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Solo ocho de 139 países del mundo tienen un sistema educativo peor que el nuestro. Un puesto nada halagador y del cual solo saldremos con más inversión estatal y privada, que para la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, Funides, debe ser de US$100 millones anuales.

La lista de prioridades contenidas en una Propuesta de Agenda Educativa de Nación, el Funides la encabeza con la necesidad de una mejor atención a los tres primeros grados de Primaria, pues si un individuo abandona en ese período el estudio, difícilmente lo retoma, y se convierte en un potencial analfabeta.

En Primaria, un 20% de estudiantes dejan las aulas al poco tiempo de iniciar. De ellos, el 70.8% no llega a obtener ni un grado de escolaridad.

En general, solo el 47% de quienes se matriculan en Primer Grado completa los seis grados de

Primaria.

Humberto Belli, Presidente de la Comisión Social de Funides, propuso, además, hacer un balance en la distribución de los fondos que el Estado otorga a Educación.

Desequilibrio al distribuir fondos
La inversión anual por estudiante en Primaria es de US$197.00, US$118.00 en Secundaria y US$1,154.00 en la Universidad. Esto, a juicio de Belli, revela un desequilibrio, porque la Primaria atiende a 926,969 alumnos, la Secundaria a 443,544 y la Educación Superior
a 90,549.

“En Nicaragua se ha gastado muchísimo más que en otros países en la Educación Superior, descuidando la inversión en los niveles medio y básico; la educación de los pobres”, reclamó el también exministro de Educación.

Telémaco Talavera, Presidente del Consejo Nacional de Universidades, sector al que se le destina el 6% del Presupuesto de la República, dijo que no es quitándole a uno para darle a otro que se soluciona la problemática, porque la inversión es pobre en todos los niveles.

Entre las propuestas del Funides está el fortalecimiento de las capacidades de los docentes y mejoras salariales para el magisterio, con base en el desempeño, pues su remuneración apenas cubre el 46% del costo de la canasta básica.

Además, señalaron la necesidad de libros para todos los niveles educativos, mayor acceso a la tecnología y al aprovechamiento de las oportunidades que representa la educación técnica.

Para Cefas Asencio Flores, especialista en temas de Educación, a la par del crecimiento explosivo de la matrícula en las universidades están las altas tasas de desempleo.

Planteó que “hay carreras que no están correspondiendo a las demandas del país”, y, por lo tanto, urge una revisión que parta del fortalecimiento de la tecnología en las mismas instituciones de Educación Superior.

La propuesta del Funides no dejó por fuera la demanda de inversión en infraestructura escolar, el acceso a agua potable y las garantías de programas que retengan a los estudiantes en las aulas.

Se pueden conseguir los fondos
Según el Funides, los US$100 millones se pueden obtener destinando el 10% de la cooperación venezolana a la Educación, y no el 3% como hasta ahora. Otra fuente de recursos es la sobre recaudación, señaló Belli.

Para el economista Adelmo Sandino, una reforma fiscal centrada en ampliar las bases gravables a grandes sectores económicos, podría generarle al país unos 3 mil millones de córdobas, solo en exenciones y exoneraciones del IVA, y de allí podría inyectarle a Educación.

Belli reconoció que, en términos generales, muchos de sus planteamientos coinciden con los oficiales, con la diferencia que al gobierno le falta establecer lo que costarían sus propuestas, “y son una especie de cartas al Niño Dios”.

Además, los lineamientos oficiales apuestan más a la alfabetización, y el Funides propone parar lo que produce analfabetas, que es la deserción en los tres primeros grados de Primaria, reiteró Belli.

Para lograr el proyecto de inversión, el Funides analiza que si el Producto Interno Bruto crece 3% anual, se necesitaría que se asigne un extra del 1.4%, y si se crece al 6% se requería el 1.2%.