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El abandono en que se encontraba la histórica casa de la telegrafista Blanca Aráuz, esposa del general Augusto C. Sandino, en San Rafael del Norte, Jinotega, finalmente cobró factura y su techo terminó por desplomarse. El inmueble de 204 años, que alberga la Casa Museo de Sandino, ha estado en los últimos años bajo el cuido de don Tomás Herrera Zeledón, un octogenario que se quejó por la falta de atención de las autoridades, pese a que el lugar –donde operó el primer telégrafo del pueblo— concentra recuerdos del héroe nacional, como los fusiles que utilizó en su lucha contra las tropas estadounidenses a inicios del siglo pasado.  “Tengo 16 años de limpiarla, de cuidarla, sin ningún pago y sin que el gobierno o la familia de Sandino y Blanca la reparen”, resaltó el anciano.