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  • ACAN-EFE

El Estado nicaragüense y la sociedad civil crítica con el Gobierno del sandinista Daniel Ortega deben crear puentes de comunicación a fin de fortalecer la gobernabilidad democrática de este país, opinó ayer un experto en esa materia.

“Lo que hay que entender, y eso es algo que el actual Gobierno de Nicaragua todavía tiene que aprender, es que es imposible fortalecer la gobernanza a nivel de Estado sin fortalecer el lado de la demanda, que es la sociedad civil”, indicó el anterior director de la Cooperación Técnica Alemana (GTZ) en Nicaragua, Ricardo Gómez.

Gómez, que dejó su cargo hace dos meses en Managua y fue asignado a ocupar otro puesto en Berlín, dijo a Acan-Efe que es la sociedad civil la que demanda al Estado mejorar los servicios y respetar los derechos civiles y políticos.

“De tal forma que si no hay una sociedad civil activa, autónoma, beligerante, que exija el respeto de leyes, de derechos, de la provisión de servicios, el Gobierno no tiene una contraparte que le obligue a mejorar la calidad de sus servicios”, observó.

Por tanto, Gómez consideró que el fortalecimiento de la gobernabilidad de Nicaragua, el cual pasa por apoyar por igual al Estado como a la sociedad civil, debería ser uno de los temas a discutir “con mayor intensidad” en este país.

Politización afecta
“Es imposible fortalecer la gobernanza democrática en un país, solamente fortaleciendo uno u otro lado”, razonó.

Afirmó que la cooperación alemana, que invirtió 35 millones de dólares en 19 proyectos de gobernabilidad en Nicaragua para el período 2004-2012, siempre ha intentado crear puentes de comunicación entre ambas partes.

“Eso lo hemos logrado en muchos campos, en otros desgraciadamente no, porque hoy en día tenemos una politización muy fuerte en las relaciones del Estado y la sociedad civil de Nicaragua”, advirtió.

“Aquí ambos lados tienen que aprender: por un lado, para que el Estado nicaragüense mismo se pueda fortalecer, se necesita una sociedad civil fuerte y autónoma”, apuntó.

“Y por otro lado, la sociedad civil tiene que aprender que su rol es distinto al de los partidos políticos y que, alianzas demasiado estrechas entre sociedad civil y partidos políticos, crean naturalmente, demasiados anticuerpos para que el Estado se abra al trabajo con la sociedad civil”, continuó.

“El rol de la sociedad civil es de conciencia crítica, reclamar derechos políticos y civiles, pero en ningún caso es un rol de suplantar a los partidos políticos”, añadió.

Por otro lado, para Gómez, el actual Estado nicaragüense se ha dedicado más a criticar “ese rol político de la sociedad civil, negarse a trabajar y no buscar puentes de consenso con ellos”.

Avances y retrocesos

También ha tendido a dividir “entre sociedad civil crítica al Gobierno y sociedad civil amena al Gobierno”, dijo.


Además, ha “concentrado la cooperación solamente con aquella sociedad civil que es acrítica al Gobierno o que apoya al Gobierno directamente”, lo cual, comentó, es un fenómeno “que tiene que ver con la politización de las relaciones entre sociedad civil y el Estado”.

Para el exdirector de la GTZ, durante el actual Gobierno de Ortega “ha habido avances en algunas áreas y retrocesos notorios en otras”, entre las que mencionó el Estado de Derecho, principalmente en materia de justicia y electoral.

Señaló que tanto el aparato judicial como electoral son poderes del Estado “demasiado controlados por los partidos políticos” y que se utilizan, entre otros, “para restringir los derechos de la oposición y de la sociedad civil”.