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Decenas de taxis intentaron bloquear por un par de horas las entradas al Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua, Irtramma, pero el titular de esta dependencia, Francisco Alvarado, ya se había preparado con un grupo de policías que impidieron el acceso a los cadetes de unas nueve federaciones y uniones de cooperativas que piden su destitución.

Miembros de la Cooperativa “Pedro Joaquín Chamorro” aprovecharon la protesta para hacer públicas sus demandas, entre las que destacaron que Nayín Hernández, uno de los beneficiados con los carros Lada, quería pedir al gobierno 600 taxis.

Moisés Ruiz Torres, uno de los socios, indicó que Hernández no pertenece a la cooperativa, que actualmente cuenta con unos 6 mil agremiados, pero que quería obtener el beneficio para facilitarles vehículos a otros cadetes allegados a él y al director de Irtramma, mientras a ellos (los concesionarios) los dejaría sin nada.

Torres también denunció la falta de beligerancia de Alvarado en el caso del robo de placas de dicha cooperativa.

En la Fiscalía, miembros de la misma cooperativa denunciaron la pérdida de las placas, una de ellas la número M05371, y la otra la M01008, las que luego como “por arte de magia” aparecieron en manos de las autoridades del Irtramma, que las revendieron a otros concesionarios.

Por su parte, Gerardo Matus, del Movimiento Unido de Transportistas, recordó que desde junio pasado autoridades de la Contraloría General de la República les indicaron que se iba a realizar una auditoría en el Irtramma, por lo cual, aseguró que a estas alturas ya debería estar listo el informe, pero desconocen por qué aún no se ha revelado.

Otros que han tenido perjuicios por culpa del Irtramma son los taxistas individuales, según denunciaron los mismos cooperativistas.
César Cano, uno de los taxistas particulares, detalló que “pagamos los mismos impuestos, pero no nos meten en los programas. Individuales somos 3,500 y no nos toman en cuenta, lo único que recibimos es la tarjeta de combustible”.

“¡Que se vaya Alvarado!”
En la protesta de ayer, los taxistas colocaron sus vehículos en las agujas de ingreso al Irtramma, para evitar que Alvarado (si acaso estaba en el edificio) pudiera salir, mientras los policías al otro lado protegían la zona.

El encargado de dialogar con los concesionarios fue uno de los altos jefes policiales que andaba en el lugar, pero nadie del Irtramma salió a atenderlos.

“¡Que se vaya Alvarado, que se vaya!”, era el clamor de decenas de taxistas que aseguraban no les importaba perder días de trabajo, con tal de que el titular del Irtramma sea removido del cargo.

“Ya hemos esperado 12 años y obtenido 50 millones de córdobas en pérdidas por multas. Esperar uno o 15 días no es nada”, señaló José Luis Ruiz, presidente de la cooperativa de taxis pro gobierno Federación Nicaragüense de Transporte Frente Norte 380.