrollo del turismo, sin hacer uso del río y sin dar garantías ambientales a Nicaragua. Es el resultado de una política ambiental que ya arrasó con gran parte de su territorio y que deberán remediar, y no trasladar impactos a su vecino más próximo”, sostuvo el ambientalista.

Se desconoce estudios de impacto ambiental
Refirió que “los estudios de pro-cuenca y los más recientes  de CIRA-UNAN/CNU/ANA siguen mostrando la situación preocupante de deterioro de los recursos hídricos del río, a lo que vendrán a agregarse los impactos en esta vía de alta velocidad, sin que se conozcan los estudios  ambientales respectivos”.

Según Ruiz, “para nadie es un secreto que los problemas y conflictos ambientales se agravarán en la medida que no se reconozcan y se aplique el principio precautorio en estas decisiones, que ante todo debe evitar afectaciones a este cuerpo de agua, y que está penado por las normas internacionales.

En la medida que se compita por recursos naturales, paisajísticos y recursos hídricos, que es lo que subyace en el fondo de este escalamiento del conflicto, no puedo pensar que en este nuevo movimiento táctico sobre el San Juan, nuestra vecina se encuentre sola. Al escuchar los discursos altisonante uno piensa que esas posiciones de fuerzas se enmarcan en un lenguaje que lejos de encontrar soluciones, se pretenden agravar”.