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  • AFP

Los nicaragüenses celebran este miércoles con devoción y entusiasmo "La Gritería" o fiesta de la Virgen de la Concepción, la tradición religiosa más popular del país, pese a la austeridad con que se han visto obligados a prepararla.

Los precios de dulces, frutas, granos y platos típicos, que algunos vecinos en cada comunidad acumulan para recibir decenas y hasta cientos de romeros en sus casas, se han disparado este año hasta en un 50% en comparación con el anterior.

También se han encarecido luces, flores, globos con que se adornan los altares en honor a la Virgen y la imprescindible pólvora para animar la festividad, según reconocen compradores y vendedores.

"La gente se asusta con los precios que hay, preguntan cuánto valen las cosas y se van, pero no podemos vender más barato", dijo a la AFP la comerciante Heydi Fuentes, del popular Mercado Oriental.

"Las cosas están más caras que el año pasado. La cobija (el dinero) no da para tanto y he tenido que comprar menos, para cumplir con la devoción a la Virgen, la fe religiosa siempre se mantiene del mismo modo", confiesa, por su parte, Daniel Aguirre.

Este hombre, propietario de un pequeño negocio, hacía compras en el Mercado Oriental y destinó el equivalente a 700 dólares para preparar La Gorra y recibir a unos 800 romeros que visitarán el altar de su casa en el municipio de ciudad Sandino, 15 kilómetros al suroeste de Managua.

Otros como Jamileth Hernández, aseguró que "vamos recogiendo (ahorrando) todo el año para comprar las cosas para la Virgen" pero aseguró que el dinero no le ajustó para adquirir todo lo que regala otros años.

Concepción Cardoza asegura que "vamos recogiendo poco a poco" y comienza a hacer sus compras para La Gorra en marzo porque es menos caro.

La tradición de celebrar La Gritería fue heredada de su madre ya fallecida, quien a su vez la heredó de sus padres.

Los dueños de las casas elaboran altares con adornos de palmas, flores, luces navideñas y motivos propios de la época.

En los últimos años se ha extendido la modalidad de realizar La Purísima de forma comunitaria, de manera que distintas familias dan un aporte para hacer La Gorra e invitan a los vecinos para celebrar.

La festividad se inicia con el novenario a la Virgen, el 28 de noviembre, con rezos en la privacidad de cada casa y culmina el 7 de diciembre cuando al caer la noche se abren las puertas a los romeros, en medio del estallido de abundante pólvora y el tañido de campanas en las iglesias.

Al grito de "¿Quién causa tanta alegría?" y repitiendo cánticos y alabanzas, los romeros van de casa en casa con un costal al hombro, donde depositan los obsequios.

La población nicaragüenses, que en un 80% es católica, se entrega a la celebración de la Gritería al margen de sus creencias políticas y de su condición social o económica.

La fiesta religiosa tuvo su origen en la ciudad de León, 90 km al noroeste de Managua, tras una erupción del volcán Cerro Negro ante lo que el párroco de la iglesia convocó a los feligreses a realizar rezos y cantos a la Virgen para calmar la furia de la naturaleza.

Según la historia, eran tantas las personas que llegaban a la iglesia que no alcanzaban y comenzaron a reunirse en sus casas a rezar y a levantar altares a la Purísima, como también le llaman a la Virgen.

La tradición se propagó a otras ciudades del país y se ha mantenido inalterable a lo largo de 153 años. Actualmente, la celebración es un atractivo del turismo y se ha extendido fuera del país donde se concentra población que ha emigrado por motivos económicos.

La movilización de la población será resguardada por unos 15.000 agentes de la Policía que también prohibió la portar armas y explosivos en lugares donde se desarrollan las actividades.