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El futuro de las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos, EU, está en un péndulo que se mueve entre demócratas y republicanos, que se preguntan “qué haremos con Nicaragua”. De acuerdo con el analista Oscar René Vargas, el péndulo continuará moviéndose de derecha a izquierda, al menos por uno o dos años, teniendo como punto clave las elecciones municipales nicaragüenses y las nacionales en Norteamérica.

Vargas explicó que uno de los factores que moverán las relaciones entre ambos países es la fuerza que representa Nicaragua en la lucha contra el narcotráfico y la nominación de Phyllis Powers, experta en este tema, como nueva embajadora estadounidense en este país, por el presidente de EU, Barack Obama, lo confirma.

Parte de estas posiciones se dejaron ver en la audiencia que el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos tuvo hace un par de días, para definir qué harán con Nicaragua.

“Los republicanos piensan que a partir de noviembre 2012 van a ganar. (Históricamente en los EU siete presidentes que se han presentado a la reelección en un momento de crisis económica han perdido). Ellos están calculando que Obama pierde. Mientras tanto, están tratando de hacer alianzas con el sector digamos más derechista de los demócratas”, explicó Vargas.

Indicó que las declaraciones de Robert Callahan, exembajador de EU en Nicaragua, en la audiencia dejaron claro de qué lado está. “Callahan decía que se sentía sólo, que no tenía respaldo del Departamento de Estado, esto implicaba que tenía otra posición en el fondo y no podía actuar de otra manera porque el Departamento de Estado no se lo permitía. Cuando se va saca las uñas y dice lo que piensa que es lo que vimos en el escrito y en la audiencia”, dijo.

Vargas hizo referencia al escrito de Callahan: “Cómo Daniel Ortega pudo avergonzar a la democracia”, en el cual plantea: condenar el “fraude” y sus actores, no reconocer la victoria de Ortega; denunciar el fraude y sus resultados ante la OEA; parar el nombramiento de un embajador y que el encargado de negocios siga dirigiendo la embajada (como está ocurriendo actualmente) y retener las dos “waivers” para impulsar la suspensión de programas de cooperación y vetar a Nicaragua para que no aplique a préstamos internacionales.

Las dos posiciones
Vargas hizo referencia a las “dos posiciones”, que se vieron en la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores, una que plantea disminuir la cooperación, retirar o estar listos para retirar el apoyo y no nombrar embajador y la otra que es actuar con moderación.

“En la audiencia se notaron las dos posiciones, la de Callahan y la del Departamento de Estado, eso es lo que va a influir en los recortes o no de la ayuda a Nicaragua. Ellos reconocen que Nicaragua es el país más seguro para combatir el narcotráfico y ese es un tema muy importante para ellos y en ese péndulo es que ellos se van a mover y va a depender de lo que hagamos para que el péndulo favorezca a Republicanos o a Demócratas”, remarcó Vargas.

Manifestó que esta teoría se fortalece con la nominación de Powers, que como Callahan tiene una “visión global”. “Además de ser especialista en narcotráfico, tiene una visión más global, como Callahan, que ha estado en África, Rusia, en América Latina, habla bien español, estuvo en Colombia. Significa que es una persona que va a venir a ver a Nicaragua dentro del contexto de la situación mundial”, sostuvo.

Senado, una prueba más

La decisión que el Senado tome sobre la nominación de Powers será, según Vargas, una prueba más de este péndulo.

“Si los republicanos van a seguir metiendo el pie a Obama, porque el que el Presidente nomine a alguien y el Senado lo bloquee significaría que tiene menos fuerza y eso va a depender de la correlación de fuerzas internas en los EU, ya no depende de Nicaragua”, apuntó.

Cabe recordar que el Senado ya rechazó la nominación de Jonathan Farrar como embajador de EU en Nicaragua y ahora está propuesto para embajador en Panamá, puesto que deja Powers.